domingo, 16 de abril de 2017

El infierno norcoreano


 testimonio del padre Philippe Blot en París

María Arratíbel, el 15.04.17
Infocatolica

“Como misionero, como sacerdote católico, hablo aquí en nombre de todos esos coreanos que desde hace más de 60 años viven uno de los más largos Via Crucis de la historia de la humanidad.”

Así hablaba el padre Philippe blot, sacerdote misionero de las Misiones Extranjeras de Paris (MEP) en Corea del Sur, quien compartió el pasado 24 de marzo en la catedral de Notre Dame de Paris un escalofriante testimonio sobre el infierno que vive el pueblo crucificado por la dictadura comunista en Corea del Norte.

El testimonio se enmarcó en la celebración de una “Noche de los testigos”, evento que Ayuda a la Iglesia Necesitada organiza periódicamente para difundir la realidad de la persecución, y que ofrece a los asistentes la oportunidad de orar por nuestros hermanos perseguidos por su fe.

La Noche de los testigos celebrada en París contó con tres testimonios excepcionales: el del hermano Jacques Mourad –monje sirio, secuestrado por el Estado Islámico durante cinco meses-, la madre Marie-Catherine Kingbo –religiosa de la congregación de las Siervas de cristo en Níger y, finalmente, el padre Philippe Blot, misionero en Corea del Sur.

Al final de este post podrán visionar el vídeo de la velada completa que la cadena francesa de televisión KTOTV ha compartido en su canal de youtube. Los tres testimonios comienzan en los minutos 23:00 (Jacques Mourad), 47:50 (madre Kingbo) y 1:14:55 (padre Blot). El vídeo está integramente en francés, de modo que les voy a traducir a continuación el testimonio completo del padre Blot, para darles a conocer la terrible situación que viven milllones de seres humanos en el infierno comunista de Corea del Norte:


Desde hace más de 70 años Corea, llamado “el país del amanecer tranquilo”, está partida en dos tras una guerra fratricida particularmente trágica. En un primer momento, como sacerdote de las Misiones Extranjeras de París, pude ir a Corea del Norte y, a pesar de la vigilancia de las autoridades, pude verificar la verdad de algunos reportajes y testimonios de refugiados norcoreanos.

En primer lugar la situación en los hospitales es dramática: sin antibióticos, sin vendas, sin jabón. (…) También los colegios en Pyonyang ilustran la subalimentación crónica de toda la población, que no afecta en absoluto al aparato del régimen. Un niño norcoreano de 7 años mide veinte centímetros menos y pesa diez kilos menos que un niño de su edad de Corea del Sur.

Es necesario sobornar a miembros del partido para obtener productos de primera necesidad: la corrupción es lo común.

No hay minusválidos; el régimen, racista y eugenésico, está obsesionado por la pureza de la raza, a la que personas que no son “normales” no pertenecen. Éstas son expulsadas de las ciudades.

Corea del Norte es un país tan cerrado que nadie puede entrar ni salir sin visado, “incluido Dios” – añaden los refugiados a modo de broma.

Los dos pilares de la represión son un control total de los movimientos de la población, por un lado y, por otro, la ignorancia total del mundo exterior: los refugiados descubren espantados otra realidad completamente diferente de lo que les habían contado desde su infancia, y evocan la propaganda marxista desenfrenada hacia la población, para aprender a someterse al Partido Comunista.

El dictador es presentado como un Dios, referencia incuestionale de discursos, enseñanzas e informaciones. La dinastía de los Kim, de abuelo a nieto (este último hoy en el poder), es objeto de una propaganda delirante: hay 30.000 estatuas de enormes dimensiones dispersas en todas las ciudades y pueblos del país.

Los norcoreanos se espían, denuncian unos a otros si observan la mínima falta hacia el gran líder. Después del arresto del culpable se reúne al pueblo y la familia para condenar públicamene la transgresión del culpable. Todos asisten a su ejecución. Hay una alternativa: los campos de reeducación.

Hablemos de estos campos, que nos darán ocasión de hablar de los cristianos de este país.

El relato de los testigos y las imágenes tomadas con satélite permiten estimar que hay entre 100.000 y las 200.000 personas detenidas en estos campos de concentración. La brutalidad de los guardianes es el pan de cada día de los prisioneros, que trabajan 16 horas al día, sufren torturas atroces, sin contar las ejecuciones públicas de los rebeldes.

Entre estos presos políticos los que sufren el peor tratamiento son los cristianos, considerados espías, antirrevolucionarios de primera clase. Serían 13.000 según el régimen, y entre 20 y 40.000 según las organizaciones humanitarias.

Los cristianos son objeto de un tratamiento particularmente cruel. Se les crucifica, se les ahorca en árboles o bajo puentes, se les ahoga, se les quema vivos. Algunos testigos hablan de torturas tan horribles que la decencia no me deja describirlas ante ustedes…

Para los dirigentes toda religión debe ser prohibida, es decir, tanto el cristianismo como el budismo ya que, como dice el catecismo marxista, es el “opio del pueblo”.

Los norcoreanos no saben qué es una biblia, quién es Dios.
Hace unos años el gobierno norcoreano ha abierto en medio de una gran propaganda una iglesia católica, un templo protestante y una iglesia ortodoxa en la capital…pero sólo son simulacros.

