Mostrando entradas con la etiqueta 8. Deber de actuar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 8. Deber de actuar. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de agosto de 2022

DE WASHINGTON A BUENOS AIRES


 

Monseñor Héctor Aguer

 

Infocatólica, 29/08/22

 

La Corte Suprema de los Estados Unidos ha dado un paso de importancia mundial en la lucha contra el «crimen abominable» del aborto. Esta calificación tan dura procede del Concilio Vaticano II (1962-1965), que definió así a la liquidación de los niños por nacer. Esta última expresión, designación «niño» al fruto de la concepción, desde el embrión inicial y en cualquier grado del desarrollo intrauterino, responde a las perspectivas abiertas por las ciencias; pienso en primer lugar en los estudios de embrión del profesor Jerôme Lejeune. Según la doctrina teológica, es el alma espiritual la que preside e impulsa el crecimiento de esa criatura, que ya Platón estimaba que se mueve «desde dentro». El máximo Tribunal norteamericano, en su actual composición debida al presidente republicano Donald Trump, revocó el histórico fallo Roe vs. Wade, de 1973, que establecía el derecho constitucional de eliminar al fruto de la concepción.

Millones de niños perdieron la vida antes de nacer durante ese período de medio siglo, y el influjo de esa política asesina se extendió a todo el mundo. Por eso, la decisión de revocar aquel fallo tiene una dimensión histórica; ya varios Estados del país del Norte han promulgado disposiciones antiabortistas, entendiendo que el caso Roe vs. Wade estaba atrozmente equivocado desde el principio. Efectivamente, no tenía base en el texto constitucional, que fue manipulado, pues para interpretarlo se debía tomar en cuenta la conciencia que reinaba en la sociedad y no solo lo que los constituyentes quisieron decir. Ahora bien, en 1973 la sociedad pensaba mayoritariamente que el aborto estaba mal. Además, aquella decisión que establecía la interrupción del embarazo como un

Ahora, a partir de la revocación, en Oklahoma se prohíbe el aborto después de la sexta semana. Asimismo, la gobernadora de Dakota del Sur planea convocar una sesión legislativa especial «para salvar vidas». Después de casi 40 años, Michigan propone restaurar la prohibición casi total. En realidad, tratándose de un país confederado, los Estados se encuentran fuertemente divididos ante la cuestión. Una encuesta reciente de ABC News-Washington encontró que poco más de la mitad de los estadounidenses apoyan el viejo fallo permisivo de 1973. Este hecho estadístico muestra el efecto perdurable de una campaña abortista bien urdida y de la legislación favorable; pasará un tiempo todavía para que las nuevas medidas y el trabajo de los grupos «pro-life» modelen diversamente el alma de la sociedad norteamericana.

 

El Presidente Joe Biden lanzó durísimos ataques contra la Corte Suprema y la acusó de ejercer un poder político que «quita las libertades y la autonomía personal». El mandatario demócrata es un conocido abortista, aunque sea católico practicante; esa actividad suya lo convierte en un pecador público al que debería prohibírsele la comunión eucarística. Nancy Pelosi, Presidente de la Cámara de Representantes, también abortista, tiene prohibido comulgar en su diócesis, pero lo hace en otra. Este hecho muestra la ambigüedad de la posición eclesial. El presidente Biden no se limitó a criticar a la Corte, sino que ordenó al Fiscal General que reúna una fuerza de abogados voluntarios que defiendan a pacientes, médicos y clínicas en todo el país, y que busquen cómo ofrecer abortos legalmente. Es evidente que interpreta y asume la posición predominante de sectores del Partido Demócrata.

 

Se ha pretendido afirmar que la juventud quiere la libertad de abortar, y se utiliza la influencia de ciertas figuras públicas, en particular actrices y cantantes --mujeres sobre todo- con llegada a la actual generación, para impulsar a los jóvenes a reclamar la aprobación de la libertad de abortar. En nuestro país, durante la discusión previa a la promulgación de la Ley Nacional 27.610, fue impresionante la ola de pañuelos verdes (símbolo adoptado por el sector abortista). Daba pena ver a las alumnas de colegios católicos identificadas con esa señal. El populismo gobernante, claramente amoral, quiso satisfacer a quienes se plegaron a la moda, mejor aún, ha utilizado a esa parte minoritaria de la población.

