Mostrando entradas con la etiqueta 22. Mensajes eclesiales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 22. Mensajes eclesiales. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de septiembre de 2022

EL CARDENAL ZUPPI

 

 entra en la campaña política italiana


Vida Nueva

 

En política, añadió Zuppi durante la presentación de los actos de la fiesta de san Francisco de Asís, patrón de Italia, “empezamos por los que más sufren y no son tratados como personas. La Iglesia es de todos, pero especialmente de los pobres”. En una amplia entrevista en L’Osservatore Romano destacó que “la Iglesia italiana está atravesando problemas diferentes y no sencillos, pero también creo que puede presumir de una prerrogativa importante: es una Iglesia rica en espiritualidad y caridad para los pobres. Y creo que es desde aquí desde donde debemos empezar de nuevo”.

 

Contaminar la política

“Hay que decir que la polarización es el sello de la sociedad actual en su conjunto. Y los cristianos no son ajenos a la sociedad. La polarización reina en todos los temas, grandes y pequeños. Creo que es la respuesta instintiva y simplificadora a la complejidad del mundo en que vivimos”, destacó. Para el cardenal “debemos afrontar la complejidad sin miedo, planteando preguntas, especialmente las relativas al ‘quién’, es decir, poniendo a la persona en el centro. Este es el camino de la simplicidad y no de la simplificación”. También advierte que “allí donde la política ha utilizado categorías pseudoteológicas o espirituales para contaminar la vida eclesial, al final todos han perdido. Debemos tener mucho cuidado con esto. Y no sólo por las explotaciones externas, sino también por las divisiones internas. Ay de nosotros si caemos en las trampas de, por ejemplo, los falsos contrastes entre lo social y lo espiritual, o las divisiones, a menudo artificiales, sobre cuestiones éticas. En cuestiones éticas, no podemos limitarnos a repetir las lecciones del pasado, sino que debemos encontrar nuevas palabras para nuevas preguntas”, propone.

 

El presidente señala también que “la fuerza de la secularización de la sociedad italiana me parece omnipresente en todas partes, aunque las formas en las que se manifiesta son muy diferentes en las distintas regiones del país”, un “desierto” en el que hay “nueva búsqueda de agua”, apunta. Zuppi también reivindica la necesidad “la enseñanza de la religión para entender el mundo en el que estamos, nuestras raíces. Necesitamos una alianza con laicos -incluso ateos- que comprendan bien la importancia del conocimiento religioso en un sistema cultural, como el italiano, profundamente impregnado del hecho religioso. Hacerlo creo que es la mejor defensa contra el extremismo”.

miércoles, 31 de agosto de 2022

EN MOMENTOS DECISIVOS PARA CHILE

 

 

Mons. Juan Ignacio González Errázuriz

 

Infocatólica, 30/08/22

 

Carta Pastoral de Monseñor Juan Ignacio González a los fieles de la Diócesis de San Bernardo, en momentos tan trascendentales para nuestra Nación en los que se votará la Nueva Constitución de Chile

 

Queridos hermanos y hermanas de la Diócesis de San Bernardo

 

1. En pocos días más deberemos tomar decisiones trascendentales para Chile. Los Obispos hemos iluminado, desde el Evangelio y la enseñanza de la Iglesia, sobre los temas esenciales del proyecto de nueva Constitución. Hay entre ellos algunos que son directamente contrarios a la enseñanza cristiana, como la introducción del aborto o interrupción del embarazo (art 61.2), la muerte digna (art.68), que implicará aprobar la eutanasia. En otros aspectos, se desconocen derechos esenciales de los padres, como el que tienen respecto a la educación de los hijos. Se impone una concepción acerca de la sexualidad que es contraria a la enseñanza de la fe cristiana (art. 40). No se considera el derecho a la objeción de conciencia, especialmente en el caso del aborto y se introduce una visión errada y única del hombre y la mujer, fundada en la ideología de género, que es anticristiana. En otras materias hemos señalado que cada ciudadano es libre para escoger sus opciones.

 

2. Fijemos nuestra atención en el tema del aborto y la eutanasia, los más graves y contrarios a la ética cristiana de la propuesta constitucional. Es evidente que la posición que una Constitución asuma ante ellos es un aspecto esencial para juzgar el valor ético de la misma en su totalidad. El aborto y la eutanasia son siempre un atentado grave contra el 5to. mandamiento de la ley de Dios. Un cristiano no puede nunca darle su apoyo. Hacerlo constituye una grave ofensa al Creador y un pecado gravísimo, como enseña el libro del Éxodo: «no quites la vida del inocente» (23,7) y Jesús recuerda en Mt. 5,21.

 

3. Nos enseña la Iglesia que: «el aborto y la eutanasia son crímenes que ninguna ley humana puede pretender legitimar. Leyes de este tipo no sólo no crean ninguna obligación de conciencia, sino que, por el contrario, establecen una grave y precisa obligación de oponerse a ellas mediante la objeción de conciencia. En el caso pues de una ley intrínsecamente injusta, como es la que admite el aborto o la eutanasia, nunca es lícito someterse a ella, ni participar en una campaña de opinión a favor de una ley semejante, ni darle el sufragio del propio voto» (San Juan Pablo, Evangelium vitae, 73). Todo ciudadano tiene en sus manos impedir que el aborto y la eutanasia sean consagrados en la misma Constitución de nuestra Patria.

