lunes, 24 de febrero de 2014

Motu Proprio "Fidelis dispensator et prudens



PARA LA GESTIÓN DE LOS BIENES ECONÓMICOS DE LA SANTA SEDE




“Del mismo modo que el administrador fiel y prudente tiene la tarea de cuidar atentamente lo que le ha sido confiado, así la Iglesia es consciente de la responsabilidad de proteger y gestionar con atención sus bienes, a la luz de su misión de evangelización y con una atención especial a los más necesitados . En particular, la gestión de los sectores económicos y financieros de la Santa Sede está estrechamente ligada a su misión específica, no sólo al servicio del ministerio universal del Santo Padre , sino también en relación con el bien común, en la perspectiva del desarrollo integral de la persona humana.

Después de considerar atentamente los resultados del trabajo de la Comisión referente de estudio y guía sobre organización de la estructura económica - administrativa de la Santa Sede ( cf. Quirógrafo de 18 de julio de 2013) , previa consulta con el Consejo de Cardenales para la reforma de la Constitución Apostólica “Pastor Bonus” y con el Consejo de Cardenales para el estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede , con esta Carta Apostólica en forma de Motu Proprio establezco lo siguiente:

CONSEJO PARA LA ECONOMÍA

1.- Se establece el Consejo de Economía , con la tarea de proporcionar orientación sobre la gestión económica y de supervisar las estructuras y las actividades administrativas y financieras de los dicasterios de la Curia Romana, de las instituciones relacionadas con la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano .

2 . El Consejo de Economía se compone de quince miembros, ocho de los cuales son elegidos de entre los cardenales y obispos para reflejar la universalidad de la Iglesia y siete laicos expertos de varias nacionalidades con competencia financiera y profesionalidad reconocidas.

3 . El Consejo de Economía está presidida por un cardenal coordinador.

SECRETARIA DE ECONOMÍA

4 .- Se establece la Secretaría de Economía , como dicasterio de la Curia Romana de acuerdo con la Constitución Apostólica Pastor Bonus .

5 . Teniendo en cuenta lo establecido por el Consejo de Economía , la Secretaría responde directamente al Santo Padre y lleva a cabo el control económico y la supervisión de los entes, contemplados en el apartado 1, así como las políticas y procedimientos relativos a la adquisición y la asignación adecuada de los recursos humanos , en el respeto de las competencias propias de cada ente . La competencia de la Secretaría , por tanto, se extiende a todo lo que de alguna manera entra en el ámbito en cuestión.

6 . La Secretaría de Economía está presidida por un Cardenal Prefecto, el cual colabora con el Secretario de Estado . Un Prelado Secretario General tiene la tarea de ayudar al Cardenal Prefecto .

AUDITOR GENERAL

7 . El Auditor General es nombrado por el Santo Padre y tiene la tarea de llevar a cabo la revisión contable (auditoría ) de los entes mencionados en el apartado 1 .

LOS ESTATUTOS

8 . El Cardenal Prefecto es responsable de la redacción de los Estatutos definitivos del Consejo de Economía ,de la Secretaría de Economía y de la Oficina del Auditor General. Los Estatutos se presentarán quam primum a la aprobación del Santo Padre .

Dispongo que cuanto establecido tenga un valor inmediato , pleno y duradero , incluso mediante la abrogación de todas las disposiciones incompatibles y que la presente Carta Apostólica en forma de Motu Proprio se publique en " L' Osservatore Romano" del 24 de febrero de 2014, y en los Acta Apostolicae Sedis .


Ciudad del Vaticano, 24 febrero 2014 (VIS).-

Presentan en Roma causa de beatificación de un argentino



 El Ciudadano, 18/02/201



El pasado jueves 6 de febrero se efectuó en Roma la ceremonia de apertura de las cajas con el llamado trasunto o copia auténtica de la documentación de la Causa de Canonización del Siervo de Dios Enrique Ernesto Shaw, un hombre de negocios y padre de nueve hijos, con lo que se inició la fase romana del proceso de beatificación.

Junto con las cajas se abrieron los sobres que contenían las cartas del Arzobispo de Buenos Aires, Mons. Mario Aurelio Poli, y del Tribunal Diocesano de Buenos Aires.
En un breve relato de la ceremonia, el vicepostulador Fernán de Elizalde comentó que se inició la ceremonia con una oración e “inmediatamente comenzó la apertura y verificación de las cajas y los sobres de todas las actas procesales. Para nuestra alegría, todo lo que correspondía estaba en las cajas, de acuerdo a lo que se esperaba. Los sobres y cajas abiertas y el lacre que se rompió se guardaron para ser archivados junto con lo demás”.
“A partir de ahora, con mucha esperanza seguiremos los avances del proceso de canonización en Roma para que en el tiempo que corresponda se reconozca la práctica de las virtudes en grado heroico y se lo declare Venerable, para luego, milagros mediante, tengamos la gracia de que Enrique Shaw pueda ser reconocido como Beato y finalmente declarado Santo por la Iglesia Católica, el primer santo empresario de la historia de la santidad además de marido, padre de familia y marino”.