 

La nueva posición de la Corte Suprema norteamericana despertó también en la Argentina a muchos jóvenes y les permitió percibir el mecanismo engañoso empleado por el gobierno para cubrir y ocultar las verdaderas necesidades económicas y educativas, y las cada vez más escasas posibilidades de futuro que se ofrece a la juventud. Es muy triste comprobar cuántos, si pueden, emigran. El reclamo a favor del aborto fue una agitación de la burguesía y de mujeres ideologizadas, universitarias especialmente; llama la atención la incomprensión de los partidos de izquierda y es patético verlos apoyando una posición capitalista. Los pobres, las mujeres pobres, que suelen ser víctimas de la presión social y de la propaganda, no fueron consultados.

 

El actual presidente argentino es un confeso abortista. Estimo que se considera católico, aunque no parece ser practicante. Hace un par de años, con ocasión de una visita al Sumo Pontífice, participó en Roma de una misa celebrada por un arzobispo argentino, y junto con su actual pareja (Primera Dama, como lo anunciaba antes el ceremonial), recibió la Sagrada Eucaristía. Por varias razones habría que aconsejarle que no lo vuelva a intentar, explicándole claramente el por qué. Es de esperar que no se considere obligado por el mito que hace de la Argentina un país católico. El artículo 2º de la Constitución Nacional prescribe al gobierno federal sostener el culto católico. Pero esa sabia decisión de los constituyentes de 1853, que felizmente ha sido mantenida por las sucesivas reformas, no obliga a los presidentes a practicar este culto, menos ahora, que se ha despojado al cargo presidencial de la obligación de la catolicidad personal del mandatario. Estas ambigüedades son las propias de una confusa identidad nacional; así vamos todavía, a los tumbos.

 

La lucha contra la amenaza de una ley abortista fue llevada adelante por las instituciones y grupos pro-life, que proclamaron la necesidad de que se dé a todos la posibilidad de vivir; el derecho a la vida es el fundamento de los demás derechos humanos. En agosto de 2018 fracasó el intento de imponer la autorización a interrumpir la vida de los niños en gestación, gracias a la intensa campaña a favor de «las dos vidas», los hijos y sus madres. En la sesión del Senado nacional del 9 de agosto, el proyecto de muerte fue rechazado por 38 votos contra 31. Pero dos años después, el debate sobre lo que debía ser indebatible se impuso y se concretó en la Ley Nacional 27.610, que autoriza lo que eufemísticamente se llama «interrupción legal del embarazo».

En el primer año de vigencia de esta medida se practicaron 64.164 abortos, más del doble de la mítica cifra de 30 mil presuntos «desaparecidos» durante la dictadura militar (1976-1983). Solo que nadie hizo duelo por esos argentinos asesinados antes de nacer. Recuerdo aquella jornada final, mientras se aguardaba la decisión final del Senado, que debía definir sobre la media sanción favorable de la Cámara de Diputados. Fue una noche de fervor esperanzado en la que se destacaba la presencia entusiasta de miles de jóvenes y de familias, identificados con el color celeste, que era el símbolo distintivo de la posición a favor de la vida. Señalo la presencia de un grupo de pastores evangélicos, con los cuales tuve ocasión de departir, que se destacaron con gran lucidez y valentía en la discusión previa para evitar el paso mortal que la politiquería hizo dar a la legislación argentina.

 

Ahora estamos en condiciones de nuevo. Así como en Estados Unidos se ha enmendado aquel fallo fatal de 1973, ¿por qué no se podrá lograr que el Congreso, o la Justicia en su máxima instancia, revoquen una ley anticonstitucional y contraria a los hallazgos seguros de las ciencias y a los tratados internacionales que establecen las condiciones personal del embrión y su derecho a la vida? Las buenas noticias que proceden de Washington repican como campanas en Buenos Aires, convocando a renovar la militancia a favor del derecho a la vida desde la concepción y contra la legalización de lo que el Concilio Vaticano II llamó, junto con el infanticidio, crimen abominable.

 

La triste situación de la derrota no debe paralizar el compromiso de lucha, que impone la ambición de crear en la sociedad la conciencia de la gravedad de lo que se encuentra en juego. La democracia electoralista y mendaz que se practica en la Argentina y que mantiene casi a la mitad de la población en la pobreza, debería exigir que los candidatos se definan claramente antes de cualquier elección: que se atrevan a decir: «yo soy partidario del aborto», o bien «yo me comprometo a luchar por la derogación de la ley abortista». ¡Basta de hipocresía!

