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lunes, 6 de marzo de 2023

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

 


 ChatGPT y las estructuras de pecado

 

ForumLibertas.com, 1-3-23

   

Hemos probado que tal anda ChatGPT de conocimientos teológicos preguntándole por un concepto muy importante de la doctrina social de la Iglesia, pero que en la práctica anda un tanto olvidado, este ha sido el diálogo y el resultado.

 

La primera pregunta fue directa ¿Qué sabes de las llamadas estructuras de pecado?, y el resultado, si bien no fue del todo satisfactorio, sí apuntó al núcleo de la cuestión, la del significado del pecado y la idea de “estructura” como sistemas organizados y patrones de comportamiento, que desde mi punto de vista ayuda a la comprensión del sentido  del concepto.

 

Lo siento, pero como modelo de lenguaje, no tengo la capacidad de conocer o entender el concepto de «estructuras de pecado» ya que es un término que no está ampliamente definido o utilizado en ninguna disciplina o contexto específico. Sin embargo, puedo decir que la palabra «pecado» a menudo se refiere a una transgresión moral o religiosa, y las «estructuras» pueden utilizar a sistemas organizados o patrones de comportamiento. En cualquier caso, si puede proporcionar más contexto o información sobre lo que significa específicamente «estructuras de pecado», puedo intentar ayudar mejor.

 

Volvimos a plantear la cuestión al hilo de su anterior respuesta, precisando más el concepto: se refiere a un concepto de la doctrina católica. Las estructuras de pecado son situaciones sociales o instituciones contrarias a la ley de Dios,

 

Entiendo Sí, en la doctrina católica, el término «estructuras de pecado» se refiere a sistemas sociales, económicos o políticos que promueven y perpetúan el pecado y la injusticia en la sociedad. Estas estructuras pueden ser la causa de la pobreza, la opresión, la discriminación, la violencia y otros males en la sociedad.

Según la enseñanza católica, estas estructuras de pecado no son simplemente el resultado de las acciones individuales de las personas, sino que también son el resultado de sistemas sociales y políticos injustos que permiten o fomentan el mal. Por lo tanto, la Iglesia Católica llama a sus fieles a trabajar para transformar estas estructuras de pecado en sistemas sociales y políticos justos, ya promover el bien común y la dignidad humana en la sociedad.

 

Y esta parte de la respuesta, ya mucho más completa da un concepto plenamente valido. La conjunción de las dos respuestas pensamos que aporta una concepción de lo que son las estructuras de pecado para los católicos, clara y operativa, incluida la referencia de la llamada a la accion. En esta ocasión, bien por ChatGPT.

martes, 9 de agosto de 2022

LA MASONERÍA

 


constituye un verdadero submundo en el mundo, en competencia y lucha contra la Iglesia Católica

 

Monseñor Héctor Aguer

 

Infocatólica, 9-8-22

 

En esta segunda nota sobre aquellos ámbitos sumergidos respecto de la realidad que todos viven, presento un ejemplo típico de submundo, una sociedad secreta, la Masonería moderna, que tiene origen a comienzos del siglo XVIII. Esta datación es muy importante, porque los masones suelen presentar continuidad con sociedades antiguas, concretamente medievales, como son las diversas órdenes que existían en la Cristiandad, y alguna de las cuales continúa su vida y acción en el presente. La aparición de la Masonería moderna puede registrarse en Inglaterra hacia 1717. La Iglesia Católica la identificó inmediatamente como un enemigo implacable, que revestía muchas veces el ropaje de la Iglesia Anglicana. Esta afirmación no prejuzga en absoluto respecto de la relación actual entre Masonería y anglicanismo.

 

En 1738 el Papa Clemente XII (Lorenzo Corsini) condenó a la sociedad masónica mediante la Constitución Apostólica In eminenti. A esta reprobación siguen cerca de 200 intervenciones de la Santa Sede que presentan a la Masonería como implicada en persecuciones a la Iglesia, en ocasión de revoluciones «contra el trono y el altar» que se suscitaron en los siglos XVIII al XX. Además, el Código de Derecho Canónico, promulgado en 1917 por Benedicto XV, sancionaba con la excomunión a quienes dieran su nombre a las sociedades masónicas.