“La etapa cumplida en Roma es la ‘segunda instancia’ del proceso en el que la Iglesia investiga la vida de santidad del Siervo de Dios Enrique Shaw. Esperamos que, si todo va según creemos, Shaw sería declarado Venerable”.

Vida ejemplar
Enrique Shaw promovió e impulsó el crecimiento humano de sus trabajadores inspirándose en la Doctrina Social de la Iglesia como parte de su apostolado empresarial. Su pensamiento humanista cristiano, con un profundo sentido social fue un anticipo de los principios desarrollados luego en el Concilio Vaticano II.
Enrique Shaw, hijo de los argentinos Sara Tornquist y Alejandro Shaw, nació en París el 26 de febrero de 1921 y regresó al país con su familia cuando tenía 2 años.
Tras formarse en el colegio porteño de La Salle, se enroló en la Marina, donde llegó a ser teniente de fragata, para luego pedir la baja y dedicarse a la vida empresaria en la cristalería Rigolleau.

El 23 de octubre de 1943 se casó con Cecilia Bunge, con quien tuvo 9 hijos. Siendo militante de la Acción Católica fue detenido durante el gobierno de Juan Domingo Perón. A lo largo de su vida compatibilizó la actividad empresarial con la piedad religiosa, al punto de aplicar la doctrina social de la Iglesia al mundo de los negocios y fundar en 1952 ACDE, organización de la que fue su primer presidente.


En 1957 se le descubrió un cáncer y debió someterse a un tratamiento que implicó operaciones y transfusiones. Asombraba a los médicos la cantidad de donantes que se agolpaban para dar sangre, en su mayoría trabajadores de Rigolleau. Murió el 27 de agosto de 1962, a los 41 años. (ACI)

sábado, 22 de febrero de 2014

El Papa Francisco nombra a 19 cardenales, en presencia de Benedicto XVI


EFE , 22.02.2014 -

El papa Francisco celebró este sábado el primer consistorio de su pontificado en el que nombró en solemne ceremonia a 19 cardenales, con la presencia excepcional del papa emérito Benedicto XVI, un hecho histórico ya que es la primera vez se encuentran dos pontífices en un acto público.

Tras hacer su ingreso en la Basílica de San Pedro, Francisco abrazó cariñosamente a Benedicto XVI que vive en un convento en El Vaticano y es renuente a las apariciones públicas.

El papa emérito ha sido saludado "con afecto y veneración" por el neo-cardenal y secretario de Estado, Pietro Parolin, que en el discurso inicial dijo que estamos "encantados de su presencia ente nosotros".

Palabras que provocaron un largo aplauso entre los presentes en la Basílica vaticana.

En el discurso antes del nombramiento de los 19 cardenales, el papa Francisco les aseguró que "ser un seguidor de Jesús es embarcarse en una aventura de santidad y amor, cuya medida es aquella que no tiene medida y también puede exigir el don de la vida, como sucedió y sucede a muchos cristianos en el mundo."

La Iglesia -continuó- "necesita vuestro coraje, para anunciar el Evangelio en cada ocasión oportuna e inoportuna, y para dar testimonio a la verdad" ; "necesita vuestras oraciones, y "necesita de vuestra compasión sobre todo en este momento de dolor y sufrimiento en tantos países del mundo".

"Expresamos juntos nuestra cercanía espiritual a las comunidades eclesiales y a todos los cristianos que sufren discriminación y persecuciones", dijo el papa argentino.

Tras la lectura en latín del ritual de creación de cardenales , Francisco les colocó el capelo o birreta roja y el anillo- los signos del cardenalato- y les asignó una iglesia o diaconía de Roma, como signo de su participación en el cuidado pastoral del pontífice por la Ciudad Eterna.

A excepción de los cuatro miembros de la curia, el papa sólo ha elegido a tres europeos, el arzobispo de Perugia (Italia) y el de Westminster (Gran Bretaña) y el arzobispo emérito de Pamplona y obispo emérito de Tudela (España). Del resto, cinco proceden de Latinoamérica, dos de Asia y dos de África.

Por primera vez en su historia, Haití, golpeada por las catástrofes naturales y la pobreza, tiene un cardenal, el arzobispo de Les Cayes, Chibly Langlois, de 55 años.