A pesar de todo esto hay una iglesia subterránea en Corea del Norte, que es objeto de una persecución continua. A los refugiados norcoreanos a los que les he preguntado “¿Habéis oído hablar o visto a un vecino vuestro detenido en flagrante delito de rezar en su casa o en un lugar secreto?” muchos me han respondido afirmativamente.

Algunas informaciones nos hablan de una mujer, hace dos años, arrestada en posesión de 20 biblias. La molieron a palos y fue colgada por los pies en público.

En mayo de 2010 20 cristianos pertenecientes a una iglesia clandestina fueron arrestados. Tres de ellos , responsables del grupo, fueron al instante ejecutados. Los otros, deportados.

Se estima que desde 1995 unos 5000 cristianos han sido ejecutados sólo porque rezaban en secreto o distribuian biblias. Muchos de estos cristianos han sido precisamente cristianos por la presencia de misioneros extranjeros en la frontera con China. Se sabe también que dos pastores, americano y canadiense de origen coreano, están ahora en campos de prisioneros por ayudar a refugiados.

He encontrado refugiados en “un país limítrofe” con Corea del Norte que, de ser descubiertos, arriesgaban la repatriación, el campo de concentración…la muerte.

Si en este país vecino a Corea del norte no son repatriados se arriesgan a caer en manos de organizaciones criminales, de tráfico de órganos y de prostitución.

Las mujeres y niñas norcoreanas son secuestradas y vendidas en algunos casos a propietarios de prostíbulos. Una jovencita norcoreana puede ser vendida por entre 800 y 1000 dólares.

Desde hace más de 60 años los norcoreanos tratan de alcanzar un país libre, pero esto no es fácil. Hay que pasar por China, que no reconoce el estatuto del refugiado, que sigue considerándoles inmigrantes ilegales, sin papeles y por tanto sin destino. Muchos trabajan como pueden: mal pagados, sin derechos, a merced del empleador.

Para sacarlos de allí, traficantes bien pagados llevan a los refugiados a Corea del Sur, Canadá y otros países a través de Birmania, Laos, Mongolia o Tailandia. Son necesarios entre 4000 y 5000 euros  para los pasaportes falsos, el transporte, la comida, el “salario” de los traficantes y los sobornos. Por supuesto, se trata de “contratos aleatorios”, y en el último momento los traficantes podrían decidir un aumento de precio…

En el encuentro con refugiados norcoreanos he recibido testimonios tan insoportables que lágrimas de sufrimiento y vergüenza surcaban mi rostro. ¿Los seres humanos pueden cometer tales atrocidades? ¿¿¿Cómo tantas vidas humanas pueden ser pisoteadas entre una tan gran indiferencia???

Por todo ello, como misionero, como sacerdote católico, hablo aquí en nombre de todos esos coreanos que desde hace más de 60 años viven uno de los más largos Via Crucis de la historia de la humanidad. Hablo en nombre de aquellos a quienes se les arranca un ojo, o un miembro, sin anestesia, para transplantarlos a ricos chinos o japoneses. Hablo en nombre de esas jovencitas norcoreanas víctimas de mercaderes de esclavas.
Pero la vida de estos miles de seres humanos, mujeres y hombres, representa un hecho de dimensiones mayúsculas, del que hay que subrayar el aspecto político y diplomático.

Desgraciadamente los países vecinos de Corea del Norte, o los más lejanos de Europa, América…sólo reclaman algunos cambios en nombre de los derechos humanos, sin destacar el status quo actual, en nombre de ese estilo del “equilibrio” de las relaciones internacionales que garantiza una paz de compromiso con aquellos que quieren la liberación de Corea del Norte y la reunificación del país.

En conclusión, si nos quedamos en lso estrictos cálculos geopolíticos, los 23 millones de coreanos se arriesgan a tener que esperar un largo tiempo antes de ver mejorar su suerte, a menos que haya una intervención de Dios, a quien rogamos cada día por este pueblo crucificado, y que aspira a la reconciliación, la reunificación y la paz.

Les propongo orar por la unidad, la reunificación y la reconciliación de este pueblo:


Señor Jesús, te pedimos por todos nuestros hermanos norcoreanos que mueren de hambre corporal y espiritual. Posa tu mirada de amor y misericordia sobre toda la península coreana, para que reencuentren la unidad, la paz y la reconciliación. Amén.”

miércoles, 12 de abril de 2017

Los obispos salteños

 exhortaron a defender el derecho a la enseñanza religiosa escolar

Aica, 12 Abr 2017


Comunicado De los Obispos de la Provincia de Salta sobre la situación de la Enseñanza Religiosa Escolar

Como es de público conocimiento, existe una demanda legal patrocinada por una asociación de Buenos Aires para suprimir la enseñanza religiosa escolar en la Provincia de Salta.

La Corte de Justicia de la Provincia había ratificado el carácter constitucional de las normas provinciales que la establecen, ahora la decisión está en sede de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Más que una garantía para quienes optan por no recibir la enseñanza religiosa, lo que está previsto, en realidad se persigue que los que mayoritariamente la solicitan no puedan recibirla.