 

En la nueva etapa habrá que aprontar los mejores argumentos al servicio de la verdad. Es preciso exponer en lenguaje sencillo las indiscutibles afirmaciones de las ciencias biológicas, como también la realidad del síndrome post-aborto que conocen muy bien psicólogos y psiquiatras, lo mismo que los consejeros religiosos y los confesores, en relación con la condición femenina y su vocación de apertura a la comunicación de la vida. Tampoco hay que descuidar la problemática social y demográfica. Sobre esta última dimensión existen ejemplos notables.

Un país abortista como Francia, busca ahora incrementar los nacimientos, como un medio para aliviar la grave cuestión de todo orden que plantea el envejecimiento de la población. Igualmente China ha abandonado la política del hijo único: el incremento de la población nacional es un problema político: es imprescindible para sostener el crecimiento de la sociedad y la grandeza nacional. Este aspecto de la cuestión debería ser de importancia estratégica en un país despoblado como el nuestro; según el censo reciente la proporción poblacional es de 17 habitantes por kilómetro cuadrado. Aunque parezca mentira, el aborto es contrario al patriotismo.

 

La situación de la mujer debe ser una preocupación fundamental, especialmente las que viven en condiciones desfavorables o atraviesan un embarazo vulnerable. Existe una Red Nacional de Acompañamiento, que tiende una mano amiga en circunstancias de peligro; los grupos pro-life deben incorporar este aspecto de la cuestión de manera que por ejemplo las jóvenes que cursan un embarazo no deseado reciban la ayuda necesaria para llegar al nacimiento de su bebé. En relación con estas situaciones, es preciso simplificar los trámites para la adopción, de modo que siempre pueda ofrecerse esta solución. El respeto y el amor a la vida son sentimientos que encuentran su lugar en una cultura verdaderamente humana.

 

El Episcopado Argentino persevera en la posición que yo llamo críticamente «extremismo de centro». Lamentablemente no se puede esperar de él una reacción ante la oportunidad que se abre a partir del cambio producido en Norteamérica. Es lamentable que los obispos no apoyen a los movimientos que trabajan para salvar «las dos vidas»; desconfían de ellos. Militar conta el aborto es considerado «extremismo de derecha». Claro, es la visión propia de otro extremismo, el «de centro». No descarto que puedan darse exageraciones en la posición entusiasta a favor de los niños por nacer. Lo que correspondería en esos casos es comprender y corregir pastoralmente. Finalmente, la actitud reticente y aun contraria del episcopado resulta de una desviación ideológica que menoscaba la doctrina tradicional de la Iglesia; expuesta reiteradamente por San Juan Pablo II.

En cambio, considero que los cristianos evangélicos pueden plegarse masivamente a la lucha que propongo. No tenemos nada que perder, al contrario; la peor batalla es la que no se empeña. El problema del aborto es primeramente científico y no religioso; sin embargo a él se aplica el mandato bíblico «no matarás». Si bien el primer planteo de la cuestión ha de ser científico y sociológico, la dimensión religiosa viene a reforzar los otros argumentos y resulta decisiva para los creyentes y para muchísimas personas de buena voluntad.

lunes, 22 de agosto de 2022

MANIFIESTO

 


por “la dignidad de la persona humana desde la concepción hasta la muerte natural"


17 agosto 2022

 

Somos un grupo de dirigentes argentinos de distintos lugares y orígenes políticos, pero con una determinación en común. Nos preocupa el camino al cual se dirige nuestra querida Nación. Y nos queremos ocupar en revertir ese rumbo.

 

La Argentina se encuentra en una profunda crisis. No solamente económica, sino también de valores y de identidad.

 

Se está perdiendo el fundamento esencial de nuestra sociedad. Cuestiones tan importantes como los conceptos de comunidad, de bien común, de familia y de persona, son permanentemente atacados.

 

Nos duele el avance constante contra los principios que forjaron nuestra Patria y nos dieron identidad. La ideología de género es un claro ejemplo de eso. La misma avanza sin pausa en aulas y oficinas por igual, castigando a todo aquel que se anime a disentir.

 

La realidad de los niños por nacer está evidentemente en peligro. No solamente se legaliza y fomenta la aberración del aborto, sino que también se discrimina y persigue a quien no lo aprueba o rechaza practicarlo.

 

Tampoco hay un verdadero interés por la salud física y espiritual de nuestros jóvenes. El sostenido avance del narcotráfico, principalmente en los barrios más humildes, constituye una seria amenaza al destino nacional. Mientras tanto, la dirigencia política actual no solo mira para otro lado, sino que también estimula e intenta legalizar el consumo de drogas.

 

El globalismo, en definitiva, impone una agenda que amenaza nuestra independencia para tomar decisiones tanto a nivel doméstico como en el plano internacional, condicionando gravemente el futuro de nuestra Patria.