Al arzobispo de Río de Janeiro, Dom Orani Tempesta, la noticia de su designación le sorprendió tras dar una misa en la Cruzada San Sebastiao, un deprimido complejo de edificios de interés social.

El nuevo cardenal nicaragüense, Leopoldo José Brenes Solórzano (64 años), arzobispo de Managua, escenifica la imagen de pastor humilde y de la "Iglesia pobre para los pobres" que quiere el pontífice en su Iglesia y se le puede ver conduciendo él mismo su camioneta para trasladarse en sus quehaceres cotidianos.

Menos sorprendentes fueron las designaciones del salesiano ítalo-chileno Ricardo Ezzati, arzobispo de Santiago de Chile y presidente de la Conferencia episcopal nacional, y buen amigo del papa, y del argentino Mario Aurelio Poli, llamado a ser el sustituto de Bergoglio al frente de la archidiócesis de Buenos Aires.


Tampoco sorprende el nombramiento como cardenal del teólogo y autor español Fernando Sebastián Aguilar, de 84 años, arzobispo emérito de Pamplona y obispo emérito de Tudela (Navarra, España) a los que renunció en 2007 por motivos de edad, tal y como recoge el Derecho Canónico.

Fernando Sebastián llegó a Roma acompañado por decenas de vecinos, amigos y familiares, además de las delegación oficial española compuesta por doce personas.

Han sido dos los cardenales de África, el arzobispo de Abiyán, Jean-Pierre Kutwa, y el arzobispo de Uagadugu, Philippe Nakellentuba Ouédraogo, Burkina Faso, uno de los países más pobres del mundo.

A todos ellos, el papa argentino les ha dejado claro que su cargo debe caracterizarse por "austeridad, sobriedad y pobreza", lejos de todo lo mundano pues el cardenalato "no es una promoción, sino un servicio".

Un abrazo entre dos papas
El papa Francisco abrazó al papa emérito Benedicto XVI en la Basilia de San Pedro, en una ceremonia pública en la que, por primera vez en la historia, se encuentran dos pontífices.

Joseph Ratzinger, vestido con un abrigo blanco sobre sotana del mismo color y con el solideo blanco, se ha situado en la primera fila, al lado de los puestos de los miembros del Colegio cardenalicio.


El próximo día 28 de febrero se cumple un año de la renuncia de Benedicto XVI al pontificado y desde entonces vive en el convento Matter Eclesiae junto a su fiel secretario y discípulo, el arzobispo Georg Ganswein, y las cuatro laicas consagradas de la comunidad "Memores Domini" que se ocupan de su aposento, de su correspondencia y de recibir sus escasas y discretas visitas.


El papa emérito que lleva "una vida oculta al mundo" se ha encontrado cuatro veces con Francisco "oficialmente", por lo que su presencia hoy en Basílica de San Pedro ha resultado la gran sorpresa de la ceremonia de la nombramiento de cardenales.

El ritual de los nombramientos
Cada nuevo cardenal se aproximó al pontífice y se arrodilló ante él para recibir el birrete cardenalicio, el anillo cardenalicio y la asignación de un Título o Diaconía. El papa colocó el birrete sobre la cabeza del nuevo cardenal y entregó entonces el anillo cardenalicio. Después asignó a cada cardenal una Iglesia de Roma (Título o Diaconía) como símbolo de su participación en el cuidado pastoral del Papa por la ciudad. El Papa entregó después la Bula de creación de cardenales e intercambió el beso de la paz con los nuevos miembros del colegio cardenalicio.


A media tarde, las puertas del Aula Pablo VI y del Palacio Apostólico se abrirán para que los nuevos cardenales reciban los tradicionales saludos de cortesía. Un día después, este domingo, el Papa Francisco celebrará Misa con todos los cardenales.

La caridad, reina de la familia de las virtudes


Ana Teresa López de Llergo

Yoinfluyo, 22-2-14

Los seres humanos nacemos con una gran capacidad de concretar posibilidades. Esto quiere decir que con la propia colaboración somos artífices de nuestro futuro. Sin embargo, todos deseamos que los resultados alcancen beneficios, que haya progreso, que mejoremos, porque también sabemos, por propia experiencia, que existe la posibilidad de no mejorar sino de retroceder, de perjudicarnos, de perjudicar.

En la adquisición de una manera de ser hay diferentes grados de participación, hay personas cuyo desenvolvimiento es muy lento debido a la poca decisión para acometer sus responsabilidades, estos se dejan llevar por la comodidad y rechazan el esfuerzo necesario para adelantar. 
Hay quienes son decididos pero no actúan honestamente, estos adquieren hábitos perjudiciales que les confunden y acaban justificado los vicios que cultivan.