La enseñanza religiosa en las escuelas salteñas no es una creación reciente ni una imposición violatoria de las libertades. Existe desde 1886 y se encuentra en todas las leyes educacionales salteñas, aplicando la integralidad educativa, en coherencia con nuestra cultura y en uso de la autonomía provincial en materia educativa.

El modelo actual se adecua al derecho internacional y es respetuoso de las decisiones de los padres y de las demandas de los niños. El pluralismo religioso está garantizado en los contenidos que se enseñan. También en la provisión de maestros de diversas confesiones.

La enseñanza religiosa se encuentra en otras provincias argentinas y en numerosos e importantes países del mundo. Entre nosotros goza de un alto consenso social, manifestado en ocasión del dictado de las normas constitucionales y las sucesivas leyes de educación. También en la práctica escolar habitual.

No es aceptable imponer una religión determinada, pero tampoco suprimirlas a todas en la educación común. Se trata de conocerlas y enseñar a convivir creativamente. La pluralidad de voces tiene vigencia real cuando se las armoniza, no cuando se impone el silencio a unas o a todas.

La Iglesia Católica no busca imponerse en la conciencia de los niños, pero defiende el ejercicio de la libertad religiosa y la educación integral de los niños de todas las confesiones. Por ello no está de acuerdo con la supresión de los conocimientos religiosos en la escuela salteña.

Para garantía de ese derecho, a cada confesión religiosa le pertenece el servicio de avalar los contenidos y la habilitación del profesional docente respectivo. Esta es la reglamentación actual y a la que queremos seguir aportando para su mejor realización.

Exhortamos a los padres a ejercer plenamente su derecho en todas las instancias democráticas, para que “sus hijos o pupilos reciban en la escuela pública la educación religiosa que esté de acuerdo con sus propias convicciones" integrando los planes de estudio e impartiéndose dentro del horario de clases.

Estamos ciertos de que querer quitar a la fuerza el nombre de Dios de las mentes de los niños no es ningún progreso, sino lo contrario.+

Firman el mensaje el arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello; el obispo de Orán, monseñor Gustavo Zanchetta; el obispo-prelado de Cafayate, monseñor José Demetrio Jiménez OSA, y el obispo-prelado de Humahuaca, monseñor Pedro Olmedo Rivero CMF.


martes, 11 de abril de 2017

Absuelto el sacerdote español acusado de pederastía


catolicos-on-line, 10-4-17

La Audiencia de Granada ha absuelto al padre Román Martínez, único acusado en el juicio del «caso Romanones». La Audiencia ha condenado además al denunciante a las costas del proceso debido a su procedes durante la instrucción y el juicio. En su día, el Papa llamó por teléfono a la supuesta víctima para pedirle perdón en nombre de la Iglesia y le aninó a denunciar al sacerdote.

El fiscal del caso, Francisco Hernández, retiró a finales de marzo su acusación contra el padre Román, para el que pedía nueve años de prisión y una indemnización de 50.000 euros por presuntos abusos a menores, al no ver «concluyentes» las pruebas ni los testimonios que se analizaron en las distintas sesiones del juicio.

«No se puede condenar a una persona si no hay pruebas ni con móviles distintos en las versiones que han dado los distintos testigos», explicó entonces el fiscal.

La sentencia

«La absolución del procesado se basa no solo en la falta de prueba contra el mismo sino, también y a consecuencia de ello, en la falta de convicción que el testimonio de D. R. (identificado como Daniel) nos causa, resultando de su relato aspectos absolutamente inverosímiles». El testimonio del denunciante, que transmitió por carta los hechos al Papa Francisco y este le telefoneó para pedirle disculpas, «no ha convencido al tribunal», reza la sentencia, que abunda: un relato «contradictorio, vacilante y no corroborado».

El tribunal asegura desconocer qué intenciones llevaron al denunciante a sostener sus acusaciones, pero los jueces rechazan verter hipótesis sobre su motivación. «No existe prueba alguna en el procedimiento que apoye la versión del denunciante», subraya el fallo.

Además de haber mentido, la magistrada ponente de la Sección Segunda de la Audiencia, Aurora Fernández, acusa al denunciante de haber pretendido ocultar ciertos hechos como negar su presencia en ciertas fotos o el cese de los abusos en mayo de 2007. «Una actitud que, por otro lado, no ha sido nada colaboradora cuando la situación se tornaba contraria a sus intereses (como en las entrevistas policiales mantenidas).

Los jueces consideran que durante el juicio se ha puesto de relieve la inconsistencia del relato del denunciante, ya que ciertas circunstancias que daba él por ciertas han sido desmontadas mediante el material probatorio expuesto en la vista (la ausencia de la mancha de café en el glande, etc.).

Para el tribunal, el denunciante creó un «proceso excepcional» al aumentar «injustificadamente el volumen del procedimiento, dado que la justicia le ha prestado una atención desmesurada». Por ello, el denunciante deberá pagar las costas del juicio, y ahora tiene la posibilidad de recurrir el fallo ante el Tribunal Supremo.

El Papa pidió perdón al denunciante

Se da la circunstancia de que este caso provocó la intervención directa del papa Francisco, quien en agosto de 2014 llamó por teléfono a la supuesta víctima de los abusos del padre Román, para pedirle perdón en nombre de la Iglesia y animarle a denunciar. El mismo Papa ordenó al arzobispo de Granada, Mons. Javier Martínez, abrir una investigación.