 

4. Algunas personas se preguntan acerca de cómo proceder ante esta disyuntiva: mientras hay materias con las que están de acuerdo en el texto propuesto, no lo están con la inclusión del aborto y la eutanasia. Otros, señalan que, en realidad, ellos nunca se prestarían para colaborar o amparar el aborto en la legislación que vendría después y que, por tanto, la norma establecida no los alcanza o afecta. Como Obispo de la Iglesia Católica tengo la obligación ante Dios de señalar a los fieles que dicho razonamiento es errado y contrario a las enseñanzas de la Iglesia. Dar su voto a un texto que consagra directamente como un derecho el aborto y la eutanasia es cooperar al mal moral y ayudar a su difusión.

 

5. Hay elementos esenciales de ética cristiana que no pueden ser vulnerados voluntariamente a cambio de afirmar otros valores, por positivos que éstos se consideren. Un principio fundamental para dilucidar esta posible duda es aquel que señala que no es lícito colaborar en algo objetivamente malo para obtener un bien; es decir, el fin no justifica los medios. Tampoco es lícito razonar diciendo que, por estar en contra del aborto y la eutanasia en toda circunstancia, se queda exceptuado o exculpado moralmente de las consecuencias que luego se sigan de aprobar un texto constitucional que los establece. El aborto y la Eutanasia no pueden ser transados o intercambiados por otros bienes, incluso objetivos, que pueden estar contenidos en el proyecto de nueva Constitución.

 

6. Llegan en la vida de los cristianos momentos en que el testimonio y la coherencia pueden adquirir una exigencia heroica, cuyas consecuencias puede traernos males y críticas, pero que, ante los ojos de Dios, son motivo de alabanza, alegría y fidelidad. Pidamos al Señor y a Nuestra Madre del Carmen tener el coraje y la sabiduría para defender las verdades esenciales sobre la dignidad de la persona humana. Dios es el único testigo íntimo de nuestras decisiones y El mismo nos tomará cuenta de ellas al final de nuestros días.

 

+Juan Ignacio González Errázuriz

Obispo de San Bernardo

San Bernardo, 28 de agosto de 2022

lunes, 11 de julio de 2022

EL BIEN COMÚN

 RESPONSABILIDAD Y OBRA DE TODOS


Sergio O. Buenanueva

Obispo de San Francisco (Córdoba)

 

 LA NACION, 11-7-22

 

El bien común es “el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección”. Esta concepción del bien común deriva del personalismo de la doctrina social de la Iglesia: “el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana.”. En su encíclica Laudato Si’, el Papa amplía esta noción del bien común, incluyendo el cuidado de la creación, nuestra “casa común”, con la mirada puesta en las generaciones por venir. Subraya así la responsabilidad actual de los ciudadanos y de quienes detentan ocasionalmente el gobierno de la cosa pública.

 

Si miramos la realidad de nuestro país, desde esta consideración del futuro como parte del bien común, tal vez, podamos atisbar una orientación para salir del laberinto por el que hoy deambulamos los argentinos. La política fracasa rotundamente cuando se entretiene en irresponsables juegos de guerra, pujas internas e insensatas por el poder. Pierde y hace perder el precioso bien que es el tiempo. Esto es grave, sobre todo, cuando se trata del tiempo de las nuevas generaciones que, en esas condiciones, dejan de mirar con esperanza su porvenir. O empiezan a buscarlo en otros sitios. Pero también de los que han transitado ya la mayor parte de su vida.

 

Este es un costado ético –en realidad, un grave pecado social– que presenta la persistente crisis política de la Argentina, y que, por estas horas, adquiere contornos dramáticos, una vez más. Los ciudadanos tenemos que instar a nuestros representantes, a los que gobiernan y a los que hacen política desde la oposición, a pensar esto con mayor seriedad. Y tenemos que hacerlo con firmeza y serenidad, echando mano de los medios legítimos que nos ofrece la democracia. Todos los ciudadanos somos responsables del bien común. Esto es una dimensión de la justicia social, que no es solo justicia desde arriba, sino la posibilidad de que cada uno de nosotros sea sujeto responsable de la suerte de todos. Al Estado y a la política les cabe un rol fundamental: velar por el orden público que hace posible ese concurso virtuoso de toda la sociedad que edifica el mejor orden justo posible.

 

La política es más creíble cuando muestra amplitud de miras para la arquitectura del bien común y piensa en las generaciones que vendrán. Encerrarse en el corto plazo es fatal. Esta tarea supone hombres y mujeres virtuosos, con racionalidad y magnanimidad. Los líderes mesiánicos –lo sabemos por experiencia– siempre fracasan. Supone también el vigor de las instituciones democráticas: el estado de derecho, el imperio de la ley (especialmente de la Constitución), la división de poderes y la aceptación de la pluralidad. Ciudadanos de a pie, dirigentes sociales también los religiosos, hombres y mujeres de la política necesitamos encontrar la fuerza ética para construir consensos para el bien común de nuestra patria.

 

¿Y si pensamos en las nuevas generaciones? ¿Por qué no nos tomamos unos minutos para mirar a los ojos a los niños, a los adolescentes y jóvenes que nos han sido confiados? Tal vez, en ese movimiento simple de miradas encontremos el impulso humano que necesitamos para esa empresa común que hoy nos desafía. El tiempo apremia.

sábado, 11 de junio de 2022

FRANCISCO


califica de “práctica inhumana” los vientres de alquiler


Por Carlos Esteban

InfoVaticana, 11 junio, 2022


Audiencia concedida a los miembros de la Federación de Asociaciones Familiares Católicas de Europa.