 

Afortunadamente, ante este panorama oscuro, vemos rayos de esperanza. Cada vez son más los argentinos que se manifiestan disconformes con esta situación. Cada vez hay más jóvenes que generan actos de auténtica transgresión contra este statu quo. Antes éramos una mayoría silenciosa. Hoy en día somos un movimiento de rebeldía.

 

Es por eso que queremos ser los representantes de esta mayoría de ciudadanos que buscan dirigentes políticos y sociales comprometidos con su Patria y en especial:

 

Que tengan el bien común como norte de todas sus políticas.

 

Que consideren a la dignidad de toda persona humana, desde su concepción hasta su muerte natural, como principio irrenunciable.

 

Que comprendan el flagelo de la droga y tomen medidas para erradicar su comercio y su consumo.

 

Que, en vez de fomentar corrientes exógenas como la ideología de género, defiendan los valores y tradiciones que hicieron grande a nuestra Patria.

 

Que, en definitiva, defiendan los principios fundamentales de nuestra nación: la promoción de la familia como célula básica de la sociedad; la promoción de la dimensión religiosa del hombre; el respeto al derecho de propiedad y la promoción de la libre iniciativa privada y del rol subsidiario del Estado.

 

Que inspirándose en los ideales sanmartinianos y en los héroes de Malvinas, defiendan la soberanía e integridad territorial de nuestra querida Nación.

 

Que tengan el valor y las agallas de no quedarse silenciados, y estén dispuestos a actuar.

 

Sabemos que somos una mayoría, pero que, por distintas circunstancias, se ha dispersado nuestra voz. Es por eso que queremos unirnos para gritar bien fuerte esta proclama. En ámbitos políticos, educativos y culturales. En el Congreso, pero también en cada despacho de gobierno. A nivel nacional, y de manera federal en todas las provincias y municipios de nuestro querido país.

 

Convocamos a todos aquellos que comparten nuestra preocupación y nuestros valores, para que, superando las diferencias y las divisiones, recorramos juntos el camino que nos lleve al objetivo de concretar la grandeza de la Nación y la felicidad del pueblo argentino.

 

 Argentina tiene un fundamento. Basta con encontrarlo con claridad y defenderlo con pasión.

 

17 de Agosto 2022

 

Entre los firmantes están Pablo de la Torre (Municipio San Miguel), la senadora nacional por Santa Cruz Belén Tapia, el diputado nacional por Neuquén, Francisco Sánchez, los diputados provinciales Raúl Albarracín (Tucumán), Nicolás Mayoraz (Santa Fe), Nahuel Sotelo y Catalina Buitrago (Buenos Aires) y Rosa Marcone (Córdoba); Agustín Coto, convencional constituyente de Ushuaia; los dirigentes Miriam Muller (Entre Ríos), Andrés Suriani (Salta), Aurelio García Elorrio (Córdoba), Gabriel Ballerini (CABA), Fernanda Megías (La Rioja), María Marta Silva Ortiz (Corrientes); Mauricio Ortiz, por Encuentro Mendoza; Omar Al Kaddour y Agustín Sánchez Sorondo, por Fundación Contemporánea; Agustín Caulo, Presidente de Frente Joven, y Alejandro Geyer, de Marcha por la vida.

 

 

 

 

 

 

lunes, 27 de junio de 2022

MORIR POR LA FE


 Cristianos contra bestias en el siglo XXI


Por Karina Mariani (publicado en Faro Argentino)


Foro Patriótico Manuel Belgrano, 26-6-22

 

«no  tenías que ser judío en los años 70 para estar preocupado por los  judíos disidentes en la Unión Soviética; no tenías que ser negro en los  80 para sentirte afectado por el «apartheid» en Suráfrica; y de la misma  manera no tienes que ser un cristiano hoy en día para reconocer que los  cristianos son el grupo religioso más perseguido en el planeta».

John Allen

 

Hace pocos días, durante la celebración de la Misa de Pentecostés en  la iglesia de San Francisco Javier en Ondo, al suroeste de Nigeria, un  grupo armado irrumpió y disparó a quemarropa a los fieles. La terrible  matanza dejó decenas de muertos, entre ellos muchos niños y por  supuesto, heridos. Curiosamente, cada vez que ocurre un tiroteo en una  escuela de EEUU se llenan los medios de coberturas con análisis sobre el  perfil del victimario y un detalle de las víctimas. Pero este tiroteo  ocurrido en un pueblo nigeriano, con tantos y tantos niños masacrados no  ha producido ni un pequeño porcentaje del escándalo que suscitan los  otros.