El caso ha sido usado durante todos estos años por Religión Digital como herramienta de acoso y derribo contra Mons. Martínez, del que repetidamente aseguraron que iba a ser retirado de la archidiócesis andaluza.

Comunicado de la archidiócesis de Granada

Comunicado del Arzobispado de Granada, tras la sentencia absolutoria del tribunal civil al sacerdote D. Román Martínez.

Al tener noticia de la sentencia absolutoria del tribunal civil al sacerdote D. Román Martínez de Velasco, este arzobispado se alegra de la actuación de la justicia.

Aunque falta aún el proceso canónico, que sigue otros cauces y tiene otras normas, la posición de la Iglesia ha sido y seguirá siendo la misma: la protección en primer lugar de las eventuales víctimas, la búsqueda de la verdad y la colaboración con la justicia.

Quiera Dios que el sufrimiento que este asunto ha causado, en el presbiterio de Granada y en la diócesis -pero en realidad, en la Iglesia entera- nos sirva a todos para crecer en humildad y en confianza en Dios, y para un testimonio cada vez más transparente de la verdad de Dios en nuestras vidas.


Granada, 11 de abril de 2017

Domingo de Ramos

“Jesús abandonado por todos, espera que nos abandonemos a Él en medio de nuestras debilidades y desamparos”

La liturgia de este domingo se abre con la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén  (Mt.  21, 1-11), siendo aclamado por los humildes y sencillos que lo acompañan y lo reconocen como Mesías, incluyendo a los niños hebreos, los cuales “son para Jesús el ejemplo por excelencia de ese ser pequeño ante Dios que es necesario para poder pasar por el “ojo de una aguja”, a lo que referencia el relato del joven rico”(Benedicto XVI). Los habitantes de Jerusalén –distintos a estos que lo aclaman- serán los que gritarán el viernes santo, al decir de Benedicto XVI, ¡Crucifícale, crucifícale!, y que en esta oportunidad exclaman “¿Quién es éste? Y la gente respondía: Es Jesús, el profeta de Nazaret en Galilea”. En ésta “actitud de indiferencia y de inquietud a la vez, hay ya una cierta alusión  a la tragedia de la ciudad, que Jesús había anunciado repetidamente, y de modo más explícito en sus discurso escatológico” (Benedicto XVI)

Los textos de los sinópticos que describen la entrada de Jesús a Jerusalén refieren a una figura real, que aplicados a Él, se entienden como referencias del que reina desde el árbol de la cruz y la mayor de las humildades, la del Siervo de Yahvé, triturado por nuestros pecados.
De allí que el texto del evangelio (Mt. 26, 3-5.14-27,66) describa el dolor del abandono al que se sometió el Salvador en su pasión y muerte.
Pedro dirá que no se escandalizará mientras Jesús le anuncia su triple negación e insiste en que morirá por el Maestro si fuere necesario, acompañado  además por los discípulos en esta promesa incumplida.
Contemplamos el abandono por parte de los apóstoles Pedro, Santiago y Juan cuando la oración en el huerto de los Olivos a pesar de que el mismo Jesús les dice “Mi alma siente una tristeza de muerte. Quédense aquí, velando conmigo”.
En efecto, mientras Jesús sufre por lo que se avecina y su voluntad divina se sobrepone al sentir de la voluntad humana, clamando: “Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya”, los tres apóstoles duermen, incapaces de velar junto a su Señor, quien por tres veces los busca, quizás esperando compañía en la soledad que padece en cuanto hombre.
¡Pobre Jesús! ¡Cuántas veces padece en los desechados de este mundo, próximos a morir despreciados por la sociedad, a causa del aborto, la eutanasia, la violencia o la droga inmisericordes, mientras la sociedad, incluyéndonos  los creyentes, dormimos despreocupadamente!

Sigue el relato con la llegada de Judas y una multitud de acompañantes con el objeto de apresarlo, padeciendo nuevamente el abandono, no sólo por la traición, sino porque también “entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron”.
“Todos los discípulos lo abandonaron”  recuerda a tantos consagrados por el sacramento del Orden, diáconos, presbíteros u obispos,  que en el transcurso de la historia abandonaron a Aquél que los llamó y con quien se habían comprometido de por vida.
Abandono de no pocos consagrados, como en nuestro tiempo, de su obligación de predicar la recta doctrina de fe o de la moral porque “huyeron” buscando una sociedad permisiva, o tratando de acomodarse a los nuevos imperios de la cultura relativista.
Pedro mismo por tres veces niega a Jesús, por miedo al qué dirán, abandonándolo a su suerte, como acontece con tantos católicos que no dan testimonio de su fe por vergüenza, o prefieren ser fieles a ideologías o  a partidos políticos, u obrar por conveniencias de todo tipo, antes que seguir a Jesús en su camino hacia la cruz redentora.
Pero el colmo del abandono llegará cuando tenga que admitir el que proviene de su propio Padre que lo hará exclamar desde la cruz “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Sal. 21).