 

“La dignidad de hombres y mujeres también se ve amenazada por la práctica inhumana y cada vez más extendida del ‘vientre de alquiler’, en la que se explota a las mujeres, casi siempre pobres, y se trata a los niños como mercancía”, dijo el Papa a los representantes de las asociaciones familiares católicas de Europa, al tiempo que lamentó “la plaga de la pornografía” que debe ser denunciada como una “amenaza contra la salud pública” porque es “un ataque permanente a la dignidad del hombre y de la mujer”, recoge ACI Prensa.

 

Asimismo, el Papa Francisco indicó que “los Estados tienen el deber de eliminar los obstáculos a la generatividad de las familias y reconocer que la familia es un bien común que debe ser recompensado, con consecuencias naturales positivas para todos”.

 

En esta línea, el Santo Padre citó una declaración de octubre de 2021 de esta federación que explicó que “tener hijos nunca debe considerarse una falta de responsabilidad hacia la creación o sus recursos naturales. El concepto de ‘huella ecológica’ no puede aplicarse a los niños, ya que son un recurso indispensable para el futuro. Por el contrario, hay que abordar el consumismo y el individualismo, considerando a las familias como el mejor ejemplo de optimización de recursos”.

 

Por ello, el Papa recordó que “el amor mutuo entre el hombre y la mujer es un reflejo del amor absoluto e indefectible con el que Dios ama al ser humano, destinado a ser fecundo y realizado en la obra común del orden social y el cuidado de la creación”.

domingo, 29 de mayo de 2022

FRANCISCO


 «El clericalismo es una perversión quietista”


infovaticana | 27 mayo, 2022

 

“Comunión y sinodalidad” es el eje del videomensaje del Papa Francisco a la Pontificia Comisión para América Latina, la CAL, reunida en Asamblea Plenaria del 24 al 27 de mayo, en el que expresa la alegría de que los miembros de la CAL se puedan volver a encontrar después de la prolongada pausa por la pandemia.

 

El Papa manifiesta que está convencido de que, “de manera adelantada, la Iglesia en América Latina y el Caribe ha hecho ‘camino al andar’, es decir, ha mostrado que una recta interpretación de las enseñanzas conciliares implica reaprender a ‘caminar juntos’ al momento de enfrentar los problemas pastorales, los problemas sociales propios del ‘cambio de época’”.

 

“El don es imprevisible, es sorpresa”

Deteniéndose en el don del Espíritu Santo, Francisco sostiene que “cuando uno cree saberlo todo, el don no puede ser recibido”. “Cuando uno cree saberlo todo, el don no nos educa porque no puede entrar en el corazón”, añade el Sucesor de Pedro. En esta línea, subraya que “nada hay más peligroso para la sinodalidad que pensar que ya lo entendemos todo, que ya lo comprendemos todo, que ya lo controlamos todo”.

 

“Todos los bautizados somos amigos que acompañan al Señor al caminar”

Al referirse a la sinodalidad, el Pontífice afirma que “la comunión con el Cuerpo de Cristo es signo y causa instrumental de un dinamismo relacional que configura a la Iglesia”. Agrega que solo hay sinodalidad cuando celebramos la eucaristía y entronizamos el evangelio para que, entonces, nuestra participación no sea un mero parlamentarismo sino un gesto de comunión eclesial que busca ponerse en movimiento.

 

Para el Obispo de Roma, “la palabra ‘sinodalidad’ no designa un método más o menos democrático y mucho menos ‘populista’ de ser Iglesia. Estos son desviaciones. La ‘sinodalidad’ no es una moda organizacional o un proyecto de reinvención humana del pueblo de Dios”. “Sinodalidad es la dimensión dinámica, la dimensión histórica de la comunión eclesial fundada por la comunión trinitaria, que apreciando simultáneamente el sensus fidei de todo el santo pueblo fiel de Dios la colegialidad apostólica, y la unidad con el Sucesor de Pedro, debe animar la conversión y reforma de la Iglesia a todo nivel”, agrega.

 

El rol de la CAL desde la perspectiva sinodal

Francisco explica que, cuando decidió que la CAL continuase y se renovase en el marco de la reforma de la Curia, las ideas sobre sinodalidad y comunión no estuvieron lejos de su corazón. “La CAL está llamada a ser un organismo de servicio que colabore a que todos en América Latina y el Caribe ingresemos en un estilo sinodal de ser Iglesia, en el que el Espíritu Santo, que también nos llama a través del Pueblo de Dios, sea el protagonista, y no nosotros”, declara el Pontífice.

 

Francisco se explaya sobre la misión de la CAL: “Es un servicio, es una diakonía que principalmente debe mostrar el afecto y la atención que el Papa posee hacia la región. Diakonía, servicio, que ayude a que los diversos dicasterios actúen de manera sinérgica y comprendiendo mejor la realidad social y eclesial latinoamericana”. El Santo Padre acota que es una diakonía que, a nombre del Papa, acompaña el caminar de organismos como el CELAM (ndr: Consejo Episcopal Latinoamericano), el CEAMA (ndr: Conferencia Eclesial de la Amazonía) y la pastoral hispana en los Estados Unidos y Canadá, en comunión con la Iglesia universal.

 

La CAL, prosigue Francisco, no está llamada a ser una aduana que controla cosas de Latinoamérica o la dimensión hispana de Canadá y Estados Unidos. Su existencia como instancia de servicio, según el Papa, está justificada por la peculiar identidad y fraternidad que vivimos las naciones de América Latina.

