El sábado 18, desde las 10 horas, se analizará la encíclica Divini Redemptoris, de Pío XI, sobre el "comunismo". Se recomienda la lectura previa del documento cuyo texto completo se encuentra en este sitio.
martes, 14 de mayo de 2013
Próximo encuentro de la Cátedra
Estadísticas religiosas
1.214 millones de
católicos en el todo el mundo, el 17,% de la población mundial
Crecen los bautizados en África, con un 4,3%, y en
Asia, con el 2,0% y se estacan en América y en Europa. El 48% de los católicos bautizados viven en América. Las vocaciones
decrecen en Europa en un 21.7% en los últimos diez años. Estos y los siguientes
datos proceden del Anuario Pontificio 2013 y del Anuario Estadístico de la
Santa Sede
En 2012 y hasta la
elección del Papa Francisco, se han erigido 11 nuevas sedes episcopales, 2
ordinariatos personales, 1 vicariato apostólico y 1 prefectura apostólica.
Asimismo se elevaron 1 prelatura territorial a diócesis y 2 exarcados
apostólicos a eparquías.
Las estadísticas, que
se refieren al año 2011, muestran las dinámicas de la Iglesia Católica en las
2.979 circunscripciones eclesiales del planeta. Por lo que respecta al número
de católicos en el mundo, en 2011 era de 1.214.000 frente a los 1.196 millones
de 2010 con un aumento de 18 millones de fieles, es decir, un 1,5%. En el
transcurso de los dos últimos años la presencia de católicos bautizados en el
mundo permanece estable, alrededor del 17,5%.
Los católicos han
aumentado en África (4,3%) que ha acusado, entre 2010 y 2011, un aumento de su
población de 2,3%. . En el continente asiático también se ha registrado un
aumento de católicos superior al de la población (2,0% frente al 1,2%). En
América y Europa el aumento de los católicos y de la población es igual (0,3%).
En 2011 el total de católicos bautizados estaba distribuido, por continente, de
este modo: África (16,0%); América (48,8%); Asia (10,9%); Europa (23,5%) y
Oceanía (0,8%).
De 2010 a 2011 los
obispos pasaron de 5.104 a 5.132, con un aumento relativo del 0,55% El incremento
se ha registrado sobre todo en Oceanía (+4,6%) y en África (+1,0%) mientras
Asia y Europa están ligeramente por debajo de la media mundial y en América no
se registran variaciones.
Prosigue la tendencia
al crecimiento del número de sacerdotes comenzada en el año 2000. A 31 de
diciembre de 2011 se contaban 413.418 presbíteros, frente a los 405.067 de la
misma fecha en 2001. Sin embargo, ese aumento no es homogéneo. En África y Asia
el incremento es respectivamente del +39,5% y del + 32% ( con un aumento de más
de 3.000 sólo en 2011). En América la situación es estacionaria (122.000)
mientras Europa, en el último decenio, ha asistido a una disminución que supera
el 9%.
Prosigue la fuerte
expansión de los diáconos permanentes que han pasado de los 29.000 de 2001 a
los 41.000 de 2011. Están presentes sobre todo en América del Norte y en Europa
que cuentan con el 97,4% del total, mientras el 2,6% restante se reparte entre
África, Asia y Oceanía.
Los religiosos
profesos no sacerdotes se consolidan y superan ligeramente los 55.000. Aumentan
en África y Asia (+18,5% y +44,9% respectivamente) y disminuyen en América
(-3,6%), en Europa (-18 %) y Oceanía (-21,9%).
Una dinámica en
fuerte decremento atraviesa el mundo de las religiosas profesas que en este
momento son 713.000, frente a las 792.000 de 2001. Hay menos religiosas en
Europa (-22), Oceanía (-21%) y América (-17%). Sin embargo, su aumento es
significativo en África (+28%) y Asia (+18%).
Los candidatos al
sacerdocio, diocesanos y religiosos han pasado de los 112.244 de 2001 a los
120.616 de 2011 con un aumento del 7,5%. El incremento más fuerte es el de
Africa (+30,9%) y Asia (+29,4%) mientras Europa y América registran una
contracción del 21,7% y del 1.9% respectivamente.