Durante el pontificado de Juan Pablo II y luego de la modificación del Código de Derecho Canónico en 1983, el canon 1374 regula actualmente esta materia. El 26 de noviembre de 1983, el entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Cardenal Ratzinger, publicó una Declaración sobre la Masonería en la que aclara que

 

«(…) no ha cambiado el juicio negativo de la Iglesia respecto de las asociaciones masónicas, porque sus principios siempre han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia; en consecuencia, la afiliación a las mismas sigue prohibida por la Iglesia. Los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión…».

 

La Encíclica de León XIII Humanum genus puede ser considerada como el texto pontificio más relevante y completo; lleva por subtítulo: De secta masonum (Sobre la secta de los masones). La designación de secta es especialmente significativa; alude al secreto que es característica de la organización, que cuenta con grados de diversa importancia y autoridad y se identifican con nombres específicos. Como corresponde a un verdadero submundo, el secreto es fundamental; los grados inferiores ignoran lo que se trata y decide en los superiores y supremos. No faltan estudiosos que aluden a ritos diabólicos que se desarrollarían en la cima. Los elementos seudoreligiosos –por ejemplo, ritos y templos- hacen de la Masonería una Contraiglesia. Este nombre revela finalidad y acción de la secta: procurar la destrucción de la Iglesia Católica.

Estos datos explican también la vinculación de la Masonería con otros movimientos y corrientes que coinciden en el propósito, y justifican la alusión a la presencia y acción del demonio. En esa dimensión preternatural se concentra el combate contra la Iglesia de Cristo y la difusión de errores y del ateísmo en la sociedad temporal. La descristianización de la cultura moderna señala el éxito de los intentos masónicos, que han sido facilitados por el secreto y la habilidad para infiltrarse en los movimientos políticos, los gobiernos y la misma Iglesia, a fin de debilitarla desde dentro e impedir la obra de la evangelización. Tradicionalmente Masonería y Comunismo han sido aliados. Un caso histórico, comprobado, ha sido la presencia y actuación de marxistas en el gobierno demócrata de Franklin Delano Roosevelt en los Estados Unidos, a pesar de la oposición de capitalismo y socialismo; la célebre foto de los tres vencedores de la Alemania nazi (Stalin, Roosevelt y Churchill) ha sido algo más que una pose circunstancial.

 

Después de Clemente XII, todos los Papas confirmaron la condenación de la Masonería: Benedicto XIV, Pío VII, Gregorio XVI y Pío IX. Ya he citado la Encíclica Humanum genus, publicada por León XIII en 1884. El comienzo de este documento plantea la cuestión a la luz de la teología de la historia evocando la teoría agustiniana de las Dos Ciudades. La secta masónica representa las armas y la táctica de la ciudad presidida por el enemigo del género humano, que procura la ruina de la Iglesia y despojar a los pueblos cristianos, si fuera posible, de los beneficios de la redención en el orden social. Atribuye a la sociedad secreta como principio fundamental el Naturalismo, según el cual «la naturaleza humana y la razón natural del hombre han de ser en todo maestras y soberanas absolutas.

Establecido este principio niegan los naturalistas toda revelación divina; no admiten dogma religioso alguno, ni verdad alguna que no pueda ser alcanzada por la razón humana. Rechazan todo maestro a quien haya que creer obligatoriamente, como es oficio propio y exclusivo de la Iglesia Católica guardar y defender en su incorrupta pureza el depósito de las doctrinas reveladas por Dios». Denuncia León XIII la persecución de la Iglesia que la Masonería emprende cuando logra adquirir poder en el Estado. Del Naturalismo se siguen las «conclusiones más extremistas», ya que «pierden toda su certeza y fijeza incluso las verdades conocidas por la sola luz natural de la razón, como son la existencia de Dios y la espiritualidad e inmortalidad del alma humana».