 

El Pontífice resalta que la CAL es un organismo de la Curia Romana, que cuenta con dos laicos como secretarios -varón y mujer ahora-, a quienes pidió “que, desde su experiencia y perfil personal, de manera complementaria, nos ayuden a todos a generar nuevas dinámicas y nos desinstalen un poquito de algunos de nuestros usos y costumbres clericales, tanto aquí en la Curia como en todo lugar en el que existan comunidades latinoamericanas”.

 

 

La CAL, de acuerdo con Francisco, debe ayudar a caminar. “No protagonizar, ayudar a caminar para no convertirse en una instancia clerical”, enfatiza, e insiste que la CAL debe promover lo más ampliamente posible la verdadera sinodalidad. “La sinodalidad nos debe conducir a vivir más intensamente la comunión eclesial en la que la diversidad de carismas, vocaciones y ministerios se integran armoniosamente animados por un mismo bautismo, que nos hace ser hijos en el Hijo, a todos”, dice el Sucesor de Pedro.

 

Al final de su videomensaje el Santo Padre agradece la presencia de todos y encomienda los trabajos a Santa María de Guadalupe, Madre mestiza del “verdaderísimo Dios por Quien se vive”. Francisco solicita, como siempre, que no se olviden de rezar por él.

 

Sobre la Asamblea Plenaria

En un comunicado de prensa, la CAL informa que «conectados virtualmente desde distintos lugares de la geografía eclesial latinoamericana y de la Curia Romana, los miembros, consejeros y un grupo de laicos y consagrados competentes se están escuchando y reflexionando juntos acerca del pulso sinodal en las distintas realidades y dimensiones de sus iglesias y de toda la región».

 

«En el marco de la nueva constitución apostólica Praedicate evangelium, la Plenaria está presidida y conducida por el Cardenal Marc Ouellet, Prefecto de la Congregación para los Obispos y también Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina junto con los dos secretarios de la misma, los doctores Rodrigo Guerra y Emilce Cuda», establece el texto.

 

«Animados por el Papa Francisco y caminando a paso sinodal en cuestiones como la comunión, la vida consagrada, la reestructuración de estructuras eclesiales, las migraciones, los movimientos eclesiales, la dimensión de las mujeres, la misión, y los movimientos sociales y populares católicos, se va avanzando en continuar conformando el horizonte de la realidad de nuevos retos latinoamericanos en este siglo XXI», concluyen.

lunes, 30 de noviembre de 2020

Mensaje del Papa

 


a los participantes en Festival de la Doctrina Social de la Iglesia

Radio Vaticana, 30-11-20

 

Una granada plantada al mismo tiempo en todas las ciudades conectadas, abre "Memoria del futuro", la décima edición del evento creado en 2011 por Monseñor Adriano Vincenzi, fallecido en febrero, difundido por primera vez en toda Italia.

Alessandro Di Bussolo y Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

 

Será el primer Festival nacional de la Doctrina Social de la Iglesia sin monseñor Adriano Vincenzi, el sacerdote veronés, por años guía de la Fundación Toniolo, el centro diocesano de investigación social, que fundó el Festival y durante nueve ediciones fue su principal animador. Mons. murió a la edad de 68 años el 13 de febrero de este año. Esta Festival será también el primero en difundirse, ya no sólo en Verona, sino como soñaba el prelado, que esté dirigido a toda Italia. En efecto, hace un año Monseñor Vincenzi, Don Adriano para las más de 20.000 personas de toda Italia y del resto del mundo que participan cada año a finales de noviembre en el evento que creó en 2011, había cerrado la novena edición del Festival con la esperanza de ampliarlo a diez ciudades en 2020.

 

Mensaje del Papa Francisco

El Papa Francisco dijo a los participantes que este Festival quiere, con su metodología creativa, iniciar una confrontación entre sujetos diferentes en su sensibilidad y en su acción, pero convergentes en la construcción del bien común. Y recordando a Mons. Vincenzi, el Papa mencionó su última encíclica: “Queremos recordarlo en el rasgo distintivo de su servicio con palabras que están en armonía con lo que escribí en mi última encíclica Fratelli Tutti: "es una gran nobleza poder iniciar procesos cuyos frutos serán cosechados por otros, con la esperanza puesta en el poder secreto del bien que se siembra".

 

Memoria del futuro

Este año el tema que han elegido es "Memoria del futuro". Suena un poco extraño, pero es creativo, afirmó el Papa, y añadió que el tema invita a esa actitud creativa que podemos decir: "frecuentar el futuro".  “Para nosotros los cristianos, el futuro tiene un nombre y este nombre es "esperanza". La esperanza es la virtud de un corazón que no se cierra en la oscuridad, no se detiene en el pasado, no vive en el presente, sino que sabe ver el mañana". ¿Qué significa el mañana para nosotros los cristianos? Es la vida redimida, la alegría del don del encuentro con el amor trinitario. En este sentido, ser Iglesia significa tener una mirada y un corazón creativo y escatológico sin ceder a la tentación de la nostalgia que es una verdadera patología espiritual”.

 

El Papa dijo además que la “dinámica de los cristianos no es retener el pasado con nostalgia, sino más bien acceder a la memoria eterna del Padre y esto es posible viviendo una vida de caridad. Por lo tanto, no es la nostalgia la que bloquea la creatividad y nos hace personas rígidas e ideológicas incluso en las esferas sociales, políticas y eclesiales. Más bien, la memoria está tan intrínsecamente ligada al amor y a la experiencia que se convierte en una de las dimensiones más profundas de la persona humana”.