Ecclesia, 13-5-13
lunes, 13 de mayo de 2013
Redescubrir el Concilio viéndolo dentro de la tradición de la Iglesia
Una investigación
sobre el Vaticano II con Stefano Fontana, autor del libro “Il Concilio
restituito alla Chiesa” (“El Concilio devuelto a la Iglesia ”).
Doctor Fontana,
estamos en pleno Año del Concilio Vaticano II, convocado por Benedicto XVI como
complemento del Año de la Fe.
¿En su opinión cómo están caminando las cosas?
No me parece que este
Año del Concilio esté ayudando mucho a comprender el Concilio. Muchas
publicaciones vienen repitiendo las posiciones ya conocidas, sin dar ningún
paso adelante. La realidad es variada, dependiendo de la orientación sobre el
Vaticano II, se llama a este o aquel conferencista para confirmar una tesis en
lugar de discutir sobre otra. Es el mismo esquema rígido que se repite. Me
esperaba algo más y mejor.
Benedicto XVI, en el
famoso discurso del 22 diciembre de 2005, había trazado las líneas para la
correcta hermenéutica del Concilio. ¿No se ha continuado nada?
Ya entonces las dos
tendencias principales interpretaron el discurso del Papa como una confirmación
de sus posiciones. Y, en consecuencia continuaron así, como si el Papa no
hubiera dicho nada. La conmemoración del Vaticano II llega a menudo con
eslóganes y frases hechas. Para luego pasar a tomar el control de un Concilio
inexistente e irreal, pero que ahora se ha impuesto como un a priori colectivo.
Una “vulgata” (versión popular) del Concilio que no percibe ni remotamente los
problemas que se encuentran detrás de él. No se honra al Concilio haciéndole
una gran apoteosis, pero sí comprendiéndolo en la línea indicada por Benedicto
XVI y por los pontífices anteriores a él.
¿Con qué intención
usted ha publicado un libro sobre el Concilio?
Con la intención de
comprender el Concilio, es decir, de colocarlo en su debido lugar. Sin esta
aclaración la Iglesia
no puede estar. Pretender que el problema no existe significa aceptar en la
práctica la existencia de dos iglesias. El Concilio es un problema que no se
puede eludir.
¿El problema es el
Concilio o el post Concilio?
Ha sido un problema
la aplicación del Concilio, pero también lo ha sido el Concilio mismo. Esto no
significa que el Concilio no tenga autoridad o no merezca obediencia, ni mucho
menos que contenga errores, ni que sea un Concilio “menor”.
Entonces ¿en qué
consiste el problema del Concilio?
El problema se
encuentra en su carácter pastoral. Parece una paradoja, pero es así. El
carácter pastoral del Concilio iba a ser la solución de los problemas, pero en
vez de eso se ha convertido en el problema.
¿De qué manera?
Enumero brevemente
algunos puntos problemáticos relacionados con el carácter pastoral del Vaticano
II. ¿Los concilios anteriores no fueron también pastorales? Eran concilios
dogmáticos, pero ¿el dogma no tiene nada que ver con la pastoral? ¿Es posible
un Concilio sólo pastoral que no replantee también la doctrina? Pablo VI tenía
claro en su cabeza que no. Por tanto el Vaticano II también replanteó la
doctrina. Entonces fue también doctrinal, aunque no dogmático. ¿Qué valor tiene
la doctrina establecida por el Vaticano II, considerando que el Concilio
reclama para sí la calificación de pastoral? El Vaticano II no quería
principalmente replantear la doctrina, pero sí interrogarse sobre la pastoral,
sin embargo las exigencias pastorales requerían replantear toda la doctrina y
de este modo se tuvo un concilio que replanteó toda la doctrina, quizá más que
los anteriores concilios que se pronunciaron sólo sobre particulares argumentos
doctrinales. Estos son sólo algunos ejemplos.
Benedicto XVI dijo
que el Concilio no es un superdogma, pero cuando fue electo Papa dijo
inmediatamente que quería realizar el Concilio. ¿Cómo afronta en su libro esta
cuestión?