 

No hay fuertes demandas sociales o institucionales contra los  perpetradores de la carnicería nigeriana, lo que nos hace pensar que,  para esta desgastada cultura occidental, sólo un puñado de víctimas  selectas valen la pena. El progresivo crecimiento del terrorismo  étnico-religioso y la demolición de la cultura occidental por la  ideología woke ha convertido a este mundo, que se percibe tan inclusivo,  en un infierno para millones de creyentes. En una enorme porción del  planeta el asesinato de cristianos, por el sólo hecho de serlo, es un  hecho normalizado. No se encuentra en las agendas globales la  preocupación por la persecución religiosa, siendo esta la más acuciante.  En la última década se han comprobado 10.000 asesinatos al año de  cristianos (esto es sólo la cifra de denunciados). Ese mismo planeta que  se convulsionó por la muerte de Floyd no se mosquea ante los millones  de creyentes que hoy, en pleno Siglo XXI son perseguidos y torturados  hasta la muerte por causa de su religión. ¿Es la persecución religiosa  menos importante que la sexual o racial?

 

Un informe publicado en noviembre de 2021 por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa  demuestra que más de la cuarta parte de todos los crímenes de odio  registrados en el continente en el año 2020 fueron anticristianos, lo  que representa un aumento del 70% con respecto a 2019. Hay actualmente  más de 360 millones de cristianos padeciendo «altos niveles de persecución y discriminación»  lo que representa un 6% de incremento respecto a 2021, cuando la cifra  fue de 340 millones, que a su vez fue un 31% superior a la de 2020 que  era de 260 millones, que a su vez fue un 6% superior a la de 2019 que  eran 245 millones, que a su vez fue un 14% superior a la de 2018. La  persecución se ha incrementado en los últimos años, y todo indica que va  a seguir creciendo. Según este informe el 80% de toda la persecución  religiosa en el mundo se dirige contra los cristianos.

 

Los organismos supranacionales que tan eficientes han sido imponiendo  su agenda sanitaria y su alarmismo ecologista vienen retrocediendo a  pasos agigantados en lo que respecta a hacer valer la libertad religiosa  a pesar de estar incluida en la Declaración de los Derechos Humanos de  las Naciones Unidas. Existen 133 Estados en el mundo, en donde este  derecho es sistemáticamente pisoteado. Según diferentes informes  especializados, cada mes 345 cristianos son asesinados por su fe, 105  iglesias y edificios cristianos son quemados o atacados y 219 cristianos  son detenidos sin juicio, arrestados, sentenciados y encarcelados,  acusados por rezar a quien el poder estatal no quiere.

 

En Iraq la comunidad cristiana se ha reducido de 2  millones a menos de 200.000 de personas en apenas 20 años. Desde 2003  más de 2.000 iraquíes cristianos han muerto a causa de la violencia  anticristiana. En octubre de 2010, 55 personas fueron asesinadas en el  atentado terrorista de la catedral de Nuestra Señora del Perpetuo  Socorro de Bagdad. Los atacantes se inmolaron con cinturones explosivos y  Al Qaeda reivindicó el atentado diciendo que los cristianos son “objetivos legítimos”.

 

En Paquistán en 2011, el político católico Shahbaz  Bhatti fue asesinado tras haber dicho que las leyes antiblasfemia eran  usadas por los grupos islámicos para perseguir a los cristianos y a  otras minorías religiosas.

 

En India se produjo una matanza en Orissa en 2008  donde murieron 57 personas, la mayoría de ellas quemadas vivas,  mientras, decenas de mujeres fueron violadas. La ola de violencia  anticristiana quemó en ese año más de 20 iglesias en 10 días y 50.000  cristianos huyeron. La persecución de los cristianos en la India se está  intensificando, en 2021 se registraron 502 incidentes de violencia  anticristiana. Según el informe enviado a la Agencia Fides, en enero de  2022 se produjeron 40 incidentes, 35 en febrero, 34 en marzo y otros más  en abril. Hay 89 párrocos que han sido golpeados y amenazados con  represalias por oficiar Misa.

 

En Indonesia las autoridades de la región de Aceh  han demolido iglesias cristianas con el ánimo de contentar a las turbas  que, de todas maneras, prendieron fuego a una iglesia de la zona que no  estaba en la lista de demoliciones acordada. Más de 8.000 cristianos  fueron desplazados y huyeron ante las amenazas de los líderes islámicos  que dijeron públicamente que: «No dejaremos de dar caza a los cristianos y quemar iglesias. ¡Los cristianos son los enemigos de Alá!».