 

"Todos hemos sido generados a la vida en el Bautismo. Hemos recibido el don de la vida que es la comunión con Dios, con los demás y con la creación. Por lo tanto, estamos llamados a realizar la vida en comunión con Dios, es decir, en la intimidad de la oración en la presencia del Señor, en el amor a las personas que encontramos, es decir, en la caridad, y finalmente, en relación con la Madre Tierra, lo que indica un proceso de transfiguración del mundo. Y la vida recibida como un don es la vida misma de Cristo, y no podemos vivir como creyentes en el mundo a menos que manifestemos su vida misma en nosotros. Injertados en la vida del amor trinitario nos volvemos capaces de la memoria, de la memoria de Dios. Y sólo lo que es amor no cae en el olvido precisamente porque encuentra su razón de ser en el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. En este sentido toda nuestra vida debe ser de alguna manera una liturgia, una anamnesis, una memoria eterna de la Pascua de Cristo".

 

Vivir la memoria del futuro

Así que aquí está el significado del Festival de este año, dijo Francisco,  vivir la memoria del futuro significa comprometerse a hacer de la Iglesia, que el gran pueblo de Dios (LG, 6) pueda ser en la tierra el principio y la semilla del reino de Dios. Vivir como creyentes inmersos en la sociedad manifestando la vida de Dios que recibimos como regalo en el Bautismo para que podamos recordar ahora esa vida futura en la que estaremos juntos ante el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.  Esta actitud nos ayuda a superar la tentación de la utopía, de reducir la proclamación del Evangelio a un simple horizonte sociológico o a dedicarse a la comercialización de diversas teorías económicas o facciones políticas. En el mundo con la fuerza y la creatividad de la vida de Dios en nosotros: así sabremos fascinar el corazón y los ojos de la gente con el Evangelio de Jesús, ayudaremos a hacer fructíferos los proyectos de la nueva economía y política inclusiva capaz de amar.

 

Constructores de puentes

El Pontífice por último se dirigió a los diferentes actores de la vida social reunidos con ocasión del Festival: al mundo de los empresarios, de los profesionales, de los representantes del mundo institucional, de la cooperación, de la economía y de la cultura, y les dijo que continúen comprometiéndose siguiendo el camino que Don Adriano Vincenzi ha trazado con ellos para el conocimiento y la formación en la Doctrina Social de la Iglesia. "Constructores de puentes: los que se reúnen aquí no encuentran muros sino rostros".

 

El tema de la edición

 "Memoria del futuro", explican los organizadores "encuentra en el granado muchas sugerencias". De hecho "es una planta presente desde el principio de la historia de la humanidad, recuerda el poder de la vida; está bien enraizada en la tierra, sus raíces son fuertes, su fuerza es sinónimo de tenacidad en las dificultades; ofrece refugio y sus frutos, con numerosos y diferentes granos, nos habla de una riqueza en la diversidad".

La granada, árbol símbolo de la doctrina social

En la mañana del 23 de noviembre 24 ciudades italianas plantaron un árbol de granado, símbolo de la doctrina social de la Iglesia. Desde Acerenza hasta Treviso, así como Verona, por supuesto, en estricto orden alfabético, en un lugar elegido de acuerdo con las administraciones locales, se plantará esta planta típica de Oriente Medio.

viernes, 20 de marzo de 2020

No podemos privar a los fieles de la Eucaristía




Por INFOVATICANA | 20 marzo, 2020


(Brújula Cotidiana)- «La Misa es el Cielo en la Tierra. No podemos privarnos ahora de ella, cuando la crisis del coronavirus está poniendo en evidencia el individualismo de la sociedad. Con esta decisión he querido enfatizar que Dios no nos abandona nunca». El obispo de Alcalá, Juan Antonio Reig Pla, explica así, en esta entrevista a la Nuova Bussola Quotidiana, la decisión que ha tomado para su diócesis de no privar al pueblo de la Santa Misa, tomando, claro está, las necesarias medidas sanitarias.


Excelencia, ¿por qué ha decidido mantener abiertas las iglesias, y celebrar las misas con el pueblo?

Como obispo he decidido mantener abiertas las iglesias y también el horario habitual de las celebraciones de la Santa Misa. Con ello quiero ofrecer a los fieles un signo de que la Iglesia no abandona a nadie que requiera los auxilios divinos, especialmente los sacramentos. Para ello disponemos las celebraciones siguiendo todas las indicaciones de prevención que recomiendan las autoridades sanitarias. Además, a las 12 y a las 20.30 horas las campanas de la Catedral anuncian dos toques de oración para rezar por las necesidades que provoca esta epidemia. Entre los bienes de la persona (bienes útiles, placenteros, el bien moral, etc.), el máximo bien es el espiritual, que va unido al destino eterno del hombre. Esta es la razón por la que no podemos privar a los fieles, incluso en circunstancias extremas, de los dones divinos y particularmente de la Eucaristía.

¿Es importante mantener las distancias de seguridad, pero es aún más importante dar a los fieles el pan del Cielo?