En esos dos casos las personas adquieren vicios, en el primero por dejadez se instala la pereza y de allí se derivarán otros. En el segundo hay participación activa y se instalan vicios proporcionados al modo como se perjudica la persona o perjudica a los demás. Si se busca el placer la persona puede dejarse llevar por la lujuria o la gula, si se busca el poder la persona se hace avara o injusta.

Cuando la persona desea mejorar adquirirá virtudes o hábitos buenos que conseguirán el perfeccionamiento del ejercicio de las facultades humanas. Y esas facultades son: la apetencia de lo placentero, la apetencia de la superación, la inteligencia y la voluntad. Las cuatro influyen en los aspectos corpóreo y espiritual, aunque las dos últimas solamente son propias de los seres con espiritualidad.

La adquisición de un hábito –vicio si perjudica, virtud si beneficia- se alcanza por repetición de actos de la misma especie, hasta que la persona consigue realizar aquello sin esfuerzo y con gran precisión. Estas dos características producen en la persona una gran satisfacción pues se da cuenta del dominio conseguido y de la eficacia. Sin embargo, la satisfacción del vicio es efímera porque hay deterioro y, aunque no se quiera reconocer, aparece el remordimiento y la inquietud.

Por el contrario, la satisfacción de la virtud es duradera, sobre todo, cuando se practican las virtudes a las que les corresponde más incisivamente perfeccionar las facultades humanas. Ellas son la templanza que logra el equilibrio en la tendencia a lo placentero, pues la persona aprende a disfrutar sin excederse. La fortaleza eleva la apetencia de la superación para lograr las metas, a su debido tiempo, manteniéndose firme ante las dificultades. La prudencia perfecciona la inteligencia pues mejora la capacidad para estudiar adecuadamente los asuntos y tomar decisiones. La justicia engrandece la voluntad porque la dispone siempre a dar a cada quien lo que le corresponde.

Precisamente porque estas cuatro virtudes influyen tan apropiadamente en las facultades se les ha denominado virtudes cardinales, están en el núcleo, en el centro y de allí irradia su actividad.

Estas virtudes las estudiaron y las propusieron los sabios griegos de la antigüedad, principalmente Platón, y luego, Aristóteles las explicó de modo magistral. Son patrimonio cultural e inclinan a vivir con más nobleza, con ellas la persona está capacitada para el mejor ejercicio de su libertad.

Las virtudes que Dios regala

Hay tres virtudes que no se adquieren por repetición de actos sino como un regalo de Dios, son fe, esperanza y caridad. Ellas se reciben en el bautismo, de modo que un recién nacido bautizado las posee sin esfuerzo de su parte. También se llaman virtudes cristianas porque Cristo las consiguió al redimirnos. Son virtudes teologales y, de algún modo, se puede decir que la persona se posa en un nivel superior, el nivel sobrenatural. Así adquiere más habilidad para entablar relación con Dios.

La fe perfecciona la inteligencia de manera superior a como lo hace la prudencia. Esta virtud como la esperanza y la caridad, como ya se dijo, no se adquieren con repetición de actos, pero sí se conservan y aumentan con repetición de actos de fe, de esperanza o de caridad, según el caso.

Estas virtudes son teologales porque ponen a Dios en el centro de nuestra vida. Con la fe se cree en Dios y lo que Él plantea. Con la esperanza Dios se pone en el centro de nuestras aspiraciones y hay seguridad de que nos ayuda siempre, con una visión abierta y positiva se espera un futuro sin sombras ni sobresaltos. Con la caridad se goza del amor de Dios y con el amor de Dios se adquiere una capacidad especialísima para mantenerse firme y practicando esta virtud aunque se sufran tremendas adversidades.

La esperanza y la caridad perfeccionan la inteligencia y la voluntad. Con esta ayuda, la inteligencia no solamente advierte los estímulos de este mundo sino que vislumbra otras realidades superiores y alcanzables. La voluntad aspira no únicamente a lo natural sino también a lo sobrenatural y eso da un vigor muy propio de quienes están cerca de Dios.

Lo más esencial del ser humano es la vocación al amor y a la entrega, que con la caridad no se queda solamente en el altruismo y la solidaridad de ayudar a los demás, sino que estas inclinaciones se solidifican y hacen posible mantener firme el amor aunque no sea correspondido por los otros seres humanos, porque además de la referencia a los semejantes también se ama a Dios, y como Él siempre corresponde con creces, la persona cuenta con un vigor insuperable.

