martes, 10 de abril de 2018

Análisis preliminar de Gaudete et exsultate




Spadaro aprovecha Gaudete et exsultate para saldar algunas cuentas pendientes

INFOVATICANA 10 abril, 2018

Después de que la Santa Sede presentara el documento “Gaudete et exsultate”, el jesuita Antonio Spadaro, uno de los intérpretes autorizados del Papa, analizaba en “Civiltà Cattolica” la tercera exhortación apostólica del Papa Francisco explicando sus “raíces, estructura y significado”.

Así lo recoge el vaticanista Sandro Magister en su blog, que recuerda que la revista “Civiltà Cattolica” cuenta con el imprimatur del Papa. Asimismo, Magister señala que el texto de Spadaro tiene “tal abundancia y precisión de datos, que hace pensar con poco margen de error si la compilación inicial del documento papal no ha sido obra suya”.

El artículo del director de la “Civiltà Cattolica” proporciona el índice de las fuentes de “Gaudete et exsultate”:

– algunos pasajes de “Evangelii gaudium”, texto programático de este pontificado;
– las “Reflexiones sobre la vida apostólica”, escritas por Bergoglio en 1987;
– la presentación hecha por Bergoglio en 1989 del libro “Mi ideal de santidad”, del jesuita argentino Ismael Quiles, quien fue su profesor;
– la máxima “simul in actione contemplativus” del jesuita Jerónimo Nadal, uno de los primeros compañeros de san Ignacio de Loyola;
– el libro “Discernimiento y lucha espiritual”, del jesuita Miguel Ángel Fiorito, padre espiritual del joven Bergoglio, que escribió el prólogo en 1985;
– la máxima de san Ignacio, muy apreciada por Francesco: “Non coerceri a maximo, contineri tamen a minimo divinum est” (Cosa divina es no estar oprimido por lo más grande y, sin embargo, estar contenido entero en lo más pequeño),
– el documento final de la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, celebrada en Aparecida en el 2007, del cual Bergoglio fue el artífice principal;
– y, por último, varias homilías matutinas de Francisco en Santa Marta.

Al hacer la exégesis de la quinta característica de la santidad que propone Francisco en su exhortación, la oración constante, Spadaro escribe:
“La quinta característica es la oración constante. El santo «necesita comunicarse con Dios. Es alguien que no soporta asfixiarse en la inmanencia cerrada de este mundo, y en medio de sus esfuerzos y entregas suspira por Dios, sale de sí en la alabanza y amplía sus límites en la contemplación del Señor» (GE 147), que no domestica el poder del rostro de Cristo (cf. GE 151).

Pero el papa precisa: «No creo en la santidad sin oración, aunque no se trate necesariamente de largos momentos o de sentimientos intensos» (GE 147). Más aún, advierte en contra de «prejuicios espiritualistas», que llevan a pensar que «la oración debería ser una pura contemplación de Dios, sin distracciones, como si los nombres y los rostros de los hermanos fueran una perturbación a evitar» (GE 154). Por el contrario, justamente la intercesión y la oración de petición son agradables a Dios porque están ligadas a la realidad de nuestra vida.

Y añade Spadaro:
Alternativas como la de «o Dios o el mundo» u «o Dios o la nada» son erradas. Dios actúa en el mundo, trabaja para llevarlo a plenitud para que el mundo esté plenamente en Dios. En la oración se realiza el discernimiento de los caminos de santidad que el Señor nos propone.”

Sandro Magister destaca estas frases del director de la “Civiltà Cattolica” y señala que “Dios o nada” y “La fuerza del silencio” son los títulos de los libros más importantes del cardenal Robert Sarah, el más autorizado portador de una visión de la Iglesia Católica alternativa a la propugnada por el papa Francisco.

martes, 3 de abril de 2018

¿Cuántos ritos tiene la Iglesia Católica?



Sebastian Campos

OCTUBRE 30, 2017


El término católico proviene del latín tardío «catholĭcus», que a su vez procede del griego (καθολικός, katholikós), que significa «universal». Este término nos ayuda a comprender lo que significa ser católico, lo que significa nuestra fe y la voluntad de Jesús al fundar la Iglesia.

El ser “católicos” habla de unidad, de universalidad de que en donde sea que estés parado, un católico siempre cree lo mismo y su fe es igual. No importa si estás en Papua Nueva Guinea, Chad, España o México, si visitas una comunidad católica ellos creen lo mismo que tú, sus dogmas y doctrina son la misma (al menos así debería ser). No obstante (para la sorpresa de algunos) aunque somos una Iglesia, estamos integrados por 24 Iglesias autónomas. Sí, somos una pero somos 24. Ahora te explico.