No solo mantenemos la distancia de seguridad, sino que tomamos todas las medidas para prevenir la infección: higiene en las manos del sacerdote, desinfección del suelo y de los bancos, de los vasos sagrados, etc. Todo ello es importante, sin embargo ninguna de estas cosas apaga el deseo de infinito que hay albergado en cada corazón humano. Por eso, junto a las medidas de seguridad, no puede faltar lo que especifica la obra de la Iglesia: ofrecer la salvación lograda por Jesucristo mediante la oración, la predicación de la Palabra y los sacramentos.

¿Qué significado hay que dar a la Misa en estos días? ¿Es indispensable?

La Santa Misa, en todas las ocasiones, y más en esta situación extrema, es el cielo en la tierra. Sin la presencia del cielo -hecho presente en la humanidad de Jesucristo y ahora en los sacramentos- el hombre desfallece. Se puede dispensar de acudir a la Eucaristía dominical, por esta situación extrema y con razones justas, pero no hay que negar el pan del cielo a cuantos, con las prevenciones indicadas por las autoridades sanitarias, pueden acudir y desean el consuelo de Dios. Los fieles que acuden son conscientes de su responsabilidad y ofrecen la Santa Misa por todos los que sufren la pandemia.

¿Le han criticado? ¿Tal vez las críticas son la demostración que se piensa más en la salud del cuerpo que en la del alma?

De los fieles he recibido algunas indicaciones, sugerencias para mejorar las celebraciones y algunas dudas. Críticas directas no he recibido ninguna. Sí he recibido, en cambio, muchas muestras de gratitud. De todas maneras, es comprensible que entre los fieles se dé alguna incertidumbre. Saber que el bien espiritual es el máximo bien contrasta con el espíritu del mundo y este espíritu mundano también puede penetrar en la Iglesia. Para ello son consoladoras las palabras de Jesús: “En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: Yo he vencido al mundo” (Jn 16,33).

¿Ha recibido presiones del gobierno, o le han obligado a cerrar las misas o suspender las misas? ¿Cómo se ha comportado el gobierno con ustedes, los obispos?

Gracias a Dios no he recibido ninguna presión del gobierno. En el Decreto de Alarma está previsto poder acudir a los actos religiosos tomando las medidas de prevención. A tenor de las circunstancias tomaremos las decisiones oportunas.
Un aspecto que vivimos en Italia es el hecho de que muchos capellanes de hospital no pueden entrar en las Unidades de Cuidados Intensivos, lo que hace que la gente muera sola. 

¿Cómo es la situación en su diócesis? ¿Consiguen lo capellanes llevar los Sacramentos a los enfermos y moribundos?

La situación en los hospitales ubicados en el territorio de la diócesis es preocupante, por el número de infectados. Los sacerdotes ejercen su labor con la prudencia necesaria y con las prevenciones previstas. Hasta ahora las personas o los familiares que solicitan los sacramentos pueden ser atendidos. Para los enfermos que están en las unidades de cuidado intensivo hay medidas especiales y no siempre se puede acceder a ellas.

¿En qué medida el coronavirus nos interroga como castigo y purificación de Dios?

La pandemia del Coronavirus nos ha colocado en una situación límite. De momento ha puesto en evidencia la precariedad humana y ha desenmascarado la mentira del individualismo que ha propiciado la ruptura de vínculos con la familia, con la tradición y con Dios. La soberbia del globalismo y de la sociedad tecnocrática ha sufrido un duro golpe. Hoy hemos de reconocernos todos más humildes y dependientes los unos de los otros y dependientes de la sabiduría amorosa de Dios creador y redentor. De manera especial, Occidente necesita una purificación y una vuelta a la tradición cristiana, que ofrece una verdadera respuesta a los interrogantes humanos y promueve el modo adecuado de vivir desde la virtud. Este es un tiempo de prueba y, a la vez, un tiempo de gracia. Solo Dios puede convertir esta situación penosa en una ocasión de salud para el espíritu humano.

¿Qué le dice a la Iglesia, hoy, este virus? La Iglesia, ¿debe plantearse preguntas?

Evidentemente, esta situación afecta también a la Iglesia y nos hace volver a las cuestiones básicas que afectan a la salvación humana. La Iglesia no es una organización simplemente humana, una ONG. En sus entrañas lleva el ofrecimiento de la salvación eterna pagada al precio de la sangre de Cristo. Esta pandemia nos invita a todos a volver el corazón a Dios, a insistir en el destino eterno del hombre y a poner el énfasis en la gracia de Dios, en recomponer los vínculos humanos; resaltar la importancia de la familia, de la comunidad cristiana y de los medios de salvación (oración, Palabra de Dios, sacramentos, caridad, etc.). 

Frente a la soberbia del individualismo y la autonomía radical, esta es una ocasión de gracia para cambiar el concepto de libertad. La libertad no es simplemente independencia y ruptura de vínculos. Nuestra libertad creada es para la comunión y para la dependencia amorosa de la sabiduría de Dios. Redescubrir a Cristo, dejarnos abrazar por su gracia redentora y aprender a vivir en comunidad son los retos para poner en pie a la Iglesia y a la sociedad.

Publicado en la Brújula Cotidiana.

domingo, 23 de febrero de 2020

Sí a las mujeres, sí a la vida



el mensaje que quiere dar la Iglesia

Jorge Eduardo Scheinig

Arzobispo de Mercedes-Luján

La Nación, 23 de febrero de 2020 

Lo que a los cristianos nos hace verosímiles y creíbles es: la coherencia de vida personal, es decir, que lo que creemos, decimos y hacemos sea una misma realidad, y las obras de caridad de las comunidades eclesiales. Y cuando esas acciones y obras son un servicio de amor concreto a personas necesitadas, ellas se transforman en un valioso signo del amor de Dios.