La caridad lleva a tal gozo que quien disfruta esta virtud siente la necesidad de darla a conocer y de poner a los demás en condiciones de adquirirla, de ser tan felices como esa persona lo es. Esa urgencia nunca resulta impositiva, respeta plenamente la libertad de los demás. Sin embargo, cuando no se acoge esta virtud, quien la posee sufre por la insensibilidad de algunos, y porque es tanto el amor a Dios que quisiera que todos le honraran.

Las virtudes se relacionan entre sí como una gran familia

La capacidad de concretar nuestras acciones hace ver que todas las personas estamos en camino, somos andantes, hemos de completar nuestro diseño con la personal colaboración libérrima. Pero no caminamos en un desierto ni aisladamente, vamos acompañados. En la convivencia con los semejantes hay grados de cercanía y los vínculos más hermosos son los de los miembros de la familia.

La familia se construye mediante el fortalecimiento de los lazos interpersonales, primero entre la esposa y el esposo que fundan una pequeña institución, luego, precisamente porque se la aprecia y se desea que subsista, vienen los hijos que multiplican y enriquecen el entramado de las relaciones interpersonales. La familia, como cada persona es fruto del esfuerzo por salir adelante.

De manera semejante a como mejora una persona con el ejercicio de las virtudes, la familia también se fortalece con las relaciones de personas virtuosas. Pero, analógicamente, las virtudes están entrelazadas entre sí, se requieren, se ayudan, también forman una gran familia en donde cada una aporta sus propiedades.

En el nivel natural, las cuatro virtudes cardinales son como las progenitoras de las demás, siempre irradian sus cualidades. Por ejemplo, la afabilidad encuentra su ubicación gracias a la prudencia, ni cae en lo meloso ni en lo austero. La justicia ayuda a quien es afable a serlo, de acuerdo al modo de ser y a lo que necesitan los demás en el momento preciso, a algunos les bastará una sonrisa, a otros un rato de conversación que les relaje. La fortaleza ayudará a permanecer afable aunque el otro haya faltado a la educación. La templanza permitirá ser sobria a la persona afable, y no excederse en sus manifestaciones con quien se encuentra más a gusto.

Las virtudes teologales equivalen a los patriarcas porque dan un sentido más profundo a las virtudes naturales y siempre las vinculan con el fin sobrenatural al que todos tendemos que es la cercanía con Dios. Por lo tanto, la fe  beneficia a las virtudes cardinales al aportar datos más profundos y seguros, desde la perspectiva divina. Por ejemplo, una característica de la prudencia es buscar consejo, cuando se tiene fe quien aconseja es el mismo Dios.

La esperanza ayuda a las virtudes cardinales debido a que se tiene la seguridad de alcanzar los propósitos, pues se cuenta con el poder de Dios. Es el caso de alguien que lleva bastante tiempo empeñado en conseguir la templanza pero, es muy fuerte su tendencia al confort, con la esperanza cobra nuevo ímpetu para seguirse esforzando, porque ahora ya no sólo se apoya en sus pobres fuerzas sino que cuenta con la ayuda de Dios que también desea su mejora.

La caridad beneficia a todas las virtudes porque consigue la rectitud de intención en todos los proyectos, debido a que cualquier actividad está acompañada por el amor a Dios. Actuar con caridad equivale a comparar el trabajo de una mujer enamorada que por pensar en su amado no repara en dificultades u obstáculos, todo lo supera con tal de terminar sus tareas e irse con el dueño de su corazón.

De hecho, la caridad es tan importante que propiamente solo son virtudes aquellas que están unidas con ella. Solamente la caridad asegura la rectitud del fin último, esto es, la segura intención de agradar a Dios. Por eso, la caridad perfecciona a todas las virtudes. Además, la caridad hace bien a quien la posee y no puede darse en los malos.

La caridad como reina de todas las virtudes

El terreno de las virtudes asegura estar en el bien, pero, las virtudes también tienen jerarquía, ocupan un sitio más elevado las que persiguen un objeto más alto. Como la caridad busca a Dios por Él mismo, resulta ser la virtud más importante. De hecho, cuando las demás virtudes están vinculadas a la caridad su objetivo se eleva y ellas mismas también quedan en un nivel superior.

La caridad como virtud teologal asegura vivir rectamente el amor, porque los afectos del corazón volcados hacia las criaturas se encuentran ordenados por el inseparable amor a Dios. Y quien ama rectamente desea la perfección del amado y, perfeccionarse para darle lo mejor de sí. Con la ayuda de Dios la perfección fluye de manera insospechada, se cuenta con Dios y por Dios a los demás. Lo amado se caracteriza por ser imprescindible, pero cuando se ama con Dios lo imprescindible es justo, nunca un apego ni un consuelo.

La caridad es firme estructura esencial, une, suma, comprende, eleva. Es la reina de las virtudes.