El Concilio a menudo
se ha convertido en un superdogma. Otra paradoja: un concilio pastoral, que se
convierte en superdogmático. Da la impresión de que cuanto la Iglesia había hecho antes,
todo estuviera equivocado. La celebración de la Misa en el rito antiguo fue considerada la
principal herejía, pero eso era lo que la Iglesia siempre había celebrado. El catecismo de
Pío X fue, de hecho, considerado herético. Y así cualquier contestatario del
magisterio fue canonizado como "precursor" del Concilio. ¿Cómo se
pueden evitar estas interpretaciones parcializadas y forzadas? Realizando el
Concilio, como dijo Benedicto XVI. Pero para realizarlo es preciso comprenderlo
en su verdadera realidad. Por eso no veo ninguna contradicción entre las dos
frases de Benedicto XVI.
Usted dice
"comprenderlo en su verdadera realidad". Y su libro se titula
"El Concilio devuelto a la
Iglesia ": ¿Este es su significado?
Sí, es este. El mundo
a menudo se ha apoderado del Concilio. La Iglesia lo debe recuperar para sí misma, ubicarlo
de nuevo en su propia tradición. Superando las etiquetas. Todos dicen estar de
acuerdo con esta afirmación, pero luego tienen concepciones distintas de la
tradición y entonces el malentendido regresa de nuevo.
En este ámbito
¿cuáles son las principales concepciones sobre la tradición?
Yo diría que la de
Ratzinger y la de Rahner. De acuerdo con la primera hay un núcleo de verdad
inmutable que se transmite a pesar de la historicidad de la tradición. En el
segundo caso, la interpretación y la recepción de la tradición son una parte
integral del propio mensaje. En el primer caso la primacía la asume la
doctrina, en el segundo, la pastoral.
¿Esto significa que
el Vaticano II ha proclamado la supremacía de la pastoral sobre la doctrina?
De hecho hoy la
pastoral ha tomado ventaja sobre la doctrina hasta hacerla desaparecer en
muchos casos. En algunos capítulos de mi libro describo muchos comportamientos
eclesiales que lo testimonian ampliamente. El problema es determinar si esta
primacía de la pastoral estuvo presente en el Vaticano II mismo, o si se debe a
su incorrecta aplicación. La tesis que expongo en este libro es que en el
Vaticano II hubieron algunas "fisuras" por donde entró a la Iglesia la propuesta de la
primacía de la pastoral. Fisuras no deseadas, pero fisuras al fin. No eran
intención de los papas ni de los padres conciliares, aunque, históricamente, se
puede probar que algunos padres conciliares habrían querido introducir formas
de Modernismo en la doctrina de la
Iglesia católica. Pero esto no ocurrió, gracias a la
vigilancia doctrinal y pastoral del Pontífice y a la asistencia del Espíritu
Santo.
En los años sesenta
todas las teologías de moda proclamaban la primacía de la práctica sobre la
teoría...
De hecho fue así. Ni
Juan XXIII y Pablo VI querían eso. Pero la insistencia sobre el carácter
pastoral también podía prestarse a tales interpretaciones. Déjeme darle un
ejemplo. Respecto al mundo, el Concilio expresa más aprecio que condena, por
indicación explícita de Juan XXIII. Las teologías de esa época decían que
Cristo ama al mundo y no a la
Iglesia , eliminando con ello la misión salvífica de la Iglesia respecto al mundo.
Las dos cosas son incompatibles, pero en el clima de los años sesenta la
llamada "apertura al mundo" incluía las fisuras abiertas también a
estas interpretaciones distorsionadas, que han dado frutos amargos hasta
nuestros días.
Según usted ¿el
Concilio desea expresar una completa doctrina sobre la relación con el mundo?
Este es otro problema
que debe ser ubicado en su debido lugar y devuelto a la Iglesia. El Concilio
no quería exponer toda la doctrina católica. Para ello hay que recurrir al
Catecismo. Esto significa que, por ejemplo, la Gaudium et spes no
pretendió exponer toda la doctrina acerca de la relación Iglesia-mundo. En esta
constitución pastoral no se habla del comunismo. ¿Será posible establecer de
forma completa la doctrina sobre la relación con el mundo moderno sin hablar
del comunismo? Esta decisión fue por motivaciones pastorales. Sin embargo
también tuvo consecuencias doctrinales. Y quienes, sobre esta base, concluyen
que el comunismo ya no era más un problema para la Iglesia , solo porque la Iglesia no habló de él,
malinterpretan este asunto. Sería como decir que el demonio no es un problema
para la Iglesia
solo porque el Vaticano II no habla de él. Pero sí se habla de él en el
Catecismo. Es muy perjudicial atribuirle al Vaticano II el deseo de expresar la
totalidad de la fe de la
Iglesia , eso sería constituirlo como un superdogma superior
incluso al catecismo y a la tradición apostólica. Sin embargo, no se puede
negar que esto se ha hecho y se continúa haciendo.