 

En Sri Lanka en 2019, 290 personas fueron asesinadas  durante la celebración de la Pascua Cristiana con detonaciones  coordinadas de artefactos explosivos por grupos islamistas.

 

Nigeria es directamente un infierno. Sólo en 2015  hubo 4.028 asesinatos y 198 ataques a iglesias Las cifras registradas el  año anterior fueron 2.484 asesinatos y 108 ataques a iglesias. Se ha  denunciado que los 30 millones de cristianos en el norte de Nigeria, en  un entorno mayoritariamente musulmán, corren riesgo de vida. En 2013 la  organización islamista Boko Haram masacró a una población del nordeste  del país y se encontraron 142 cadáveres de una comunidad cristiana.  Pocos días después la misma organización prendió fuego a cien casas. En  enero de 2020, la misma organización ejecutó públicamente al reverendo  Lawan Andimi y a un estudiante de la Universidad de Maiduguri, Daciya  Dalep. El reverendo fue decapitado y filmado para la distribucipon en  redes del siniestro asesinato.

 

En Kenia, el Jueves Santo de 2015, un comando de Al  Shabbaab, grupo yihadista asociado a Al Qaeda, asaltó la Universidad de  Garissa y tomó como rehenes a unos 700 estudiantes. Durante las 15 horas  que duró el evento mataron a los que se identificaron como cristianos y  perdonaron a los musulmanes. Le preguntaban a uno por uno si era  cristiano. Quien respondía que sí era ejecutado delante del resto.  Mataron a 142 estudiantes que seguían contestando ‘sí’ pese a saber que  con esa respuesta serían masacrados.

 

Los regímenes comunistas de China y Corea del Norte  persiguen de forma sistemática a las religiones con confinamientos en  campos de reeducación por considerarlos una amenaza política.

 

En Afganistán, el escandaloso retiro de EEUU  acrecentó la impunidad del yihadismo. Los varones cristianos afrontan la  muerte cuando su fe queda al descubierto. Las mujeres y las niñas son  apropiadas por los talibanes como «botín de guerra». Tras ser violadas  son puestas a la venta. La caída de Kabul dejó al régimen talibán los  registros que le permiten identificar a cristianos que son buscados  puerta por puerta, son torturados para “desmantelar redes cristianas”  antes de ser eliminados.

 

En Myanmar las fuerzas militares atacan a cristianos  y ya han sido arrestados 20 líderes católicos y protestantes desde el  golpe de 2021. Más de cien edificios religiosos han sido destruidos y se  han intensificado los ataques en los estados de Chin y Kayah, de  mayoría cristiana, así como en las regiones budistas como Sagaing y  Magwe. Entre febrero de 2021 y enero de 2022, el ejército destruyó en  Chin unas 35 iglesias y en Kayah al menos 12.

 

En la República Centroafricana y en Bangladesh,  durante la pandemia de covid, a los cristianos se les negó la ayuda  gubernamental y se los chantageó para que se convirtieran al islam si  querían comer. Hay muchos más países donde los cristianos padecen  «persecución extrema» como Libia, Yemen, Eritrea, Irán o Arabia Saudí en  los que sufren acoso, violaciones, cárcel o asesinato por el mero hecho  de identificarse como cristianos o acudir a misa. Boko Haram opera  también en Camerún, el Estado Islámico en África Occidental, Mozambique y  Somalia. Todo en la más absoluta impunidad. En Alemania los crímenes anticristianos se han multiplicado desde 2019 y en Francia dos iglesias sufren ataques diariamente, mayoritariamente con heces humanas. Chile, Colombia y Canadá han padecido la quema masiva y coordinada de iglesias recientemente.

 

Qatar es la sede del mundial de fútbol de este año.  Habitualmente en estos eventos se reúnen las marcas que sobreactúan  ideología woke, políticos adoradores de la Agenda 2030, empresarios que  cumplen a rajatabla las directivas ESG (Enviromental, Social,  Governance) y toda clase de influencers, deportistas y artistas. Sin  embargo, nada dirán los buenistas superinclusivos y sororos de la  violencia contra los cristianos en este país. Todos fingirán demencia  acerca de que Qatar subió 11 puestos en el ranking de la ONG Puertas Abiertas  que confecciona su Lista Mundial de la Persecución religiosa.  Seguramente disimularán acerca del hecho de que está prohibida la conversión del islam a otra religión. Nada dirán las feministas de que  las mujeres convertidas al cristianismo deben esconderse ya que corren  el riesgo de ser excluidas de sus familias y de la comunidad local.  Además, las leyes indican que ante el ejercicio de la libertad  religiosa, sus familias tienen la autoridad para mantenerlas bajo  arresto domiciliario, negarles dinero y manutención y prohibir el acceso  a internet, teléfono o libros. Nadie denunciará que las mujeres de  origen musulmán no pueden casarse legalmente con un no musulmán.