Nuestra Iglesia no tiene apellidos, sino más bien adjetivos que le acompañan y describen. Somos “católicos, apostólicos y romanos” y la verdad es que aquellas tres características forman parte de la identidad de cada uno de nosotros, pero no solo eso, además existen adjetivos que nos ayudan a comprender de mejor forma quienes somos, el ser “occidentales u orientales”.La Iglesia Católica está compuesta por una Iglesia occidental y veintitrés orientales, todas ellas en comunión, todas ellas con los mismos dogmas y doctrinas, todas ellas con el Papa a la cabeza, pero también con autonomía en algunos asuntos. Esa es parte de la riqueza de nuestra Santa Madre Iglesia, que acoge a sus hijos y, en lugar de sembrar división, abraza las costumbres y formas de vivir la fe de diferentes comunidadesbajo sus brazos de amor y los cobija bajo la guía de un solo Pastor, el Papa. Pero para aclarar un poco más el asunto, te quiero explicar algunos detalles que te harán amar aún másnuestra Iglesia:

Todos somos apostólicos: Somos “apostólicos”, pues desde nuestro Papa Francisco hacia atrás existe una sucesión apostólica ininterrumpida. Eso quiere decir que desde San Pedro, hasta nuestros días, la Iglesia no se ha quebrado ni dividido, sino que el legado se ha ido heredando y así también en el resto de la jerarquía eclesial; por lo tanto no solo son palabras bonitas cuando hablamos de que el Papa es el “sucesor de Pedro”; pues en verdad lo es. Nosotros podemos verlo en nuestras “iglesias particulares” a las que llamamos “Diócesis”, las que están pastoreadas por un Obispo, quien tiene cierta autonomía en varios asuntos pastorales e incluso rituales. Pero todos los Obispos católicos se someten a la autoridad del Papa y su enseñanza.  Aquí no hay mayor sorpresa.

Somos occidentales y orientales: Aquí es donde viene el primer elemento interesante, pues, aunque te contaba que todos los católicos somos apostólicos, no todos somos de tradición occidental, es decir, no todos son “católicos, apostólicos, romanos”. De hecho, lo importante aquí es saber que somos “Iglesia Católica”, lo demás son adjetivos que nos ayudan a comprender la identidad de cada iglesia particular.  Por lo tanto, la Iglesia católica occidental, que llamamos “romana”, es de tradición “latina” y tiene su sede en Roma, de ahí el nombre. No obstante las otras 23 Iglesias, tienen su sede en lugares de oriente y tradiciones litúrgicas diferentes; es decir formas de vivir y celebrar su fe que pueden o no coincidir con las nuestras.

¿Pero por qué no solo un rito, una Iglesia y fin del problema?: Porque esas comunidades de oriente siguen siendo católicas tanto como nosotros,  se mantienen unidas en la fe. Aunque sus ritos y disciplinas son diferentes, los dogmas universales son los mismos y aunque tengan autoridades particulares que velan respecto a asuntos pastorales, legislativos y rituales, todos ellos son liderados por el Papa. Ellos poseen tradiciones culturales, teológicas y litúrgicas diferentes, así como estructura y organización territorial propias, pero profesan la misma y única doctrina y fe católica, manteniéndose, por tanto, en comunión completa entre sí y con la Santa Sede.

Nos diferenciamos en los ritos: Un Rito representa una tradición eclesiástica que indica cómo se deben celebrar los sacramentos. Cada uno de los sacramentos tiene como centro una naturaleza esencial, la cual debe ser cumplida para que éste se realice. La Escritura y la Tradición, según son interpretadas por el Magisterio, nos dicen, lo que es lo esencial en cada sacramento. Cuando los apóstoles emprendieron la Evangelización en los mayores centros culturales y sociales de la época, compartieron los asuntos elementales de la fe, pero estos se vieron también afectados por los símbolos y adornos de cada una de las culturas que los acogían, obviamente sin modificar ni alterar el fondo y significado de estos. Esto ocurrió también con los sacramentos. De esto se desprenden tres grupos principales de ritos, basados en esta transmisión inicial de la fe: el Romano, el de Antioquia (Sirio) y el Alejandrino (Egipto). Más adelante el Bizantino derivó como un grupo de ritos, provenientes del rito de Antioquia, bajo la influencia de San Basilio y San Juan Crisóstomo. De estos tres derivan los 24 Ritos litúrgicos presentes hoy en día en la Iglesia Católica.