En su libro, usted
trata a fondo el problema del lenguaje de los documentos del Vaticano II.
¿Puede decirnos algo sobre esto?
Este es otro problema
que enfrentamos en el momento de devolver el Concilio a la Iglesia. El Vaticano
II no fue un Concilio dogmático por lo tanto no adoptó un lenguaje definitorio,
más bien fue un lenguaje que alguno define como narrativo. Por lo tanto
entender con precisión sus enseñanzas es algo a menudo difícil. Una frase de un
documento obliga por la fuerza a relacionarla con otras frases del mismo y
frecuentemente es necesario completar el marco con referencias a otros
documentos del Concilio. Y con todo esto, a veces no se logra tener una visión
completa sobre el tema. Tanto es así que el Magisterio posterior ha tenido que
precisar muchas cosas. Si todo habría estado claro, esto no hubiera sido
necesario. La famosa primera frase de la Gaudium et spes, siempre citada por todos, incluso
por aquellos que del Concilio no han leído otra cosa, no transmite ningún
preciso significado teológico, necesita ser completada por otras frases del
documento y de otros documentos. Sin embargo, a menudo el Concilio se cita solo
con frases efectistas, y centrándose en ellas se hacen definiciones de fe.
Benedicto XVI ha sido
definido como anticonciliarista. ¿Qué es lo que él piensa?
Los papas no son ni
conciliaristas ni anticonciliaristas, es decir ni dogmatizan el Vaticano II
colocándolo por encima de la fe enseñada por los apóstoles, ni lo rechazan como
un accidente en el camino. El Concilio se inserta en la tradición de Iglesia de
donde recibe la luz.
¿Qué hacer entonces?
El trabajo por hacer
es largo. Pasará mucho tiempo. Benedicto XVI ha trazado la línea. Del Concilio
debemos hablar, pero no a partir de las propias posiciones ideológicas
gangrenosas o de las frases hechas que nos llenan la boca. Benedicto XVI ha
indicado un camino: un movimiento que desde abajo, y con la guía del Papa,
vuelva a descubrir el Concilio viéndolo dentro de la tradición de la Iglesia y no en conflicto
con ella. No es un redescubrimiento en el signo de la ruptura sino de la
reforma en la continuidad, lento y progresivo, cada vez más consciente y
extendido. Para esto espero que también pueda servir mi libro.
Benedetta Cortese
Osservatorio
Internazionale Cardinale Van Thuân, 13-5-13
domingo, 12 de mayo de 2013
Primeras canonizaciones del Papa Francisco
El Papa canoniza a
mártires de Otranto, primera santa de Colombia y Madre Lupita de México
VATICANO, 12 May. 13 / 09:52 am (ACI/EWTN Noticias).-
Esta mañana el Papa Francisco presidió la Misa por la canonización de
los 813 mártires de Otranto, de la Madre Laura Montoya, la primera santa de
Colombia, y la Madre María
Guadalupe García Zavala, Madre Lupita, de México.
En su homilía, frente
a la multitud de fieles congregados en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre señaló que hoy
“nos reunimos con alegría para celebrar una fiesta de la santidad. Damos
gracias a Dios que ha hecho resplandecer su gloria, la gloria del Amor, en los
Mártires de Otranto, la
Madre Laura Montoya y la Madre María Guadalupe
García Zavala”.
“Saludo a todos los
que han venido a esta fiesta – de Italia, de Colombia, de México y de otros
países – y les doy las gracias”.
El Papa pidió que
“miremos a los nuevos santos a la luz de la palabra de Dios que hemos
proclamado. Una palabra que nos invita a la fidelidad a Cristo, incluso hasta
el martirio; nos ha llamado a la urgencia y la hermosura de llevar a Cristo y
su Evangelio a todos; y nos ha hablado del testimonio de la caridad, sin el
cual, incluso el martirio y la misión, pierden su sabor cristiano”.