Además, la caridad es la única virtud que permanecerá al final de los tiempos cuando Dios haya realizado el Juicio Final. Ya no hará falta la fe pues se ve a Dios cara a cara, tampoco esperanza pues ya se llegó. Prudencia ya no hará falta, ni justicia, ni ninguna otra virtud porque cada quien tiene lo que merece y ya terminó el tiempo para conseguir. Solamente la caridad se practicará en un continuo e ininterrumpido eterno amor a Dios.

De allí que quien practica la caridad en la tierra ya está experimentando, aunque todavía no perfectamente, un adelanto del cielo.

La caridad es la reina de las virtudes, porque el amor identifica al amante con el amado. La caridad diviniza a la criatura.

Bibliografía

Benedicto XVI. “Deus caritas est”, Ediciones Dabar, México, 2006.

De Aquino, Tomás. Suma Teológica I – II q 49 – q 67.


Lorda, Juan Luis. “Virtudes. Experiencias humanas y cristianas”, Ed. Rialp, Madrid, 2013.

Ejemplo capcioso

Calificamos así al que dio un cardenal al tratar del tema delicado de los divorciados vueltos a casar. Todo pecado puede ser perdonado, pero el pecador debe cesar en la situación de pecado, como lo señaló Jesucristo a la adúltera: "Vete y no peques más".
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Aica, Viernes 21 Feb 2014

 El cardenal alemán Walter Kasper, a cargo de las iluminaciones previas al momento de deliberaciones del consistorio extraordinario que prepara el próximo sínodo de los obispos, en los que se afrontará la atención pastoral a las familias y los desafíos que plantea el mundo, pidió a los demás purpurados proceder con misericordia ante situaciones concretas. El purpurado aseveró que “no se puede hablar en general” de los desafíos que enfrenta la doctrina eclesial sobre la familia. El Papa le habría pedido que planteara preguntas, no soluciones.
El cardenal alemán Walter Kasper, a cargo de las iluminaciones previas a las deliberaciones del consistorio extraordinario que prepara el próximo sínodo de los obispos, en los que se afrontará la atención pastoral a las familias y los desafíos que plantea el mundo, pidió a los demás purpurados proceder con misericordia ante situaciones concretas. “El Papa me pidió que planteara preguntas, ahora es momento del discernimiento”, dijo al salir del Aula del Sínodo y charlar con la prensa.

“Hice una introducción de carácter teológico sobre la belleza de la familia –dijo a Vatican Insider-. Debemos comenzar de este punto para afrontar lo demás, incluidos los problemas difíciles que existen. También hablé sobre la cuestión de la comunión a los divorciados que han contraído nuevas nupcias, pero en este cuadro en su conjunto”.

El presidente emérito del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos habló de la necesidad de discernir: “Hay situaciones muy diferentes, hay reglas generales, pero también hay situaciones concretas. El Papa habló de una pastoral inteligente, valiente y llena de amor; inteligencia pastoral; yo hablé sobre el discernimiento de las situaciones concretas: cada persona no es solo un caso, sino tiene también su dignidad y debe ser reconocida”.

El purpurado aseveró que “no se puede hablar en general” de los desafíos que enfrenta la doctrina eclesial sobre la familia: “Pongo un ejemplo: fui obispo por diez años y, cuando era obispo, vino a verme un párroco que me habló de una mujer que se había divorciado y vuelto a casar que preparaba a su hijo para la primera comunión. El hijo habría comulgado y ella no. Entonces, él me preguntó: ‘¿Esto es posible?’. Existen el arrepentimiento, la misericordia y el perdón de Dios. ¿Podemos negar la remisión de los pecados?”.


El purpurado alemán contó que se reunió con el Papa, que le habría pedido que planteara preguntas, no soluciones. “Y es correcto plantearse preguntas sobre la fe –dijo-. La situación familiar ha cambiado mucho en la sociedad occidental. Hice preguntas, pero no insisto con mis posturas. Yo no tengo una solución, hay que discernir; después el Sínodo discutirá sobre estas cuestiones. Con Francisco, el consistorio se llevó a cabo en una atmósfera muy relajada, y esto es muy importante. El Papa abrió una discusión en la que no hay decisiones tomadas de antemano”.+ 

viernes, 21 de febrero de 2014

TITULARES PERIODÍSTICOS QUE CONFUNDEN


El Papa admite que los divorciados vueltos a casar puedan comulgar (SIC)

JUAN VICENTE BOO / CORRESPONSAL EN EL VATICANO

Día 21/02/2014


El Papa Francisco sorprendió el viernes a los cardenales de todo el mundo, reunidos en el Vaticano, aplaudiendo sin reservas la presentación introductoria de dos horas realizada por el cardenal Walter Kasper el día anterior, que propone readmitir a la Eucaristía a algunos divorciados vueltos a casar que cumplan requisitos muy específicos.