¿Qué dice la Iglesia Católica Romana de todo esto?: El Concilio Vaticano II reconoció que todos los ritos aprobados forman parte de  la Iglesia Católica, tienen la misma dignidad y derecho, y deben ser preservados y promovidos. De hecho, ha sido común ver a los Papas reunirse con diferentes representantes de las Iglesias Orientales, con Arzobispos, Patriarcas y otras autoridades que presiden estas Iglesias autónomas, todas ellas en comunión con la Iglesia Romana. Esto es un signo de comunión, de amor materno y de cuidado pastoral.

Y, ¿cuáles son todos esos ritos e iglesias? Te hacemos un pequeño resumen de los ritos más conocidos:

Rito Occidental
Son las iglesias que están directamente sujetas al Sumo Pontífice.

Rito Romano Ordinario
La Iglesia de Roma es la sede del primado del mundo y la sede patriarcal de los cristianos occidentales. Como hemos dicho, ha mantenido una existencia continua desde san Pedro y es la fuente de una familia de Ritos en el Occidente. Aunque el origen del Rito actual, aún en la reforma del Vaticano II, solo se puede rastrear directamente hasta el siglo 4, estas conexiones apuntan a una antigua tradición apostólica, llevada a estas ciudades que era definitivamente de origen judío.

Rito Occidental Extraordinario

La misa tridentina es el nombre que recibe la celebración de la misa del rito romano según las prescripciones y rúbricas del misal romano promulgadas desde 1570 a 1962. El calificativo de «tridentina» se refiere a su origen, ya que el rito fue codificado y luego extendido a toda la Iglesia latina por iniciativa del Concilio de Trento.

Ritos Orientales
Estas tienen su propia jerarquía distinta del Rito Latino, sistema de gobierno (sínodos) y como ley general, el Código Canónico de las Iglesias Orientales. El Supremo Pontífice ejerce su autoridad sobre ellos por intermedio de la Congregación de Iglesias Orientales.

Rito de Antioquía
La Iglesia de Antioquía en Siria es considerada una sede apostólica por la virtud de haber sido fundada por san Pedro. La Misa, es llamada “Sagrado Qurbana” y se inicia con la preparación de las ofrendas. Es una preparación larga que lleva el nombre de “servicios de Melquisedech y Aaron”. A este servicio le siguen seis lecturas, tres de ellas son del Antiguo Testamento y el saludo de la paz es algo impresionante, pues se transmite de fiel a fiel desde el altar hasta la última fila. De los sacramentos podemos decir que el bautismo se realiza por inmersión y es precedido por una oración de fe y unos exorcismos contra satanás. En el matrimonio se realiza una coronación de los esposos y no se admite nunca el divorcio (aunque sí el repudio en casos excepcionales). La unción de los enfermos la realizan varios sacerdotes a la vez, la confesión es utilizada pocas veces y consta de un rito complejo y el orden sagrado comprende nueve grados clericales.

Los principales ritos pertenecientes al Rito antioqueno son el: rito maronita, el rito siro-malankara y el rito sirio.

Rito Bizantino
La Iglesia de Constantinopla se convirtió en el centro político religioso del Imperio Romano Occidental después que el Emperador Constantino construyó esa ciudad, una nueva capital (324-330 DC) en el lugar de la antigua ciudad Bizantina. Constantinopla desarrolló su propio rito litúrgico de la liturgia de Santiago. Después de 1054, la mayoría de los cristianos bizantinos, no han estado en comunión con Roma.Las iglesias bizantinas que están en comunión con Roma son las llamadas «Iglesias Orientales Católicas» y son varias, entre ellas: el rito albanés, el rito búlgaro, el rito griego, el rito melquita, el rito húngaro, el rito italo-albanés, entre otros.

La liturgia bizantina empieza con la preparación de los dones del pan y el vino, a esto se le llama “Proskomedia”. El pan se separa en una parte que será propiamente consagrada y en otras partes que serán bendecidas y distribuídas entre los fieles. La liturgia empieza con una alabanza al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, seguida por la “gran letanía”, es extensa y se pide por todas las necesidades. Le siguen tres antífonas, y según el templo o tiempo litúrgico se canta el “trisagio”. A continuación viene el rito de la proclamación de la Palabra de Dios que se realiza con cantos de acuerdo al tiempo litúrgico. Terminada la homilía se procede con la liturgia eucarística, reciben ambas especies, mezcladas en un copón. La Eucaristía se recibe solo en la boca.