Francisco indicó que
“hoy la Iglesia
propone a nuestra veneración una multitud de mártires, que juntos fueron
llamados al supremo testimonio del Evangelio, en 1480”.
“Casi 800 personas,
supervivientes del asedio y de la invasión de Otranto, fueron decapitadas en
las afueras de la ciudad. No quisieron renegar de la propia fe y murieron
confesando a Cristo resucitado. ¿Dónde encontraron la fuerza para permanecer
fieles? Precisamente en la fe, que nos hace ver más allá de los límites de
nuestra mirada humana, más allá de la vida terrena, hace que contemplemos ‘los
cielos abiertos’ – como dice san Esteban – y a Cristo vivo a la derecha del
Padre”.
El Papa exhortó a que
“conservemos la fe que hemos recibido y que es nuestro verdadero tesoro,
renovemos nuestra fidelidad al Señor, incluso en medio de los obstáculos y las
incomprensiones”.
“Dios no dejará que
nos falten las fuerzas ni la serenidad. Mientras veneramos a los Mártires de
Otranto, pidamos a Dios que sostenga a tantos cristianos que, precisamente en
estos tiempos y en tantas partes del mundo, ahora, todavía sufren violencia, y
les dé el valor para ser fieles y para responder al mal con el bien”.
Al referirse a la
primera santa colombiana, el Papa señaló que “Santa Laura Montoya fue
instrumento de evangelización primero como maestra y después como madre
espiritual de los indígenas, a los que infundió esperanza, acogiéndolos con ese
amor aprendido de Dios, y llevándolos a Él con una eficaz pedagogía que
respetaba su cultura y no se contraponía a ella”.
“En su obra de
evangelización Madre Laura se hizo verdaderamente toda a todos, según la
expresión de San Pablo. También hoy sus hijas espirituales viven y llevan el
Evangelio a los lugares más recónditos y necesitados, como una especie de
vanguardia de la Iglesia ”.
Francisco subrayó que
“esta primera santa nacida en la hermosa tierra colombiana nos enseña a ser
generosos con Dios, a no vivir la fe solitariamente - como si fuera posible
vivir la fe aisladamente -, sino a comunicarla, a irradiar la alegría del Evangelio
con la palabra y el testimonio de vida allá donde nos encontremos”.
“La fidelidad hasta
la muerte de los mártires, la proclamación del Evangelio a todos se enraízan,
tienen su raíz, en el amor de Dios, que ha sido derramado en nuestros corazones
por el Espíritu Santo, y en el testimonio que hemos de dar de este amor en
nuestra vida. Santa Guadalupe García Zavala lo sabía bien”.
La santa mexicana,
señaló el Papa, “renunciando a una vida cómoda – cuánto daño hace una vida
cómoda, el bienestar, el aburguesamiento del corazón nos paraliza – y ella
renunciando a una vida cómoda para seguir la llamada de Jesús, enseñaba a amar
la pobreza, para poder amar más a los pobres y los enfermos”.
“Madre Lupita se
arrodillaba en el suelo del hospital ante los enfermos, ante los abandonados
para servirles con ternura y compasión. Y esto se llama tocarla carne de
Cristo”.
El Santo Padre señaló
que “los pobres, los abandonados, los enfermos, los marginados son la carne de
Cristo. Y Madre Lupita tocaba la carne de Cristo y nos enseñaba esta conducta
de no avergonzarnos, no tener miedo, no tener repugnancia de tocar la carne de
Cristo. Madre Lupita había entendido que significa esto de ‘tocar la carne de Cristo’”.
“También hoy sus
hijas espirituales buscan reflejar el amor de Dios en las obras de caridad, sin
ahorrar sacrificios y afrontando con mansedumbre, con constancia apostólica
(hypomon?), soportando, y con valentía cualquier obstáculo”.
El Papa señaló que
“esta nueva santa mexicana nos invita a amar como Jesús nos ha amado, y esto
conlleva no encerrarse en uno mismo, en los propios problemas, en las propias
ideas, en los propios intereses, en ese pequeño mundito que nos hace tanto
daño, sino salir e ir al encuentro de quien tiene necesidad de atención,
compresión y ayuda, para llevarle la cálida cercanía del amor de Dios, a través
de gestos concretos de delicadeza, de afecto sincero y de amor”.