La omnímoda libertad de pensamiento lleva a muchos a profesar el panteísmo; es propósito de los masones –continúa el argumento- destruir los principios fundamentales del derecho y de la moral y de todo orden religioso y civil. La lucha contra la Iglesia convoca a todas las fuerzas anticristianas, cautivando a algunas con adulación e incorporando a otras a profesar los errores masónicos que difunden astutamente por todos los medios. Especialmente señala León XIII el influjo de la masonería en el debilitamiento del matrimonio y la familia por la introducción del divorcio y el dominio de la educación, por eso entre los remedios subraya la importancia de la instrucción religiosa de la juventud, que es menoscabada por el laicismo cuando este consigue imponerse. Recomienda el restablecimiento de las corporaciones, un elemento fundamental para evitar la lucha de clases mediante la asociación de patrones y obreros. Años después, en 1891, el Papa Pecci publicaría la Encíclica Rerum Novarum en defensa de la «clase proletaria» y estableciendo los principios de la doctrina social de la Iglesia.

 

Ha sido una táctica permanente de la Masonería procurar infiltrarse en la Iglesia, y frecuentemente ha logrado su objetivo. Suelen hacerse nombres de prelados que son masones o que favorecen los principios de la Masonería. En el Vaticano actual no deben faltar los masones. Pero más importante que las personas es la percepción e impostación de la misión de la Iglesia. La predicación y los acentos de la catequesis y de la educación católica, de las que han desaparecido los temas tradicionales (Dios, Cristo, el pecado, la gracia divina, las virtudes teologales y morales, el demonio, las tentaciones, etc.) para dar prioridad a las cuestiones culturales y sociales, parecen muchas veces competir con la Masonería. Los pastores de la Iglesia se convierten en capellanes del Nuevo Orden Mundial. Esta situación, así perfilada, nunca se había verificado en la Iglesia Católica; la Masonería se ha cobrado con creces la oposición que desde 1738 había recibido de parte católica como respuesta a sus pretensiones de dominio en el orden político y social.

 

Es bien conocida la ambición masónica de empowerment y de dominio mundial, ayudada por el secreto y la habilidad para infiltrarse en las instituciones, como así también para crear sociedades y grupos de poder que influyen en el gobierno de las naciones. Un caso importante es el misterioso Club Bilderberg, que acaba de realizar su reunión anual, la número 68, después de la pausa impuesta por la pandemia que impidió los encuentros de 2020 y 2021. En un artículo publicado en el diario «La Prensa», Miriam Mitrece y Carlos Ialorenzi ofrecen datos muy interesantes sobre estos «amos del mundo», como los llaman. Se trata se reuniones que comenzaron en 1954 por iniciativa del príncipe Bernardo de Holanda (un masón de nota, agrego yo) y el multimillonario David Rockefeller, que convoca a jefes de Estado, monarcas, cancilleres, políticos de diversa extracción, banqueros, empresarios, representantes de organismos internacionales, protagonistas de otras actividades de las principales potencias de occidente; poco más de un centenar de personas.

Entre estas han participado, entre el 2 y el 5 de junio pasado, el Subsecretario del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, la Secretaria de Comercio, el Director de la CIA y varios otros funcionarios del país del norte, representantes de la Unión Europea, la Directora General de la Unesco, directores de grandes empresas, de los gobiernos del Reino Unido, del Canadá, de las Fuerzas Armadas de Francia. Los autores del artículo que me sirve de información, destacan la presencia de Henry Kisinger, ex Secretario de Estado de los EE.UU., asiduo participante de las reuniones del Bilderberg, con sus 99 años.

En estos encuentros se maneja abundante información, que los invitados son libres de usar, pero no pueden revelar la identidad ni la pertenencia de los oradores o de cualquier otro participante. El secreto de las deliberaciones veta la presencia de periodistas y la información sobre los temas tratados, que han sido algunos relacionados con la geopolítica, la salud y la economía. Los «amos del mundo» se reúnen secretamente para planificar acontecimientos que más tarde simplemente aparecen como que han sucedido. El Club Bilderberg es un auténtico submundo; en mi opinión se trata de una creación típica de la Masonería.