Rito Alejandrino

La Iglesia de Alejandría en Egipto fue uno de los centros originales del cristianismo, como Roma y Antioquía tenía una gran población judía, la cual fue el objetivo inicial de la evangelización. Su liturgia es atribuida a san Marcos el Evangelista, y muestra la influencia tardía de la liturgia bizantina, en adición a sus elementos únicos. Solo dos ritos integran este grupo, el rito copto y el etíope, los que, a lo largo de la historia no siempre estuvieron en comunión con Roma. Hoy en día sí lo están desde hace un par de siglos. No son muchos fieles en cuanto a número, pero su fidelidad y permanencia aseguran la custodia de un tesoro espiritual para la humanidad que proviene desde los Apóstoles.

También existen el Rito Armenio y los Ritos Siro Orientales.

martes, 20 de marzo de 2018

Los primeros cinco años del Papa Francisco


Santiago MARTÍN, sacerdote
catolicos-on-line, marzo 2018

El Papa Francisco ha cumplido cinco años al frente de la Iglesia. Cuando él empezó su pontificado dijo en varias ocasiones que éste sería corto y aludió a la cifra de cinco años como un referente. De momento, estos ya se han cumplido y el Papa tiene buena salud y buen ánimo para seguir gobernando la Iglesia, como demuestra su programa de viajes, entre otras cosas. Pero, aunque el pontificado no ha acabado, cinco años es un tiempo suficiente para poder decir algo sobre el mismo.

Hay que reconocer que esta semana se ha dicho no algo, sino mucho, en parte también por ese desafortunado incidente en torno a la presentación de una carta del Papa Benedicto sobre unos libros dedicados a profundizar en las bases filosóficas y teológicas del pensamiento del Papa Francisco. Un incidente que ha llevado a la principal agencia de noticias de Estados Unidos y probablemente del mundo, Associated Press, a acusar al Vaticano de manipulación y de crear “fake news”, falsas noticias.

Pero, incidentes aparte, me ha gustado el análisis que ha hecho el secretario de Estado, cardenal Parolín. Él destacaba, en primer lugar, que los principales documentos del Papa aludieran siempre a la alegría: Evangelii Gaudium, Amoris Laetitia e incluso, indirectamente, Laudato Si; una alegría que nace, sobre todo, de saberse amados por Dios. En segundo lugar, Parolín se refería a la misericordia; el Papa ha insistido, en línea de continuidad con sus predecesores, en mostrar al mundo que el Dios en el que creemos los católicos es un Dios rico en misericordia, que sabe acoger al pecador, que sigue amando a sus hijos, aunque éstos se alejen de Él. Por último, el secretario de Estado se refería a la evangelización como otra de las grandes preocupaciones del Pontífice, significada en frases que ya se han hecho célebres, como que prefiere una Iglesia herida a una Iglesia inmovilizada, o que los sacerdotes deben tener olor de oveja.

También se ha referido Parolín a las críticas que ha recibido y recibe el Papa, más desde dentro que desde fuera de la Iglesia. Distinguió entre aquellas que son agresivas y que, por lo tanto, destruyen, de aquellas que son constructivas, que nacen del amor al Papa y a la Iglesia. Para el secretario de Estado, es normal que las haya porque las ha habido siempre.

Es probable que la ponderada y favorable opinión del cardenal no sea compartida por muchos. Las reformas que el Papa está imprimiendo en la Iglesia están siendo recibidas con entusiasmo por algunos -los que habían sido más críticos con los Papas anteriores- y con gran preocupación por otros -los que habían sido más leales-. De todas las formas, hay que recordar que cinco años es algo, pero que el tiempo de Francisco no ha acabado y aún puede haber sorpresas. Por eso es difícil hacer un juicio sobre algo que no ha terminado. Falta ver si el fruto que producen esas reformas es el que el Papa quería: la evangelización de los que están fuera de la Iglesia y la revitalización de la vida cristiana de los de dentro. ¿Se han acercado a Cristo y a su Iglesia los no católicos o han vuelto a la práctica religiosa los no practicantes? ¿Hay más santidad, más vida de oración, más caridad, entre los que van a misa? ¿Han aumentado las vocaciones y el entusiasmo de los sacerdotes y religiosos por vivir su vocación? Eso será lo que indique si Francisco ha tenido éxito o si ha fracasado.