 

Nada  dirán las feministas de que las mujeres convertidas al cristianismo  deben esconderse ya que corren el riesgo de ser excluidas de la  comunidad local, que sus familias tienen la autoridad para mantenerlas  bajo arresto domiciliario, negarles dinero y manutención y prohibir el  acceso a internet, teléfono o libros.

 

Occidente y su prédica inclusiva poco hace por el respeto a los derechos  que no están en la agenda progresista. Los valores y la tradición  judeocristianos parecen cotizar infinitamente menos en las  preocupaciones de la burocracia global, a pesar de ser constitutivos de  la cultura en la que se insertan las democracias liberales. El judaísmo  es tambíen brutalmente atacado en el mundo y si bien la cantidad de  ataques es menor en número, también lo es la cantidad de judíos, razón  por la cual la proporción es mayor. Por eso la comunidad judía entiende  la importancia de visibilizar el antisemitismo y lucha coordinada y  denodadamente contra este flagelo, cosa que no pasa con el cristianismo.  En Medio Oriente el porcentaje de cristianos cayó del 20% hace un siglo  a menos del 4% actual. La situación ha sido denunciada por líderes de  otras religiones: «Vimos cristianos capturados en Egipto y  diferentes comunidades en Irak y Siria que han sido arrasadas o pueblos  cristianos que huyen. Lo que es sorprendente es el silencio (…) No  escuchamos nada de los 120.000 cristianos asesinados en la región«, denunció Ronald Lauder, presidente del Congreso Judío Mundial.

 

Occidente  y su prédica inclusiva poco hace por el respeto a los derechos que no  están en la agenda progresista. Los valores y la tradición  judeocristianos parecen cotizar infinitamente menos en las  preocupaciones de la burocracia global, a pesar de ser constitutivos de  la cultura en la que se insertan las democracias liberales

 

Los ataques a la libertad religiosa son una constante y sin embargo  las sanciones, embargos y denuncias que son herramientas tan utilizadas  por los líderes mundiales a la hora de hacer prevalecer su cosmogonía,  no son utilizadas para hacer cumplir este derecho tan básico. La  diplomacia mundial no tiene en cuenta el martirio de personas a causa de  su fe a la hora de entablar relaciones diplomáticas o acuerdos  comerciales. Los organismos internacionales ni siquiera exigen este  derecho a la hora de brindar ayuda internacional. Las condiciones que  determina la Convención de Naciones Unidas sobre el genocidio, o sea la  voluntad explícita de acabar con la población de un territorio o de  desplazarla, son evidentes. ¿Es que a nadie importan las vidas  cristianas?

miércoles, 25 de mayo de 2022

FEDERICO OZANAM

 

Laico y político católico francés, fundador de la Sociedad de Conferencias de San Vicente de Paul.


El 22 de agosto de 1997 fue beatificado por Juan Pablo II en la catedral de Notre Dame en París.

 

Biografía


Después de algunos meses de pasantía con un abogado, marchó a París en noviembre de 1831 para estudiar Derecho y fue allí huésped de André-Marie Ampère, el célebre hombre de ciencia que influyó extraordinariamente sobre el joven. Obtenido el doctorado en 1836 se le encargó la enseñanza del Derecho mercantil en Lyon en 1839. No obstante, sus aficiones continuaban siendo los estudios literarios, y adquirió una extraordinaria cultura filológica. En enero de 1839 había obtenido el doctorado en Letras con una tesis sobre la Filosofía de Dante. En 1840 logró por concurso el cargo de profesor suplente de Claude Fauriel en la Sorbona, para la cátedra de literaturas extranjeras, y a la muerte del mismo Fauriel fue nombrado, el 21 de noviembre de 1844, profesor ordinario.

 

Junto con el padre Enrique Lacordaire, el Padre Maret, Charles Coux y otros católicos sociales, el Ozanam fundó el periódico L’Ere Nouvelle (La Nueva Era), del cual fue su primer Director. En seis días tenían 3.200 suscriptores y llegaron a vender 20.000 ejemplares en las calles.