 

Cuando el ambiente cultural y social está suficientemente coloreado por la influencia masónica, la secta «sale del clóset». Hace algunas semanas, el diario «La Nación», de Buenos Aires, fundado por el masón Bartolomé Mitre, ha presentado el 16 de mayo pasado un reportaje al Gran Maestre de la Masonería Argentina, que aparece como una sociedad benéfica que no es enemiga de la Iglesia, sino que solo se opone al clericalismo, esa es la argumentación que suele usar la masonería para descartar todo influjo de la Ley Natural y de la Ley Divina en el orden social. La nota incluye una fotografía del interior del templo. Supongo que se trata del ubicado en la calle Perón (ex Cangallo) 1242. Guardo un recuerdo de mi adolescencia, cuando al pasar por el lugar y conociendo qué había allí, me asombraba la extraña fisonomía de la fachada; parecía un silencioso edificio donde no vivía nadie, siempre cerrado. Además, el canal La Nación +, perteneciente a la misma empresa, ha difundido un reportaje semejante con la misma argumentación.

 Ambos reportajes dejan ver un ejemplo típico de «salida del clóset» dedicado a los lectores de «La Nación»; los más perspicaces advertirán la relación de las declaraciones del Gran Maestre con las orientaciones de la «tribuna de doctrina» como se autodenomina –en expresión del fundador- ese importantísimo órgano de prensa que hace años ha tenido la generosidad de incluir algunos artículos míos. No resulta sencillo vincular ciertos sucesos con la acción de la Masonería en la Argentina; habría que considerar las raíces históricas, sobre todo lo ocurrido en la segunda mitad del siglo XIX, cuando el influjo masónico se hizo sentir merced al protagonismo de personas notables, que dejaron su impronta en el gobierno nacional.

 

Creo que lo dicho hasta aquí muestra cabalmente que la Masonería constituye un verdadero submundo en el mundo, en competencia y lucha contra la Iglesia Católica, que ha recibido de su Fundador el encargo de hacer que todos los pueblos –pánta tà ethnè (Mt 28, 19)- sean discípulos suyos.

martes, 26 de julio de 2022

CONSENTIR LAS CONSECUENCIAS DE LA DROGA

 CONSENTIR: PERMITIR ALGO O CONDESCENDER EN QUE SE HAGA


Los diarios de la fecha (*) relatan el fallecimiento de una joven de Córdoba como consecuencia de haber consumido éxtasis en una fiesta electrónica. El lugar de reunión estaba habilitado, y cumplía con las normas vigentes: consultorio médico, ambulancia e hidratación garantizada; esto último, exigido por la legislación para compensar los efectos de las drogas de diseño que habitualmente se consumen en dichos lugares.


Las "pastis" se venden -2.500/3.000 pesos cada una- por Telegram, y se entregan a domicilio por delivery, por eso pudo detenerse fácilmente al proveedor; en el caso están interviniendo simultáneamente tres fiscales que, por cierto, no podrán modificar la legislación, que permite -consiente- lo ocurrido.


Tal como lo describe un experto en el tema, el Dr. Yaría, en el artículo que se reproduce a continuación, es la misma sociedad moderna y su órgano de conducción, el Estado, quienes facilitan la drogadicción que está liberada de hecho en nuestro país.

"se predica con fuerza evangelizadora que se necesita "probar" para ejercitar la libertad. Es la libertad para los futuros esclavos." (Yaría)


San Juan Pablo II nos ilumina: "Es preciso reconocer que se da un nexo entre la patología mortal causada por el abuso de drogas y una patología del espíritu que lleva a la persona a huir de sí misma y a buscar placeres ilusorios, escapando de la realidad, hasta tal punto que se pierde totalmente el sentido de la existencia personal".