Como hombre siente el abandono de Dios, como Hijo amado sabe que el Padre está con Él, porque ambos son una sola cosa, porque su alimento fue siempre hacer la voluntad del Padre, y porque donde está el Hijo está también el Padre.
En Jesús se cumple lo que expresa san Pablo (Fil. 2, 6-11) cuando afirma que “presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz”, lo cual le valió que “Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: <Jesucristo es el Señor>”.
También nosotros no pocas veces nos sentimos abandonados por Dios, sin reconocer que antes fuimos nosotros quienes nos alejamos de Él.
Cuántas veces decimos que Dios no nos escucha, que nos prueba con enfermedades u otros males, que se ha olvidado que somos sus hijos, sin acordarnos que hace tiempo que lo dejamos de amar y de imitar con una vida de santidad.

Son esos los momentos en que debemos abandonarnos en sus brazos de amor y misericordia, confiados en que su Providencia, aunque quizás no se perciba, está presente para guiarnos por el camino del bien, con la seguridad que si compartimos la suerte de Cristo en su  pasión y muerte, seremos exaltados junto a Él en la gloria del Padre por toda la eternidad.
Queridos hermanos: que la Eucaristía que vamos a recibir en esta celebración nos haga esperar lo que creemos y que “por su Resurrección lleguemos a la gloria que anhelamos” (Or. Postcomunión).


Padre Ricardo B. Mazza. Párroco de la parroquia “San Juan Bautista”, en Santa Fe de la Vera Cruz,  Argentina. Homilía en el domingo de Ramos, ciclo “A”. 09 de abril de 2017.- http://ricardomazza.blogspot.com; ribamazza@gmail.com.-



sábado, 8 de abril de 2017

Condecoración cuestionada

Universidad de Notre Dame condecora jesuita que defiende el «matrimonio» gay y el sacerdocio femenino

(LifeSiteNews/InfoCatólica) 8-4-17

La Universidad Católica de Notre Dame otorgará su más alto honor a un sacerdote jesuita que ha disentido abiertamente de la enseñanza de la Iglesia sobre el «matrimonio» homosexual, y la ordenación de mujeres al sacerdocio entre otros temas.

Se trata del sacerdote jesuita Gregory Boyle, quien recibirá la medalla Laetare de este año, anunció recientemente la universidad.

El padre Boyle es conocido por sus décadas de trabajo con presidiarios y pandilleros y recibirá el premio en la ceremonia de graduación de la universidad el 21 de mayo.

Historial de disenso con el Magisterio de la Iglesia

El padre Boyle criticó la oposición de los obispos estadounidenses al «matrimonio» homosexual en una entrevista de 2010 durante el debate sobre el referéndum de la Proposición 8 de California que prohíbe el mal llamado «matrimonio» entre personas del mismo sexo y describió la oposición al «matrimonio» gay como una «demonización de la gente».

También dijo en la entrevista que la enseñanza de la Iglesia sobre la ordenación de mujeres era «vergonzosa», «absurda» y «deshonesta». También afirmó que los que se oponían a la ordenación de las mujeres «temían que las mujeres fueran ordenadas».

En otra ocasión se mofó de la enseñanza de la Iglesia respecto a la recepción de la Eucaristía para los individuos casados ​​fuera de la Iglesia en una entrevista de televisión ampliamente publicitada.

Características de la condecoración

La Medalla Laetare no es solo el honor más alto otorgado por Notre Dame, según la universidad, sino también el honor más alto que los católicos estadounidenses pueden recibir.

El sitio web de la universidad indica que la medalla está «destinada a un católico cuyo genio ha ennoblecido las artes y las ciencias, ilustrado los ideales de la Iglesia y enriquecido el patrimonio de la humanidad».

La Sociedad Cardenal Newman (CNS) se refirió a la elección del Padre Boyle en sus boletines de noticias como escandaloso que un «sacerdote disidente» sea honrado por Notre Dame. El boletín de noticias también fue publicado en el blog de Creative Minority Report.

CNS preguntó a los simpatizantes en un correo electrónico, «¿Cuál es la motivación detrás de la condecoración de Notre Dame a un sacerdote infiel que se refiere a su propia Iglesia como como “triste y trágica” y “apartada de Jesús y la vida del Evangelio”?»

«El trabajo social del padre Gregory Boyle con las pandillas de Los Ángeles es admirable, pero, ¿cómo puede una Universidad Católica ignorar su defensa pública del “matrimonio” gay? Incluso el padre Boyle ha reconocido que él no comparte su posición cuando sugiere que Dios no está de acuerdo con la Iglesia Católica».
Antecedentes

El Sycamore Trust, una organización de exalumnos que trabaja para proteger la identidad católica de Notre Dame, dijo en un comunicado:

«Después del año pasado en donde quedamos perplejos por la concesión de la Medalla Laetare al vicepresidente Joe Biden, luchador por los «derechos» de aborto y del matrimonio gay, esperamos tener un respiro este año, pero evidentemente no ha sido así».
Es de recordar que la elección para condecorar a Joe Biden el año pasado atrajo críticas significativas de profesores pro-vida, estudiantes y grupos católicos.