Con buen humor, el Papa reveló al centenar y medio de cardenales que «ayer por la noche volví a leer -¡pero no para dormirme!- el trabajo del cardenal Kasper, y querría darle las gracias porque encontré teología profunda y pensamiento sereno. Es agradable leer teología serena».

Para sonrojo del cardenal alemán, prestigioso profesor en Tubinga y Münster antes de venir a Roma a encargarse de Ecumenismo durante una década, el Papa dijo que su ponencia «me ha hecho bien, y me ha traído a la cabeza una idea… Perdóneme si le sonrojo, pero la idea es esta: esto se llama hacer teología de rodillas. Gracias, gracias».

En su texto, que el Vaticano prefirió no difundir por considerarlo material de trabajo interno de los cardenales, Kasper recuerda que el matrimonio sacramental ante la Iglesia es indisoluble, pues así lo declaro Jesús.

El cardenal alemán -que cumplió ochenta años el 5 de marzo pero participó en el Cónclave pues tenía solo 79 el 28 de febrero- señala también que no sería solución honrada simplificar los trámites para las anulaciones, pues la mayoría de los católicos no las piden cuando son conscientes de que su matrimonio ha fracasado pero no fue nulo.

La indisolubilidad del matrimonio excluye, por tanto, un segundo matrimonio sacramental, posibilidad que admiten, en cambio, las Iglesias ortodoxas con ciertas modalidades.
La propuesta de Kasper, que pasará a estudio de los Sínodos de Obispos de octubre del 2014 y octubre del 2015, no se refiere a divorciados que formen después parejas de hecho sino sólo a los que contraigan un matrimonio civil. El cardenal alemán propone que, en ese caso se podría admitir a la Eucaristía a un número relativamente menor de personas que cumplan varios requisitos.

Sustancialmente, que el primer matrimonio haya resultado irremediablemente roto sin culpa del interesado y que se admitan las posibles obligaciones de aquel primer matrimonio. Al mismo tiempo, que el segundo matrimonio haya generado nuevas obligaciones que sea necesario respetar, y que la persona interesada tenga tanto un vivo interés por educar a los hijos en la fe cristiana como un vivísimo interés en recibir los sacramentos.

El cardenal Kasper presentó su propuesta como una mera posibilidad, sin empujarla ni «reforzarla» con excesivos argumentos. Era, tal como dijo el Papa, un ejemplo de «teología serena», muy distinto de otros de «teología vociferante» o de «teología chantaje», que suelen abundar en torno a este tema.

El aplauso del Papa ante el resto de los cardenales habrá enrojecido a Walter Kasper pero no le habrá sorprendido pues en su primer Ángelus, el Santo Padre elogió el libro del purpurado alemán sobre la misericordia.

A la salida de la reunión del jueves, Kasper se había parado a comentar su ponencia con un pequeño grupo de periodistas. Con toda naturalidad reconoció que había pedido algunas sugerencias al Papa y que Francisco le había dicho: «Debes plantear preguntas, preguntas que hagan pensar».


Su ponencia revistió, pues, la forma de una pregunta: ¿Se podría admitir a algunas personas a la Eucaristía en determinados casos? La respuesta corresponderá, en un proceso de dos años, a los dos Sínodos de los Obispos sobre la familia y, finalmente –en torno a enero del 2016-, a la exhortación apostólica que publique el Papa.

sábado, 15 de febrero de 2014

Unidos a Jesus mediante una fe profunda, seamos sal de la tierra y luz del mundo




Después de referirse Jesús a las bienaventuranzas, en el sermón de la montaña, continúa enseñando a sus discípulos sobre lo que la vivencia de las mismas implica, “ser sal de la tierra y luz del mundo”. Estas dos imágenes han de calar hondo en nuestra vida de fe y llevarnos a múltiples aplicaciones para el bien de todos, siguiendo el ejemplo del Señor. Como la sal preserva de la corrupción, nuestra vida de cristianos en el mundo debe contribuir a producir idéntico efecto. Así como la sal le da sabor a los alimentos por ser diferente a ellos, de la misma manera hemos de dar verdadero sabor a todo lo que nos rodea, transmitiendo a la sociedad el sabor o sabiduría que proviene de Jesús.
¡Cuánto necesita el mundo en el que estamos insertos del “sabor” que proviene del evangelio y posibilitar así a todo hombre de buena voluntad el vivir una existencia  enraizada en el Dios de la salvación!