 

Sentó las bases del nuevo pensamiento social defendiendo la justicia en las relaciones laborales y humanas, condenando la esclavitud y rechazando las enormes diferencias entre ricos y pobres. Su obra tendió a sustituir la limosna por la justicia social. Tuvo una muerte Mártir. En 1833 y con el único objetivo de evangelizar a través de una actuación personal con los necesitados, se crea la Conferencia de la Caridad. Poco después esta Conferencia y otras que fueron surgiendo, bajo el patrocinio de la Inmaculada Virgen María y de San Vicente de Paúl, dan origen a la Sociedad de San Vicente de Paúl, institución laica al servicio de los pobres.

 

Es considerado uno de los precursores de la democracia cristiana, al haber usado en 1830, dicho concepto: «He creído y creo aún, en la posibilidad de la Democracia Cristiana; más aún, no creo en otra cosa, tratándose de política». Ozanam hace un estudio profundo en relación con la Democracia y el cristianismo ya que le preocupaba la indiferencia de los católicos para incorporarse a la lucha política (Hay que tomar en cuenta que para ese entonces lo democrático era visto como un sinónimo de anticlericalismo, de ateísmo militante y de seudoliberalismo en Francia). A raíz de sus estudios, Ozanam fundó un movimiento político el cual tuvo corta actuación debido al golpe de estado que llevó a Luis Napoleón al gobierno en 1851.

 

Labor escolar

Ante su labor social y caritativa, su trabajo como profesor universitario ha quedado algo en la sombra, Sin embargo, como exponía el papa Juan Pablo II: 

«Fue un universitario que desempeñó un papel importante en el movimiento de las ideas de su tiempo. Estudiante, profesor eminente primero en Lyon y luego en París, en la Sorbona, aspira ante todo a la búsqueda y la comunicación de la verdad, en la serenidad y el respeto a las convicciones de quienes no compartían las suyas».1​ 


Sus clases en la Sorbona estuvieron marcadas por un fuerte interés cultural y político, mostrando un gran interés por un estudio comparativo de las literaturas europeas, especialmente de la francesa y la alemana.

 

Publicaciones


Ediciones en español


Ozanam, Antonio F. Una peregrinación al país del Cid y otros escritos. Espasa-Calpe. ISBN 978-84-239-0939-1.

Ozanam, Antonio F. Poetas franciscanos de Italia en el siglo XIII. Espasa-Calpe. ISBN 978-84-239-0888-2.

Ozanam, Antonio F. Correspondencia. Tomo I: Cartas de juventud (1819-1840). Editorial La Milagrosa. ISBN 978-84-944491-1-6.


Referencias


1) Homilía en la ceremonia de Beatificación, 22 de agosto de 1997.


(Fuente: Wikipedia, 10-11-2020)

miércoles, 11 de mayo de 2022

LOS OBISPOS FRANCESES

 


 preocupados por el desinterés de los ciudadanos por la política


COPE.ES, 9 may. 2022

 

Aún no se han apagado los ecos de las elecciones de abril que propiciaron la reelección del presidente Macron, y en Francia los ciudadanos ya se preparan de nuevo para votar. Esta vez, en junio, en elecciones legislativas. La Conferencia Episcopal Francesa acaba de referirse a estos comicios en una declaración de su Comité Permanente, y lo ha hecho para expresar su preocupación por el evidente desinterés ciudadano en la vida pública, habida cuenta la reducida participación registrada en la anterior consulta.

 

«El alto índice de abstención debería hacer reflexionar tanto a los representantes elegidos como a los votantes. La vida del país requiere la participación de todos», opina el episcopado, que el pasado mes de enero ya hizo pública una primera declaración sobre este tema.

 

La Permanente comienza su nuevo pronunciamiento expresando su «profundo respeto» y «oraciones» al presidente Macron, al que desean «mucho éxito en su segundo mandato de cinco años al servicio de todos los franceses, por el bien de Francia, de Europa y del mundo». Pero acto seguido indica ya que hoy es «más importante que nunca, dados los retos a los que se enfrenta nuestra sociedad, que los católicos y todos los ciudadanos se impliquen en las próximas elecciones legislativas».

 

Los obispos invitan a participar en el debate político. Y a hacerlo desde los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, buscando siempre «el bien común en los ámbitos fundamentales del servicio a todo ser humano desde el principio hasta el final de su vida, la ecología, la justicia y la paz». Sin olvidar, dicen, que «son necesarios cambios profundos en nuestros modos de consumo, de producción y de vida».