El Sycamore Trust explicó en un comunicado que «el padre Boyle ha mostrado un desprecio absoluto por el Magisterio»:

«La admirable historia de obras sociales del padre Boyle cumplen con los estándares del premio de enriquecimiento de la humanidad. Sin embargo, tenemos un sacerdote católico que disiente de la enseñanza de la Iglesia y está siendo condecorado por “ilustrar los ideales de la Iglesia”. No se entiende cómo se puede reformular la condecoración para que la reciba el Padre Boyle por ilustrar algunos ideales de la Iglesia mientras ridiculiza a otros».

Notre Dame también fue el centro de las críticas sostenidas y generalizadas por honrar al ex presidente Barack Obama, como su orador al comienzo del año 2009.


La invitación de Notre Dame a Obama se realizó a pesar de su ferviente apoyo al aborto y el «matrimonio» homosexual y su imposición de la anticoncepción subsidiada a los empleadores católicos que incluían abortivos y el aborto como parte de la atención médica estadounidense.

martes, 4 de abril de 2017

Veto a Pagola

Mons. Elizalde veta la concesión a Pagola del Doctorado Honoris Causa de la Facultad de Teología de Vitoria

(InfoCatólica), 3-4-2017

 La junta de la Facultad de Teología de Vitoria, sin conocimiento previo de Mons. Juan Carlos Elizalde, presentó en una reunión del claustro la propuesta de concesión del doctorado Honoris Causa al sacerdote y teólogo guipuzcoano José Antonio Pagola.

Mons. Elizalde, obispo de Vitoria, se opuso en un primer momento a la propuesta. Dicha oposición fue confirmada en una reunión posterior.

Pagola es autor del libro "Jesús. Aproximación histórica", cuya primera edición fue objeto de una nota por parte de la Comisión episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española, en la que entre otras cosas se afirmaba lo siguiente:

... tres son las deficiencias principales de la obra Jesús. Aproximación histórica: a) la ruptura que, de hecho, se establece entre la fe y la historia; b) la desconfianza respecto a la historicidad de los evangelios; y, c) la lectura de la historia de Jesús desde unos presupuestos que acaban tergiversándola. Las deficiencias doctrinales pueden resumirse en seis: a) presentación reduccionista de Jesús como un mero profeta; b) negación de su conciencia filial divina; c) negación del sentido redentor dado por Jesús a su muerte; d) oscurecimiento de la realidad del pecado y del sentido del perdón; e) negación de la intención de Jesús de fundar la Iglesia como comunidad jerárquica; y, f) confusión sobre el carácter histórico, real y trascendente de la resurrección de Jesús.
Y:

el Autor parece sugerir indirectamente que algunas propuestas fundamentales de la doctrina católica carecen de fundamento histórico en Jesús. Este modo de proceder es dañino, pues acaba deslegitimando la enseñanza de la Iglesia al carecer –según el Autor- de enraizamiento real en Jesús y en la historia. En el libro no se quiere negar esa enseñanza pero, de hecho, se muestra infundada.
Y:

Si el “Jesús histórico” que muestra el Autor es incompatible con el Jesús de la Iglesia, no es porque ésta haya inventado, con el pasar del tiempo, a un Jesús diferente del que aconteció, sino porque la “historia” que se propone es una historia falseada, aunque ésa, ciertamente, no sea su intención. El Autor se sirve en esta obra de investigaciones que mayoritariamente se encuentran fuera de la Tradición, tanto por sus presupuestos metodológicos (asumidos acríticamente), como por sus conclusiones.
Posteriormente, José Antonio Pagola publicó una versión modificada del mismo libro, que recibió el imprimatur del por entonces obispo de San Sebastián, Mons. Uriarte. Así lo explicó la Conferencia Episcopal Española:

El Autor, al habla con su Obispo, redactó una segunda versión de la obra, para la que el Ordinario de San Sebastián anunció, en junio de 2008, que contaba con su imprimatur.
Sin embargo, desde Roma la Congregación para la Doctrina de la Fe «solicitó que la Conferencia Episcopal Española revisara también esta segunda versión... A petición del señor Obispo de San Sebastián, fue finalmente la misma Congregación la que asumió la revisión». Una vez revisada la nueva versión del libro, el dicasterio vaticano encargado de velar por la doctrina católica retiró el imprimatur concedido por Mons. Uriarte:

«las modificaciones aportadas por el Autor representan un mejoramiento del texto, que, sin embargo, no son suficientes para resolver los problemas de fondo presentes en el mismo. Tales problemas fueron a su tiempo señalados por la Nota de clarificación que sobre la primera edición publicó la Comisión Doctrinal de la Conferencia Episcopal Española. Por tanto, no parece oportuno que se conceda el imprimatur a la nueva versión del libro Jesús. Aproximación histórica».
La CDF confirmó que el libro era peligroso:

…el libro, «aun no conteniendo proposiciones directamente contrarias a la fe, es peligroso a causa de sus omisiones y de su ambigüedad. Su enfoque metodológico ha de considerarse erróneo, por cuanto, separando al llamado «Jesús histórico», del «Cristo de la fe», en su reconstrucción histórica elimina preconcebidamente todo cuanto excede de una presentación de Jesús como «profeta del Reino».
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La Congregación para la Doctrina de la Fe niega el imprimatur al libro «Jesús. Aproximación histórica» de Pagola

Infocatolica, 8-3-2013

El Señor Obispo de San Sebastián ha recibido una carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe, fechada el pasado 19 de febrero, con la que culmina un intercambio epistolar y verbal de varios años, de él y de su predecesor, con la Congregación, acerca de la obra de D. José Antonio Pagola titulada Jesús. Aproximación histórica. A petición del Señor Obispo, y con el visto bueno de la Congregación, informamos sobre el estado de la cuestión y sobre sus precedentes más notables.