Cuando decimos: "Sí a las mujeres. Sí a la vida", estamos tratando de contribuir a la construcción de un mundo más humano y más fraterno.
Nuestra patria tiene futuro si nos animamos a ser creativos, audaces y valientes cuidando toda vida, absolutamente toda vida, sin descartar a nadie, decididamente a nadie.

Tenemos futuro si todos y juntos, como ciudadanos de una misma Nación, cuidamos a la Casa Común y a sus habitantes más frágiles, pequeños y pobres.
Si nos dejamos tentar por destruir la vida, especialmente la vida indefensa y vulnerable, el mundo que estamos construyendo tiene un presente y un futuro inciertos, de más enfrentamiento, de más oscuridad.
Nosotros creemos que cuidar la vida de toda persona, especialmente hoy de las mujeres, de los niños más pequeños, de las niñas y niños por nacer, lejos de ser atrasado o viejo, es lo que le da perspectiva y futuro al mundo.

Estamos seguros de que podemos aunar fuerzas políticas, sociales, entre las iglesias, entre las diversas organizaciones y entre las personas de buena voluntad, para acompañar a los más indefensos, a los que tienen muy pocas oportunidades o directamente no las tienen.
Podemos ser capaces de generar leyes, estructuras, espacios, organismos, nacionales, provinciales y municipales, que resueltamente cuiden la vida y no descarten a nadie.

En ese sentido, en la Basílica de Luján nos proponemos dar una pequeña mano. Este año estaremos inaugurando la Casa de la Mujer, de María de Luján, un espacio para mujeres en situación de vulnerabilidad. Es una obra más de las tantas que tiene la Iglesia en toda la geografía territorial y humana de nuestra bendita Nación.
Les agradezco de corazón a las hermanas de San Antonio de Padua. Congregación nacida en nuestra Arquidiócesis de Mercedes-Luján. Ellas, junto a otras muchas personas, estarán al servicio de la Casa de la Mujer.



sábado, 22 de febrero de 2020

Los maestros de escuelas católicas



deben vivir conforme a la doctrina de la Iglesia

(CNA/InfoCatólica) 22-2-20

Después de que los estudiantes de una escuela secundaria católica en el estado de Washington organizaron protestas en apoyo de dos maestros que renunciaron voluntariamente a sus puestos de trabajo para casarse civilmente con sus parejas del mismo sexo, el arzobispo de Seattle ha advertido que los maestros en las escuelas católicas deben vivir conforme a la doctrina católica.

«Los pastores y los líderes de la iglesia deben ser claros acerca de las enseñanzas de la iglesia, al mismo tiempo que deben abstenerse de emitir juicios, teniendo en cuenta la complejidad de las situaciones vividas de las personas. Siempre estamos llamados a la compasión mientras viajamos con nuestra gente. El objetivo final de caminar juntos en la fe es ayudar a las personas a aceptar la plenitud del mensaje del Evangelio e integrar la fe más profundamente en sus vidas», dijo Mons. Paul Etiennem, arzobispo de Seattle, en un comunicado el 19 de febrero.

«Quienes enseñan en nuestras escuelas deben mantener nuestra enseñanza en el aula y modelarla en sus vidas personales. Reconocemos y apoyamos el derecho de cada individuo a tomar decisiones. También entendemos que algunas opciones tienen consecuencias particulares para quienes representan a la iglesia de manera oficial», agregó el arzobispo.

El comunicado llegó después de que Michelle Beattie y Paul Danforth, hasta ahora profesores del Kennedy Catholic High School en Burien, Washington, renunciaran voluntariamente la semana pasada, según los responsables de la escuela, aunque los maestros han contratado los servicios de un abogado. No han emprendido acciones legales contra la escuela y aún no se han pronunciado públicamente, pero su abogado dijo que los maestros esperaban que la Archidiócesis de Seattle les despidiera de sus puestos de trabajo.

La escuela hizo público otro comunicado la semana pasada en la que elogiaba a los maestros como «altamente capacitados, dotados y calificados que han servido a nuestra comunidad con dedicación y humildad. Sus estudiantes y toda la comunidad sentirán profundamente su pérdida. Estamos agradecidos a Paul y Michelle por sus años de servicio».
Algunos estudiantes de la escuela secundaria organizaron una sentada y una huelga el 18 de febrero en apoyo de los maestros. Los estudiantes, así como los padres y ex alumnos de la escuela, también organizaron una protesta frente al arzobispado de Seattle.

Michael Prato, presidente de Kennedy Catholic, dijo en otro comunicado que los dos maestros se le acercaron en noviembre de 2019 para compartir su deseo de casarse civilmente con sus parejas del mismo sexo.
Los maestros habían firmado voluntariamente un acuerdo para «vivir y profesar la fe católica de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia», dijo Prato. A la luz del acuerdo que firmaron, ambos decidieron renunciar.

«Contraté a estos maestros y me preocupo mucho por ellos. Todavía lo hago. Quería asegurarme de que se sintieran apoyados, por lo que discutimos varias opciones, incluida la posibilidad de terminar el año escolar» añadió Prato.
Además indicó que les dio a los maestros la opción de seleccionar la fecha en que querían renunciar, y ambos respondieron que deseaban renunciar antes de las vacaciones de invierno en febrero. Igualmente aseguró que elaboraron un plan de transición y un paquete financiero para los maestros.