(7-2-1997)


(*) La Voz del Interior, 26-7-22


http://www.ctedrajuanpablomagno.blogspot.com/2022/06/drogas.html

martes, 19 de julio de 2022

GRAVE PROPUESTA

 MODIFICAR EL CATECISMO


Marc Frings, secretario general del Comité Central de los Católicos Alemanes (ZdK), calificó el domingo de «coherente» el «claro reajuste» de la doctrina de la Iglesia sobre la homosexualidad que pide el «Camino Sinodal».

 

(CNAd/InfoCatólica) 19-7-22

 

Frings asegura que el «Camino Sinodal», con sus textos, es «un anuncio deliberado» contra el Catecismo de la Iglesia Católica, «que desde mediados de los años 70 se ha enfrentado a la homosexualidad de forma crítica, despectiva y con la acusación de pecado».

 

En concreto, el Catecismo afirma:

 

Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

 

Sobre los actos homosexuales, el Catecismo declara:

 

Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que «los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados» (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.

 

El secretario general de la ZdK, Frings, dijo en su contribución a «Outreach» que «debería haberse producido hace tiempo» un cambio en la enseñanza de la Iglesia .

 

«Las relaciones homosexuales y heterosexuales luchan por los mismos valores y experimentan los mismos retos: La fidelidad y la permanencia, por un lado, y la alienación y la disminución del deseo, por otro», dijo Frings.

 

El secretario general del ZdK admitió que un «cambio en la posición del magisterio» no podía tener lugar sólo en Alemania. Al contrario, «muchas otras iglesias locales» podrían dar un «importante impulso».

 

Con respecto a la cuestión de la homosexualidad, «la iglesia local alemana debe hablar en voz alta, de forma exigente y progresiva», exigió Frings. «Los obispos ya son libres de asumir ese compromiso. Aunque estoy convencido de que la mayoría de la Asamblea Sinodal se pronunciará a favor de una revisión del Catecismo como la descrita al principio, el episcopado alemán no tiene que esperar a que se haya tomado tal decisión para ponerse en marcha activamente a nivel de la Iglesia mundial.»

lunes, 18 de julio de 2022

LOS CRISTIANOS ANTE LA INMIGRACIÓN ILEGAL


Por F. Javier Martínez Monreal

(Catedrático de Filosofía)

 

Melilla hoy, julio 16, 2022

 

Algunos grupos de ciudadanos, generalmente adscritos a opciones políticas de izquierda, y algunos cristianos, votantes o simpatizantes de estas opciones políticas, sostienen que debe permitirse la inmigración ilegal y eliminar todos los obstáculos a la libre circulación de ciudadanos por el mundo.

 

Se puede decir que la inmigración ilegal es el paso de personas a través de las fronteras sin cumplir las exigencias legales del país de destino y, en ocasiones, desatendiendo también las del país de origen. En un intento de ocultar el significado real de acción ilegal, utilizan el término de inmigración irregular.

 

Ideologías cargadas de utopía e irrealidad, como comunismo, anarquismo y otros movimientos pacifistas utópicos, por un lado justifican de la permisividad del aborto y la eutanasia en el ordenamiento jurídico, y por otro nos hablan de un mundo sin fronteras, sin propiedad privada, sin autoridad y sin leyes basado en el supuesto “buenismo” de todos los seres humanos. No obstante, la historia ha puesto repetidamente en evidencia la sinrazón y la falta de fundamento antropológico de tales movimientos. También entre los grupos cristianos no faltan voces simpatizantes con estas opciones políticas que, desde una lectura descontextualizada de textos evangélicos, y bajo el mandato universal del amor al prójimo y en especial a los más desfavorecidos, concluyen que no debe haber fronteras ni barreras que separen los pueblos y naciones. Afirmando la opción preferencial por los pobres, dan por supuesto que todos los inmigrantes son pobres y, concluyen, que no debe haber barreras que detengan la inmigración.