“La fidelidad a
Jesucristo y a su Evangelio, para anunciarlo con la palabra y con la vida,
dando testimonio del amor de Dios con nuestro amor, con nuestra caridad hacia
todos: son ejemplos luminosos de enseñanzas que nos ofrecen los santos que
hemos proclamado hoy, pero que también cuestionan nuestra vida de cristianos:
¿Cómo es mi fidelidad al Señor?”.
El Papa exhortó a los
fieles a llevar “con nosotros esta pregunta, para pensarla durante la jornada:
¿Cómo soy fiel a Cristo? ¿Soy capaz de ‘hacer ver’ mi fe con respeto, pero
también con valentía? ¿Estoy atento a los otros? ¿Percibo quién padece
necesidad? ¿Veo a los demás como hermanos y hermanas que debo amar?”.
“Pidamos, por
intercesión de la
Bienaventurada Virgen María y de los nuevos santos, que el
Señor colme nuestra vida con la alegría de su amor. Así sea”, concluyó.
sábado, 11 de mayo de 2013
Programa de difusión del Concilio Vaticano II
GUARDIA DE HONOR
Objetivo:
respondiendo a la exhortación de la Santa
Sede , con motivo del Año de la Fe , de conmemorar los cincuenta años del Concilio
Vaticano II, se realizará un ciclo de conferencias para promover el conocimiento
de los principales documentos que produjo el
concilio.
Los padres
sinodales han reconocido las enseñanzas del Vaticano II como una herramienta
vital para transmitir la fe en el contexto de la nueva evangelización. Al mismo
tiempo, creen que los documentos del Concilio deben ser leídos e interpretados
correctamente. Por lo tanto, quieren mostrar su apoyo al pensamiento de nuestro
santo padre, el papa Benedicto XVI, quien indicó el principio hermenéutico de la reforma en la continuidad, para estar
en grado de descubrir en estos textos el verdadero espíritu del Concilio.
(Sínodo de los Obispos
sobre la Nueva
Evangelización )
Constituciones
1. Dogmática Lumen
gentium, sobre la Iglesia
2. Dogmática Dei
Verbum, sobre la divina revelación
3. Sacrosantum Concilium, sobre la sagrada liturgia
4. Pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual
Decretos
5. Unitatis
redintegratio, sobre el ecumenismo
6. Apostolicam
actuositatem, sobre el apostalado de los seglares
Declaraciones
7. Dignitatis
humanae, sobre la libertad religiosa y Nostra
aetate, sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas
Modalidad: se realizarán siete encuentros
quincenales, en días martes, en el Centro Apostólico Santo Domingo. Los participantes deberán leer los
documentos en forma previa a las reuniones, para poder efectuarse el
análisis del contenido con mayor provecho.
Coordinador:
Fray Rafael Rossi OP
Comienzo: 21 de mayo, 20,30 horas - Entrada libre
Información: en Secretaría del Convento, o en: guardiadehonor@gmail.com
viernes, 10 de mayo de 2013
El ecumenismo del sufrimiento, instrumento eficaz de unidad
Discurso del Papa
Francisco a Su Santidad Tauadros II, Papa de Alejandría y Patriarca de la Sede de San Marcos
(10-5-2013)
«Jristós anéste –
Cristo ha resucitado».
Santidad, queridos
hermanos en Cristo:
Es para mí una gran
alegría y un auténtico momento de gracia poder
recibiros aquí, al lado de la tumba del apóstol Pedro, en el recuerdo
del histórico encuentro que hace cuarenta años unió a nuestros antecesores, el
Papa Pablo VI y el Papa Shenuda III –recientemente fallecido–, en un abrazo de
paz y de fraternidad, tras siglos de lejanía mutua. Doy, pues, con profundo
afecto mi bienvenida a Vuestra Santidad
y a los distinguidos miembros de vuestra Delegación, y os doy las gracias por
vuestras palabras. Por mediación vuestra hago extensivo mi cordial saludo en el
Señor a los obispos, al clero, a los monjes y a toda la Iglesia copta ortodoxa.