Pero, por encima de todo, lo que debemos hacer es rezar por el Papa. Es lo que Francisco pidió desde el primer día de su Pontificado, y es probable que ni sus más acérrimos defensores ni tampoco sus más feroces críticos, lo hagan. No debemos dejarle sólo. Necesita nuestra oración para que Dios le ilumine en la difícil tarea que ha puesto sobre sus hombros.

lunes, 19 de marzo de 2018

Declaración del Card. Kasper




las uniones homosexuales son «análogas» al matrimonio cristiano

(LifeSiteNews/InfoCatólica) 18-3-18

Las declaraciones aparecen en el nuevo trabajo de Kasper, «El mensaje de Amoris Laetitia: una discusión fraterna», que se publicó recientemente simultáneamente en alemán e italiano.

El cardenal Walter Kasper parece afirmar que las uniones homosexuales contienen «elementos» del matrimonio cristiano e incluso son «análogos» a él de una manera similar a la relación entre la Iglesia Católica y las comunidades cristianas no católicas.

Además, el cardenal está atribuyendo sus afirmaciones a la exhortación apostólica del Papa Francisco, Amoris Laetitia, a pesar de que el documento lo contradice explícitamente.

«El Papa no deja lugar a dudas sobre el hecho de que los matrimonios civiles, las uniones de hecho, los nuevos matrimonios después de un divorcio (Amoris Laetitia 291) y las uniones entre personas homosexuales (Amoris Laetitia 250s) no corresponden a la concepción cristiana del matrimonio», escribe Kasper en un libro recientemente publicado sobre Amoris Laetitia.

«Él dice, sin embargo, que algunas de estas parejas pueden realizar, de manera parcial y análoga, algunos elementos del matrimonio cristiano (Amoris Laetitia 292)», continúa Kasper.

Kasper compara tales relaciones con la relación entre la Iglesia Católica y los grupos cristianos no católicos, quienes según el Concilio Vaticano II contienen «elementos de santificación y verdad» de la Iglesia.

«Al igual que fuera de la Iglesia católica hay elementos de la verdadera Iglesia, en las uniones mencionadas anteriormente pueden existir elementos presentes en el matrimonio cristiano, aunque no cumplan por completo, con el ideal», agrega Kasper.

Kasper contradice a Juan Pablo II, e incluso a Amoris Laetitia

Las palabras de Kasper sobre las uniones homosexuales parecen contradecir directamente no solo las enseñanzas de Juan Pablo II, sino también Amoris Laetitia, el documento que pretende explicar.

Bajo el papado de Juan Pablo II y la administración del cardenal Josef Ratzinger (más tarde el Papa Benedicto XVI), la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede repudió expresamente la idea de que las uniones homosexuales pueden ser «análogas» al matrimonio. El documento fue emitido en 2003 y recibió la aprobación de Juan Pablo II.

«No hay absolutamente ningún motivo para considerar que las uniones homosexuales sean de ninguna manera similares o incluso remotamente análogas al plan de Dios para el matrimonio y la familia», declaró la Congregación. «El matrimonio es santo, mientras que los actos homosexuales van en contra de la ley moral natural. Los actos homosexuales cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. Bajo ninguna circunstancia pueden ser aprobados».

Otro párrafo de la carta de Benedicto XVI



Gabriel Ariza
Infovaticana, 17 marzo, 2018

 Finalmente la carta completa del Papa emérito ha visto la luz, y parece que uno de los párrafos no estaba incluido en la lectura que hizo Viganó y cuya transcripción publicó Sandro Magister.
No sólamente el Vaticano manipuló la fotografía de la carta para ocultar el párrafo en el que el Papa emérito rechazaba prologar la obra. Il Foglio publica hoy la carta completa, sin censuras ni manipulaciones fotográficas:

“Sólo al margen quisiera anotar mi sorpresa por el hecho de que entre los autores figure también el profesor Hünermann, que durante mi pontificado se ha destacado por haber  liderado iniciativas antipapales. Participó de modo relevante al lanzamiento de la “Kolner Erklarung”, que sobre Veritatis Splendor atacó de modo virulento la autoridad magisterial del Papa, especialmente sobre cuestiones de teología moral. También la “Europaische Theologengesellschaft”, que fundó, inicialmente planteada como una organización en oposición al magisterio papal. A continuación, el sentir eclesial de muchos teólogos impidió esta orientación, conviritendo esa organiación en un instrumento normal de encuentro entre teólogos”.