 

Alter Christus llaman los benedictinos al peregrino que acude a las puertas de sus monasterios y, dicen los evangelios, que debemos ver a Cristo en el pobre. No es momento de abordar la cuestión de quien es el pobre o quien es más pobre en este caso: si el joven que ha pagado fuertes sumas a las mafias y ha sido capaz de recorrer grandes distancias y saltar violentamente la valla, o los ancianos, niños, enfermos y desvalidos que han quedado desamparados en su país de procedencia, o también otros muchos ciudadanos desfavorecidos y desatendidos en el país de destino.

 

Se olvida con frecuencia que la Moral cristiana y la Doctrina social de la Iglesia admiten, como elementos esenciales del bien común de los ciudadanos, la propiedad privada, la defensa de las leyes y de las fronteras de los pueblos, sin que ello suponga excluir la excelencia de otras opciones de vida comunitarias.

Seguramente los cristianos, aludidos en su defensa de la inmigración ilegal, rechazarán estas conclusiones, defendiendo que el mandato evangélico, en la interpretación subjetiva que cada uno realiza, tiene prioridad frente a las exigencias de la ley positiva o incluso de la ley natural y ley eterna. Frente al subjetivismo interpretativo de los textos evangélicos, convendría recordar que el Concilio Vaticano II, en la Constitución Dei Verbum, afirma que la palabra de Dios está presente tanto en la Escritura como en la Tradición de la Iglesia, a quien corresponde la responsabilidad de la interpretación de la Palabra.

 

Desoyendo este mensaje del Concilio, algún representante de la iglesia de Melilla ha intentado mostrar la existencia de contradicción entre la actitud de respeto y homenaje de las Fuerzas armadas de esta ciudad ante el Santísimo Sacramento, en la procesión del Corpus, y la defensa de las fronteras por parte de estas Fuerzas en los desgraciados sucesos del mes pasado, con la muerte de grupos de inmigrantes ante las vallas melillenses. Esta contraposición forzada e insultante para las Fuerzas de seguridad ante situaciones distintas, representa una inaceptable confusión de planos, realizada desde una interpretación doctrinal subjetiva y parcial, que desorienta al cristiano de base. La ley es la ordenación de la razón al bien común y el cumplimiento de las leyes no es opcional según la doctrina cristiana, que exige la observancia de las leyes civiles –la excepción de las leyes inmorales confirma esta regla- y las fuerzas de seguridad cumplen con su deber haciendo acatar las leyes.

 

Si la defensa del territorio y de las fronteras es una obligación indiscutible de los Estados, más compleja es la cuestión de los medios utilizados para esta defensa. Sin ánimo de abordar este problema, debe recordarse las palabras de un Vicario melillense del siglo pasado, D. José Carretero, cuando la inmigración ilegal empezaba a convertirse en un problema para esta ciudad: la inmigración no puede pararse con cañones pero, para su regulación, habrá que poner semáforos en la frontera.

domingo, 17 de julio de 2022

LA BATALLA CULTURAL DE LA EUTANASIA


P. Pedro Trevijano Etcheverria


Infocatólica, 16/07/22

 

En España hay mucha gente, empezando por el Gobierno de Sánchez y los que lo apoyan, que creen que lo realmente importante es ser lo que ellos llaman progresistas, siendo par ellos uno de los factores de progreso el que sea una realidad en nuestro país la Ley para la Eutanasia. En realidad se trata de gente esclava de su ideología retrógrada, porque el auténtico progreso consiste en favorecer, fomentar y desarrollar los derechos humanos, entre los que indiscutiblemente está el derecho a la vida, para así promover la dignidad humana.

 

«La decisión deliberada de privar a un ser humano inocente de su vida es siempre mala desde el punto de vista moral (como sucede en la eutanasia) y nunca puede ser lícita ni como fin, ni como medio para un fin bueno. En efecto, es una desobediencia grave a la ley moral, más aún, a Dios mismo, su autor y garante» (San Juan Pablo II, Encíclica «Evangelium Vitae» nº 57).