1. Dicha obra, publicada en 2007, suscitó numerosas y cualificadas quejas acerca de su idoneidad como presentación de Jesús acorde con la fe católica. Siguiendo las indicaciones de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la Comisión doctrinal de la Conferencia Episcopal Española, tras un detenido estudio, elaboró una «Nota de clarificación sobre el libro de José Antonio Pagola, Jesús. Aproximación histórica», de fecha de 8 de junio de 2008, publicada con la autorización de la Comisión Permanente. Dicha nota, referida a la primera versión del libro, del que se han difundido decenas de miles de ejemplares, mantiene plenamente su vigencia.

2. El Autor, al habla con su Obispo, redactó una segunda versión de la obra, para la que el Ordinario de San Sebastián anunció, en junio de 2008, que contaba con su imprimatur. No obstante, la Congregación para la Doctrina de la Fe solicitó que la Conferencia Episcopal Española revisara también esta segunda versión. A petición del señor Obispo de San Sebastián, fue finalmente la misma Congregación la que asumió la revisión, con el resultado siguiente: «las modificaciones aportadas por el Autor representan un mejoramiento del texto, que, sin embargo, no son suficientes para resolver los problemas de fondo presentes en el mismo. Tales problemas fueron a su tiempo señalados por la Nota de clarificiación que sobre la primera edición publicó la Comisión Doctrinal de la Conferencia Episcopal Española. Por tanto, no parece oportuno que se conceda el imprimatur a la nueva versión del libro Jesús. Aproximación histórica» (Carta del Prefecto de la Congregación, de 14 de mayo de 2010, al Presidente de la Conferencia Episcopal).

3. La Congregación siguió con el estudio de la obra y en su sesión ordinaria del 19 de octubre de 2011 determinó lo siguiente, comunicado por carta al Presidente de la Conferencia Episcopal por el Cardenal Prefecto: el libro,«aun no conteniendo proposiciones directamente contrarias a la fe, es peligroso a causa de sus omisiones y de su ambigüedad. Su enfoque metodológico ha de considerarse erróneo, por cuanto, separando al llamado «Jesús histórico», del «Cristo de la fe», en su reconstrucción histórica elimina preconcebidamente todo cuanto excede de una presentación de Jesús como «profeta del Reino». La Congregación pedía entonces al nuevo Obispo de San Sebastián propiciar un coloquio con el Autor, junto con expertos de la Comisión Doctrinal de la Conferencia Episcopal, en orden a la revisión de la obra y a presentar una explicación escrita.

4. En la carta del pasado 19 de febrero, arriba mencionada, la Congregación escribe al Obispo de San Sebastián, que el Autor ha respondido satisfactoriamente a las observaciones hechas por la Congregación y que se le debe exhortar a introducirlas en futuras ediciones de la obra, a la que, no obstante, no se le podrá dar el imprimatur.


lunes, 3 de abril de 2017

Doctrina y discernimiento en la Iglesia Católica


por CARLOS DANIEL LASA

Fuera los metafísicos, • ABRIL 2, 2017

Tengo ante mí el texto de un jesuita, el Padre Enrico Rosa, publicado en el año 1909, el cual sostenía en su Prefacio que el modernismo se presentaba como un cristianismo nuevo que amenazaba con suplantar al antiguo[1].

Este intento referido por el Padre Rosa había sido hartamente proclamado en la Iglesia a través de la voz y la prédica de teólogos, profesores, sacerdotes, etc. Sin embargo, no había podido perforar la doctrina oficial de la Iglesia Católica.

El estado de confusión que hoy refieren no pocos católicos al describir la actual situación de la Iglesia Católica es el resultado de advertir que ese nuevo cristianismo comienza a ser no sólo propuesto para ser creído sino avalado y defendido por la misma Iglesia a través de miembros de su máxima jerarquía, tanto mediante la palabra explícita como a través del silencio cómplice o cobarde.

La operación de consumación de un nuevo cristianismo está, en nuestros días, en pleno auge. Consideremos una clara manifestación de esto: las palabras del General de la Compañía de Jesús. En Rossoporpora[2], Giusseppe Rusconi le hace una entrevista al General de los Jesuitas, al sacerdote venezolano Arturo Sosa. En la misma, Sosa afirma, entre otras cosas, que los cristianos no sabemos bien, en realidad, aquello que ha dicho Jesús. No podemos determinar el alcance de sus verdaderas palabras. Por esta razón, el fiel católico se pregunta: pero entonces, ¿la Iglesia Católica ha venido enseñando como verdaderas muchas cosas que, probablemente, ni el mismo Jesús haya dicho?