Así como la sal produce escozor si la arrojamos a una herida abierta, de la misma manera hemos de aplicar la sal de la verdad a tantas heridas del pecado, la ignorancia o, simplemente de la maldad humana, presentes en el corazón humano, para así contribuir a la conversión de todos.
No tengamos miedo si ocasionamos rechazos o incomprensiones al transmitir a Jesús, ya que muchas veces éste es el camino más directo para la salvación humana, ya que Él confía en que nosotros continuemos su obra en el decurso de la historia.
Con sus palabras, el Señor nos convoca también a ser luz del mundo, prolongándolo a Él en la iluminación de una sociedad tan perdida en las tinieblas del pecado, del error y de la mentira.
Muchas veces nos resulta difícil entender las enseñanzas de  Jesús y, más arduo resulta el camino de su concreción, como las bienaventuranzas, pero por medio de la fe conocemos la verdad del mensaje evangélico y, poseemos la seguridad de contar  con su gracia para llevarlo a la obra.

Por medio de las imágenes de la sal y de la luz, Jesús no sólo nos interpela para vivir teniéndolo como modelo, sino que nos envía a dar el “sabor” de su enseñanza a todas las cosas y a iluminar todo lo oscuro y tramposo que no proviene del Creador.
Por otra parte, y en esta misma línea, el texto del evangelio (Mt.5, 13-16) señala cuáles son los efectos del hecho de ser sal y luz, afirmando que “así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en el cielo”.
Pero, además, las ideas de ser sal y luz ya están presentes de alguna manera en el Antiguo Testamento (Is. 58, 7-10): “si compartes tu pan con el hambriento y albergas a los pobres sin techo, si cubres al que ves desnudo y no te despreocupas de tu propia  carne, entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en cicatrizar; delante de ti avanzará tu  justicia y detrás de ti irá la gloria del Señor”.

Las obras de caridad realizadas, pues, no sólo son prolongación de la transformación interior hecha en nosotros por la gracia que nos hace luz y sal, sino que la “llaga –es decir, el pecado- no tardará en cicatrizar”.
Continúa el texto afirmando que “entonces llamarás, y el Señor responderá; pedirás auxilio, y él dirá: “¡Aquí estoy!”, asegurando la respuesta del Señor si nos mantenemos fieles a la Alianza.
Es decir, que si esperamos la respuesta del Señor, hemos de obrar siempre según espera de cada uno de nosotros. De allí, que en la primera oración de esta misa expresábamos la seguridad de contar con la defensa de Dios ya que “sólo en ti” hemos puesto nuestra esperanza.
¿Es esto verdad? ¿Él es nuestra esperanza verdadera, o esperamos más en nuestra fuerza personal o en lo que nos asegura el mundo?

Para san Pablo, la verdadera sabiduría está en Cristo crucificado (I Cor. 2, 1-5) que da sentido pleno a la vida humana, ya que “ilumina” a los paganos conduciéndolos al evangelio y les da “sabor” a su existencia.
Hermanos: no tengamos miedo de ser en el mundo sal y luz, no temamos ir contra la corriente de una cultura que nos sumerge en la oscuridad del error  y en una existencia que transcurre día a día en la insipidez.
No olvidar la advertencia del Señor que se pregunta “si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres”. En efecto, si nos mimetizamos con el estilo de vida del común de la sociedad sin fe, y no nos distinguimos ya de los enemigos de Cristo en sus ideas y costumbres, ¿para qué serviremos? ¡sólo para pasar por este mundo sin pena ni gloria!

Toda persona que consideramos insulsa en el trato habitual implica que no la consideramos capaz de aportarnos alguna riqueza interior que nos eleve y haga apetecible su compañía.
Pues bien, del mismo modo sucede con nosotros: ¡qué tremendo que seamos insulsos en la transmisión del conocimiento de Cristo! ya que más que ayudar a otros a vivir su fe nos transformamos en obstáculo insalvable.
Pidamos también la gracia de ser luz que ilumine a los que nos ven, de tal manera que por nuestra fe y obras, interpelemos a toda persona alejada de Jesús, ayudando a abrir el corazón a la luminosidad que proviene de Él.
Pidamos que nuestras obras nunca sean tenebrosas, que no seamos oscuros en nuestro proceder y en el modo de profesar la fe, para que todos glorifiquen al Señor que está en el cielo.


Padre Ricardo B. Mazza.
Párroco de la parroquia “San Juan Bautista”, en Santa Fe de la Vera Cruz,  Argentina.
Homilía en el V° domingo durante el año, ciclo “A”. 09 de febrero de 2014.-
http://ricardomazza.blogspot.com; ribamazza@gmail.com.-