La visita de hoy
afianza los lazos de amistad y de hermandad que ya unen la Sede de Pedro y la Sede de Marcos, heredera de
un legado inestimable de mártires, teólogos, santos monjes y fieles discípulos
de Cristo que durante generaciones y generaciones dieron testimonio del
Evangelio, a menudo en situaciones de gran dificultad.
Hace cuarenta años, la Declaración conjunta
de nuestros antecesores constituyó un hito en el camino ecuménico, y a partir
de ella se creó una Comisión de Diálogo Teológico entre nuestras Iglesias, que
produjo buenos resultados y que preparó el terreno para el diálogo más amplio
entre la Iglesia
católica y toda la familia de las Iglesias ortodoxas orientales; diálogo que
prosigue fructíferamente hasta la fecha. En aquella Declaración solemne,
nuestras Iglesias reconocían profesar, con arreglo a las tradiciones
apostólicas, «una sola fe en un solo Dios Uno y Trino» y la «divinidad del
único Hijo encarnado de Dios, [...] Dios perfecto en su divinidad y hombre
perfecto en su humanidad». Reconocían que la vida divina nos es dada y se
alimenta a través de los siete
sacramentos, y se sentían asociadas en
la veneración común a la Madre
de Dios.
Nos alegra poder
confirmar hoy lo que nuestros ilustres antecesores declararon solemnemente; nos
alegra reconocernos unidos por el único bautismo, del que es expresión especial
nuestra oración compartida, que anhela llegue el día en que, cumpliéndose el
deseo del Señor, podamos comulgar del único cáliz.
Ciertamente somos
también conscientes de que el camino que nos aguarda tal vez aún sea largo,
pero no queremos olvidar la dilatada senda que llevamos recorrida, y que se ha
concretado en momentos luminosos de comunión, entre los que me complace
recordar el encuentro, en febrero de 2000, en El Cairo, entre el Papa Shenuda
III y el Beato Juan Pablo II, que peregrinaba, con ocasión del Gran Jubileo, a
los lugares de origen de nuestra fe. Estoy seguro de que, bajo la guía del
Espíritu Santo, nuestra oración perseverante, nuestro diálogo y la voluntad de
construir día tras día la comunión en el amor recíproco, nos permitirán dar nuevos
e importantes pasos hacia la plena unidad.
Santidad: Estoy
enterado de los numerosos gestos de atención y de caridad fraterna que habéis
reservado, desde los primeros días de vuestro ministerio, a la Iglesia copta católica, a
su pastor, el patriarca Ibrahim Isaac Sidrak y a su antecesor, el cardenal
Antonios Naguib. La institución de un Consejo Nacional de Iglesias Cristianas
intensamente deseado por Vuestra Santidad constituye un importante signo de la
voluntad de todos los creyentes en Cristo de mantener en la vida diaria unas relaciones cada vez más
fraternales y de ponerse al servicio de toda la sociedad egipcia, de la que
forman parte integrante. Sabed, Santidad, que vuestro esfuerzo a favor de la
comunión entre los creyentes en Cristo, así como vuestro interés vigilante por
los destinos de vuestro país y por la misión de las comunidades cristianas en
el seno de la sociedad egipcia, hallan un eco profundo en el corazón del
Sucesor de Pedro y en el de toda la comunidad católica.
«Si un miembro sufre,
todos sufren con él; si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Cor
12, 26). Esta es una ley de la vida cristiana, y en este sentido podemos decir
que existe también un ecumenismo del sufrimiento: del mismo modo que la sangre
de los mártires fue semilla de fuerza y de fertilidad para la Iglesia , la compartición
de los sufrimientos diarios puede convertirse en instrumento eficaz de unidad.
Y ello también es verdad, en cierto sentido, en el marco más amplio de la
sociedad y de las relaciones entre cristianos y no cristianos: y es que del
sufrimiento común pueden germinar, con la ayuda de Dios, el perdón, la
reconciliación y la paz.
Mientras aseguro de
todo corazón a Vuestra Santidad mi oración para que toda la grey encomendada a
vuestros desvelos pastorales pueda ser siempre fiel a la llamada del Señor,
invoco la protección común de los santos Pedro apóstol y Marcos evangelista:
ellos, que durante su vida colaboraron eficazmente a la difusión del Evangelio,
intercedan por nosotros y acompañen el camino de nuestras Iglesias.