En los Estados Unidos, varias escuelas y diócesis católicas han enfrentado demandas judiciales de empleados que han sido despedidos después de contraer matrimonios civiles entre personas del mismo sexo en violación de la política diocesana o escolar.

sábado, 12 de octubre de 2019

Una luz para hoy


     OBSERVATORIO  INTERNACIONAL 
           CARDENAL  VAN  THUÂN

SOBRE   LA  DOCTRINA  SOCIAL  DE  LA  IGLESIA:
BOLETÍN    1032  10/10/2019

                        Benedicto XVI en Aparecida 


Puede ser muy útil, mientras se desarrolla el Sínodo de la Amazonia, releer el Discurso de Benedicto XVI en la Inauguración de la V Conferencia de los Obispos Latinoamericanos y del Caribe en Aparecida el 13 de Mayo del 2007.

Lo primero que se observa es una visión providencial y cristiana del proceso de evangelización de aquel continente. “¿Qué ha significado la aceptación de la fe cristiana por los países de América Latina y del Caribe?” se preguntaba el Papa y respondía “Para ellos ha significado conocer y acoger a Cristo… ha significado también haber recibido, con las aguas del Bautismo, la Vida Divina que los ha hecho Hijos de Dios por adopción; haber recibido, además, el Espíritu Santo, que ha venido a fecundar la cultura de ellos, purificándola”. De una manera diversa de las tesis que presentan la evangelización como un fenómeno de violenta conquista, Benedicto XVI aclaraba que “El anuncio de Jesús y de Su Evangelio no comportó en ningún momento la alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extranjera… Sólo la Verdad unifica y su prueba es el amor… El Verbo de Dios, haciéndose carne en Jesucristo, se hizo también historia y cultura”.

Hoy experimentamos que la Iglesia propone las culturas precolombinas como modelo para sí misma y para la humanidad en general, pero Benedicto XVI decía: “La utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de la Iglesia universal no sería un progreso, sino más bien un regreso. En realidad, sería una involución hacia un momento histórico anclado en el pasado”.
El título de la conferencia de Aparecida estaba totalmente centrado en Cristo y era totalmente misionero: “Discípulos y misioneros de Jesucristo, a fin de que nuestros pueblos tengan vida en Él”. No se ponían en el centro las emergencias ecológicas o sociales, sino la fe del Pueblo de Dios en aquel Continente, para recordar a los fieles que “En virtud de su Bautismo son llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo”. Benedicto XVI ponía en el centro la Evangelización y no pensaba que bautizar fuese una forma de proselitismo de la cual abstenerse por respeto de las culturas. En su Discurso en efecto citaba el Evangelio de Marcos: “Id a todo el mundo y proclamad la Buena Noticia a toda criatura. El que crea será bautizado, será salvo”.  Venía así propuesta de nuevo la versión tradicional de anuncio, misión y evangelización.

En el Discurso de Aparecida la centralidad no concierne a los pueblos latinoamericanos, de la Amazonia o de otra  región: Concierne a Dios. Se parte y se retorna siempre a Dios. Hablar primero y sobre todo de Dios y no de los problemas sociales –señalaba Benedicto XVI- suscitaba la acusación de huir de la realidad. Y he aquí la respuesta clara y radical del Papa. “El que excluye a Dios de su horizonte falsifica el concepto de ‘realidad’ y, en consecuencia puede terminar sólo en caminos errados y con recetas destructivas”.
Hoy el método teológico y pastoral pide partir no de Dios sino de la “realidad”, de la situación histórica y cultural de los pueblos, y luego releer el mensaje de Dios. De opuesto parecer es Benedicto XVI: “Sólo el que reconoce a Dios, conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y realmente humano. La verdad de esta tesis resulta evidente frente al fracaso de todos los sistemas que colocan a Dios entre paréntesis”. El lugar teológico es la Revelación  de Dios confiada a la Tradición Apostólica. Si Gustavo Gutiérrez decía que la teología es “acto segundo”, después de la toma de posición frente a los problemas sociales, Benedicto XVI restituye a Dios su puesto, el primer puesto.

Benedicto XVI se plantea después la pregunta: “¿Qué nos da la fe en este Dios?”. Y no responde refiriéndose a la fraternidad humana o a la justicia y a la paz sobre la tierra, o a la conservación de la biodiversidad ambiental… sino a la Iglesia: “Nos da una familia, la familia universal de Dios en la Iglesia católica. A la centralidad de Dios corresponde la centralidad de la Iglesia.

Así como no parte de la situación de los pueblos latinoamericanos para releer el Evangelio, sino del Evangelio, así Benedicto XVI no parte de la praxis sino de la doctrina. Él invita a conocer la Palabra de Dios, a hacer catequesis para “conocer” el mensaje de Cristo sin lo cual no se lo puede ni siquiera volverlo guía de la vida. Invita también a una “adecuada formación en la Doctrina Social de la Iglesia, siendo muy útil para ésta el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia”.

Dos son los puntos centrales del Discurso de Aparecida: la centralidad de Dios y la relación entre la fe y la recta razón. Ambas cosas, juntas, fundan el catálogo público de la fe católica: “Una sociedad en la cual Dios está ausente no encuentra el consenso necesario sobre los valores morales y la fuerza para vivir según el modelo de estos valores, aun contra los propios intereses”.
Dado el aire que sopla alrededor del Sínodo de la Amazonia, no tenemos duda de que la lectura de este discurso de Aparecida sea muy útil.

Stefano Fontana