 

Pero ¿qué es la eutanasia?: Nos dice la Declaración «Iura et Bona» de la Sagrada Congregación de la Doctrina de la Fe del 5 de Mayo de 1980: «Por eutanasia se entiende una acción o una omisión que por su naturaleza, o en la intención, causa la muerte, con el fin de eliminar cualquier dolor. La eutanasia se sitúa pues en el nivel de las intenciones o de los métodos usados» (nº 14). El hecho central es que en la eutanasia un ser humano da muerte a otro, consciente y deliberadamente, por muy presuntamente nobles o altruistas que aparezcan las motivaciones que lleven a ejecutar tal acción.

 

El caldo de cultivo de la eutanasia es la no creencia en Dios y la no existencia de otra vida después de la muerte, teniendo además una comprensión de la libertad como mera capacidad de decidir cualquier cosa con tal que el individuo la considere necesaria o conveniente: «Mi vida es mía, nadie puede decirme lo que tengo que hacer con ella», «tengo derecho a vivir, pero no se me puede obligar a vivir».

 

Frente a la eutanasia la actitud cristiana es luchar contra el dolor por medio de los cuidados paliativos. En el Testamento Vital de nuestro Episcopado leemos esta petición: «que se me administren los tratamientos adecuados para paliar los sufrimientos». Se trata de luchar contra el dolor y sus síntomas y de dar al enfermo apoyo psicológico, especialmente en lo afectivo y, si lo acepta, en lo religioso. Es lo que en Medicina se llama cuidados paliativos.

 

¿En qué consisten los cuidados paliativos? Leo en el Documento «La Eutanasia. Cien cuestiones y respuestas sobre la defensa de la vida humana y la actitud de los católicos» también de nuestros Obispos: «Es lícito suministrar narcóticos y analgésicos que alivien el dolor, aunque atenúen la consciencia y provoquen de modo secundario un acortamiento de la vida del paciente. Siempre que el fin de la acción sea calmar el dolor y no provocar subrepticiamente un acortamiento sustancial de la vida; en este caso, la moralidad de la acción depende de la intención con que se haga y de que exista una debida proporción entre lo que se logra (la disminución del dolor) y el efecto negativo para la salud» (nº 94-6).

 

Para la Organización Médica Colegial Española la diferencia entre sedación paliativa y eutanasia viene determinada por la intención, el procedimiento y el resultado. Ante todo se ha de procurar encontrar el tipo de dolor que padece el enfermo para darle el tratamiento adecuado. El médico está obligado a sedar sólo hasta el nivel requerido para aliviar los síntomas. El tratamiento del dolor no es una cuestión opcional, sino un imperativo ético. En la sedación se busca disminuir el nivel de consciencia, con la dosis mínima necesaria de fármacos para evitar que el paciente sufra mientras llega su muerte y es un recurso terapéutico prescrito por el médico y un derecho del enfermo, aunque para ello han de procurar resolver antes sus temas pendientes familiares, sociales y espirituales, mientras en la eutanasia se busca deliberadamente la muerte del enfermo con dosis letales de fármacos.

 

Sólo la Medicina Paliativa da sentido real a las necesidades de los pacientes. Por ello es la verdadera solución ética ante la situación terminal, aliviando los sufrimientos y proporcionando los medios para una muerte tolerable. Con frecuencia, incluso enfermos que han pedido la eutanasia, ante unos cuidados paliativos adecuados, ya no desean la eutanasia. Paliar es mitigar el sufrimiento, reafirmando la importancia de la vida, pero aceptando que la muerte es una realidad humana.

 

El doctor Adriá Gómes, médico de cuidados paliativos escribe: «las personas sí quieren vivir, es excepcional una petición en otro sentido y está más bien condicionada por otro tipo de factores: dolor, mal control sintomático, soledad o ausencia de soporte. Verdaderamente la gente quiere vivir, así lo he comprobado en mi tiempo de servicio en una unidad de cuidados paliativos». .Ante la legalización de la eutanasia en España, este médico asegura que en la unidad de cuidados paliativos en la que estaba «(la eutanasia) me la pidió en una ocasión un paciente con síndrome refractario del dolor y cuando se controló el dolor, la rechazó. Después, tuvo un buen seguimiento con nosotros y finalmente falleció tranquilamente en su casa».