Ecclesia, 10-5-13
(Original italiano
procedente del archivo informático de la Santa Sede ; traducción de ECCLESIA)
martes, 7 de mayo de 2013
La importancia de la educación en el futuro del país
Reflexión de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata , en el programa
"Claves para un Mundo Mejor" (4 de mayo de 2013)
¿Cómo se puede
asegurar el futuro de una Nación? ¿Qué factores hay que poner en juego? Ante
estas preguntas podríamos desarrollar una reflexión amplísima, pero yo quiero
referirme solamente a un punto que es capital. Uno podría responder a esa
cuestión diciendo que es necesario que nazcan muchos niños, hijos de esa
tierra, y que puedan ser criados y educados dignamente por sus familias.
Quiero subrayar la
importancia de la educación en el futuro de un país, y no me refiero solamente
a la instrucción, sino a la educación entendida como la formación integral de
una persona, que pueda capacitarse para un proyecto de vida y para colaborar
con una inserción adecuada en la vida social, en la vida de la comunidad a la
cual pertenece.
Todos sabemos los
problemas actuales que afligen al sistema educativo en la Argentina. Ha habido
progresos interesantes, como por ejemplo una aplicación presupuestaria muy
importante y que, sin embargo, todavía por distintas razones que habría que
examinar, no produce resultados seguros en materia de calidad de educación.
Por otra parte
sabemos que existen grandes desigualdades y problemas que vienen “de arrastre”.
Se ha logrado mejorar, por ejemplo, la inserción y la retención de niños en el
sistema educativo pero se sabe que existen cientos de miles de chicos que no
estudian ni trabajan. Pensemos sobre todo la problemática del secundario.
Luego, lo de la
calidad no se refiere a exquisiteces, sino que se refiere a la transmisión en
el plano de la instrucción de saberes elementales; como se decía antes: saber
leer, escribir, calcular.
Hay mediciones al
respecto: algunas que se hacen en el ámbito local y, por otra parte, se
perciben simplemente con poner un poco de atención a los resultados, y otras
que tienen que ver con proyectos internacionales de medición. Se sabe bien que
hay muchos chicos que acaban su escolaridad primaria sin saber leer y escribir
con corrección. En el Secundario esto es mucho más grave todavía; también
muchos son los chicos y chicas que no terminan la escuela secundaria.
No es solo un
problema del sistema educativo, aunque llama la atención que después de dos
reformas consecutivas no se haya mejorado sustancialmente la calidad de la
instrucción. Hay problemas que vienen del ámbito familiar, del ámbito social,
de la situación de la cultura en el país. Lo de la familia es muy importante:
el chico no se educa solamente en la escuela. Cuando comienza su escolaridad,
el chico, ya lleva consigo un mundo familiar, con todos sus valores y también
con todas sus deficiencias. Y luego la escolaridad no puede limitarse al
horario curricular.
Hoy se habla con
mucho interés acerca de la jornada extendida y hay proyectos nacionales
importantes al respecto pero, sin embargo, todavía queda mucho por hacer. ¿Y
que significa la jornada extendida? Significa tratar que la educación sea
verdaderamente integral, como lo postula la Ley de Educación Nacional.
Esto concierne a toda
la sociedad. No es un problema solo del Estado, sino también de las
instituciones de la sociedad civil y de las familias, de cada uno de nosotros.
La problemática socio-económica ya produce un handicap tremendo. Muchísimos
chicos no están bien nutridos, muchos a los cuales su familia no puede
acompañarlos; el hecho de que la madre no esté en la casa, por ejemplo, o que
en la familia no se inicie esa formación en los valores fundamentales de
humanidad. Todo esto influye negativamente en la educación integral.
Pues bien de esto
depende en buena medida el futuro de la Nación. A veces uno toma en cuenta los índices
económicos o la ubicación en la política internacional, pero la educación es
como la infraestructura del futuro de una Nación. Sobre esto tenemos que
pensar, y cada uno tiene que hacer su parte.
Agencia Informativa
Católica Argentina, 7 May 2013
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