En realidad, nos ilustra el Padre Sosa, en el último siglo han florecido los estudios que buscan determinar qué cosa ha querido decir Jesús. Y prosigue: “para mí, venezolano, una misma palabra puede tener un significado diverso al que le otorga un español. Y eso no es relativismo, sino que sólo certifica que la palabra es relativa; el Evangelio ha sido escrito por seres humanos y es aceptado por la Iglesia que está compuesta de seres humanos. ¿Sabe qué dice San Pablo? No he recibido el Evangelio de ninguno de los Apóstoles. He ido a encontrar a Pedro y Santiago por primera vez tres años después de la conversión. La segunda, después de diez años y en esa ocasión hemos discutido acerca de cómo debe ser comprendido el Evangelio. Finalmente me han dicho que mi interpretación era adecuada, sin embargo, no debo olvidar a los pobres… Por eso es verdad que ninguno puede cambiar la palabra de Jesús… ¡aunque sea necesario saber cuál ha sido!”. Y prosigue el General de los jesuitas: “La Iglesia se ha desarrollado durante siglos, no es un pedazo de cemento armado… ha nacido, ha aprendido, ha cambiado… para esto se hacen los concilios ecuménicos, para puntualizar los desarrollos de la doctrina. Doctrina es una palabra que no me agrada mucho ya que conlleva en sí la dureza de la piedra. Por el contrario, la realidad humana es más matizada, no es jamás blanca o negra, es un desarrollo continuo…”. En otras palabras, la doctrina deberá dejar paso al discernimiento. Pero entonces, le pregunta el entrevistador Rusconi, ¿existe una prioridad de la praxis del discernimiento sobre la doctrina? Y Sosa le responde: “Sí, aunque la doctrina forma parte del discernimiento. Un verdadero discernimiento no puede prescindir de la doctrina”.

Un fiel cristiano no puede dejar de preguntarse: si son las inteligencias de los teólogos y estudiosos, en general, quienes pueden determinar lo que en verdad ha dicho Jesús, ¿entonces mi fe se asienta sobre sentencias determinadas por meros hombres, absolutamente falibles como el que escribe este artículo?, ¿no sostenía, acaso, la Iglesia Católica (digo “sostenía” porque parece no seguir haciéndolo) que Dios mismo había dado a la Iglesia, por medio de su jerarquía, la correcta interpretación de la revelación divina?

El Padre Sosa no sólo permanece en sus declaraciones (las cuales se apartan bastante de lo que la Iglesia ha venido enseñando durante sus dos mil años de existencia), sino que, además, pretende imponer urbi et orbi su visión, haciéndola pasar como propia de la Iglesia. En efecto, todo aquel que osare contradecir los “vientos del discernimiento” y sea fiel a la doctrina anteriormente predicada por la Iglesia se convertirá, ipso facto, en un fundamentalista. Pareciera que el Padre Sosa no advierte que los fundamentalistas son hijos de una Iglesia que les enseñó, durante casi dos mil años, que las verdades reveladas no cambian sustancialmente y que, además, pueden ser conocidas y testimoniadas. Entre ellas, aquella que enseña que el matrimonio cristiano es indisoluble.

De las palabras del Padre Sosa se desprende, con mucha claridad, que el discernimiento se funda, más que en la doctrina católica expuesta a lo largo de sus dos mil años, en una interpretación filosófica a la que él adhiere al modo de un dogma y que le ha sido dada por aquella línea de la modernidad, la cual sostiene que el proceso del pensamiento humano hacia la inmanencia radical es irreversible. En consecuencia, si la Iglesia no se “moderniza”, no será capaz de fraternizar con los tiempos actuales, permaneciendo fuera de la historia, es decir, no siendo capaz de tener ninguna cuota de poder en el mundo actual. Para que ello no suceda, es necesario fluidificar su doctrina llevando a cabo, en lugar de una evolución homogénea de la misma, al modo de Vicente de Lérins, una verdadera revolución, una verdadera ruptura que haga de la doctrina católica una realidad esencialmente lábil y, por eso, adaptable a cualquier tiempo histórico.

Creo que el dispositivo para dar labilidad a la doctrina se llama, en nuestros días, discernimiento. Mediante el mismo la Iglesia irá erosionando el contenido revelado, aquello mismo que Pascal denunciaba de los jesuitas en sus Cartas Provinciales. La renuncia a un contenido revelado que desconocemos, según el Padre Sosa, permitirá a la Iglesia ser aceptada por parte de una civilización que no sólo no admite la existencia de un Salvador sino tampoco la de un Creador Perfecto, distinto del mundo.

No puedo dejar de traer a mi memoria el libro de Giorgio Agamben a propósito de la renuncia del Papa Benedicto XVI. En este texto, Agamben refería: “Hay, en la Iglesia, dos elementos inconciliables y, sin embargo, estrechamente relacionados: la economía y la escatología, el elemento mundano-temporal y el que se mantiene en relación con el fin del tiempo y del mundo. Cuando el elemento escatológico se eclipsa en la sombra, la economía mundana se vuelve propiamente infinita, es decir, interminable y sin objetivo”[3].

Notas

[1] Enrico Rosa. L’Enciclica “Pascendi” e il modernismo. Studii e Commenti. Roma, Civiltà Cattolica, 1909, seconda edizione conrretta e accresciuta, p. III.



[3] Giorgio Agamben. El misterio del mal. Benedicto XVI y el fin de los tiempos. Avellaneda (Bs. As.), Adriana Hidalgo editora, 2013, 1ª edición, p. 30.