Hünermann

Cuando se pidió al teólogo Peter Hünermann, feroz detractor de los dos pontificados previos a Francisco, que citara alguna iniciativa positiva del Papa Benedicto XVI, respondió sucinto: “El hecho de haberse retirado”.

Como quizá recuerden, Hünerman es uno de los autores de los ‘libritos’ que glosan el pensamiento teológico de Francisco y que el responsable de comunicación del Vaticano (sorprendentemente, aún no cesado), Monseñor Viganò, presentó a Benedicto XVI para que los prologara.

 Esto añade Benedicto sobre Hünermann en otro párrafo ocultado torpemente en la maniobra de Viganò:

“Sólo al margen quisiera anotar mi sorpresa por el hecho de que entre los autores figure también el profesor Hünermann, que durante mi pontificado se ha destacado por haber  liderado iniciativas antipapales. Participó de modo relevante al lanzamiento de la “Kolner Erklarung”, que sobre Veritatis Splendor atacó de modo virulento la autoridad magisterial del Papa, especialmente sobre cuestiones de teología moral”.

Para entender la ‘sorpresa’ de Benedicto, quizá convenga recordar que Hünermann fue en 2007 firmante, junto a otro de los autores de estos ‘libritos’, Jürgen Werbick, y el archidisidente Hans Küng, de una declaración de teólogos de lengua alemana en la que se demandaba la ordenación de mujeres y casados, la participación de los laicos en la elección de obispos y la aceptación de las uniones homosexuales, entre otras reformas radicales.

Fuente: Carlos Esteban -Infovaticana, 19 marzo, 2018



viernes, 16 de marzo de 2018

Padre José Cuesta sdb



Acaba de cumplirse el segundo aniversario del fallecimiento de nuestro asesor y amigo, don José, a quien sus hermanos salesianos le dedicaron un folleto de recuerdo y homenaje. De esa publicación seleccionamos aquí algunos párrafos.

Un hombre estudioso

El P. Cuesta poseía hábitos muy desarrollados de orden y concentración, lo que sumado a una natural curiosidad, lo conducía a informarse sobre los más diversos campos. Era una persona abierta a la cultura, a la vez que deseoso de dominar sólidamente todo lo que hacía a su vocación salesiana y específicamente al ministerio sacerdotal.

Además del título de Maestro Normal Nacional y los itinerarios de estudios filosóficos y teológicos, fue profesor de Latín y Griego, de Filosofía y Letras. En los años transcurridos en Tucumán aprovechó para hacer la carrera de Psicólogo con Orientación Clínica, en la Universidad Nacional de Tucumán. De allí egresó en octubre de 1977. Su promedio de 8,36 lo hizo graduarse “magna cum laude”.

Gustaba de compartir todo lo que fuera material espiritualmente formativo. Así enviaba textos a quienes integraban el Apostolado de la Oración y la Pastoral de la Salud de la parroquia en La Paz, su tierra natal. En Mendoza difundió la Escuela para Padres. Así también difundía, de modo prolijo y constante, las enseñanzas de los Papas, bajo lo que él denominó, en la Parroquia María Auxiliadora, la Cátedra Juan Pablo Magno, para trasmitir la doctrina social de la Iglesia.

En el camino de la vida

Con el paso de los años todos vamos pasando por diversas etapas, y aunque uno ya se considere adulto, lo mismo sigue madurando, asimilando valores y modificando a veces el modo en que enfrenta la realidad. Por eso los salesianos hablamos de formación permanente: porque nunca dejamos de formarnos. En ese sentido el P. Cuesta también le tocó vivir la época del entusiasmo en la que prevalece la acción, marcada por un fuerte protagonismo y con el logro de muchos resultados, desplegando numerosas cualidades.

Con el paso de los años –y gracias a Dios que nos habla a través de los hermanos y de la realidad- uno va dando cada vez más espacio a la contemplación, a la oración, a una acción que no por ser más calma es menos fecunda.

 Quienes hemos conocido y apreciado al P. Cuesta hemos visto en ésos cambios que expresan un serio trabajo interior.
El conocedor de tantos temas, de a poco fue dejando más espacio al silencio. Y ante la dura prueba de una enfermedad que asomó repentina y  abrupta, no lo vimos rebelarse, sino por el contrario, aceptar con docilidad el límite, el dolor. La vida toda del P. José, en esos últimos meses, se volvió la Misa que ofrecía con humildad.

Don José, que su ejemplo nos sirva de guía.