martes, 14 de mayo de 2013

Próximo encuentro de la Cátedra

El sábado 18, desde las 10 horas, se analizará la encíclica Divini Redemptoris, de Pío XI, sobre el "comunismo". Se recomienda la lectura previa del documento cuyo texto completo se encuentra en este sitio.

Estadísticas religiosas





 1.214 millones de católicos en el todo el mundo, el 17,% de la población mundial

Crecen  los bautizados en África, con un 4,3%, y en Asia, con el 2,0% y se estacan en América y en Europa. El 48% de los católicos  bautizados viven en América. Las vocaciones decrecen en Europa en un 21.7% en los últimos diez años. Estos y los siguientes datos proceden del Anuario Pontificio 2013 y del Anuario Estadístico de la Santa Sede

En 2012 y hasta la elección del Papa Francisco, se han erigido 11 nuevas sedes episcopales, 2 ordinariatos personales, 1 vicariato apostólico y 1 prefectura apostólica. Asimismo se elevaron 1 prelatura territorial a diócesis y 2 exarcados apostólicos a eparquías.

Las estadísticas, que se refieren al año 2011, muestran las dinámicas de la Iglesia Católica en las 2.979 circunscripciones eclesiales del planeta. Por lo que respecta al número de católicos en el mundo, en 2011 era de 1.214.000 frente a los 1.196 millones de 2010 con un aumento de 18 millones de fieles, es decir, un 1,5%. En el transcurso de los dos últimos años la presencia de católicos bautizados en el mundo permanece estable, alrededor del 17,5%.

Los católicos han aumentado en África (4,3%) que ha acusado, entre 2010 y 2011, un aumento de su población de 2,3%. . En el continente asiático también se ha registrado un aumento de católicos superior al de la población (2,0% frente al 1,2%). En América y Europa el aumento de los católicos y de la población es igual (0,3%). En 2011 el total de católicos bautizados estaba distribuido, por continente, de este modo: África (16,0%); América (48,8%); Asia (10,9%); Europa (23,5%) y Oceanía (0,8%).

De 2010 a 2011 los obispos pasaron de 5.104 a 5.132, con un aumento relativo del 0,55% El incremento se ha registrado sobre todo en Oceanía (+4,6%) y en África (+1,0%) mientras Asia y Europa están ligeramente por debajo de la media mundial y en América no se registran variaciones.

Prosigue la tendencia al crecimiento del número de sacerdotes comenzada en el año 2000. A 31 de diciembre de 2011 se contaban 413.418 presbíteros, frente a los 405.067 de la misma fecha en 2001. Sin embargo, ese aumento no es homogéneo. En África y Asia el incremento es respectivamente del +39,5% y del + 32% ( con un aumento de más de 3.000 sólo en 2011). En América la situación es estacionaria (122.000) mientras Europa, en el último decenio, ha asistido a una disminución que supera el 9%.

Prosigue la fuerte expansión de los diáconos permanentes que han pasado de los 29.000 de 2001 a los 41.000 de 2011. Están presentes sobre todo en América del Norte y en Europa que cuentan con el 97,4% del total, mientras el 2,6% restante se reparte entre África, Asia y Oceanía.

Los religiosos profesos no sacerdotes se consolidan y superan ligeramente los 55.000. Aumentan en África y Asia (+18,5% y +44,9% respectivamente) y disminuyen en América (-3,6%), en Europa (-18 %) y Oceanía (-21,9%).

Una dinámica en fuerte decremento atraviesa el mundo de las religiosas profesas que en este momento son 713.000, frente a las 792.000 de 2001. Hay menos religiosas en Europa (-22), Oceanía (-21%) y América (-17%). Sin embargo, su aumento es significativo en África (+28%) y Asia (+18%).

Los candidatos al sacerdocio, diocesanos y religiosos han pasado de los 112.244 de 2001 a los 120.616 de 2011 con un aumento del 7,5%. El incremento más fuerte es el de Africa (+30,9%) y Asia (+29,4%) mientras Europa y América registran una contracción del 21,7% y del 1.9% respectivamente.

Ecclesia, 13-5-13

lunes, 13 de mayo de 2013

Redescubrir el Concilio viéndolo dentro de la tradición de la Iglesia




Una investigación sobre el Vaticano II con Stefano Fontana, autor del libro “Il Concilio restituito alla Chiesa” (“El Concilio devuelto a la Iglesia”).

Doctor Fontana, estamos en pleno Año del Concilio Vaticano II, convocado por Benedicto XVI como complemento del Año de la Fe. ¿En su opinión cómo están caminando las cosas?

No me parece que este Año del Concilio esté ayudando mucho a comprender el Concilio. Muchas publicaciones vienen repitiendo las posiciones ya conocidas, sin dar ningún paso adelante. La realidad es variada, dependiendo de la orientación sobre el Vaticano II, se llama a este o aquel conferencista para confirmar una tesis en lugar de discutir sobre otra. Es el mismo esquema rígido que se repite. Me esperaba algo más y mejor.

Benedicto XVI, en el famoso discurso del 22 diciembre de 2005, había trazado las líneas para la correcta hermenéutica del Concilio. ¿No se ha continuado nada?

Ya entonces las dos tendencias principales interpretaron el discurso del Papa como una confirmación de sus posiciones. Y, en consecuencia continuaron así, como si el Papa no hubiera dicho nada. La conmemoración del Vaticano II llega a menudo con eslóganes y frases hechas. Para luego pasar a tomar el control de un Concilio inexistente e irreal, pero que ahora se ha impuesto como un a priori colectivo. Una “vulgata” (versión popular) del Concilio que no percibe ni remotamente los problemas que se encuentran detrás de él. No se honra al Concilio haciéndole una gran apoteosis, pero sí comprendiéndolo en la línea indicada por Benedicto XVI y por los pontífices anteriores a él.

¿Con qué intención usted ha publicado un libro sobre el Concilio?

Con la intención de comprender el Concilio, es decir, de colocarlo en su debido lugar. Sin esta aclaración la Iglesia no puede estar. Pretender que el problema no existe significa aceptar en la práctica la existencia de dos iglesias. El Concilio es un problema que no se puede eludir.

¿El problema es el Concilio o el post Concilio?

Ha sido un problema la aplicación del Concilio, pero también lo ha sido el Concilio mismo. Esto no significa que el Concilio no tenga autoridad o no merezca obediencia, ni mucho menos que contenga errores, ni que sea un Concilio “menor”.

Entonces ¿en qué consiste el problema del Concilio?

El problema se encuentra en su carácter pastoral. Parece una paradoja, pero es así. El carácter pastoral del Concilio iba a ser la solución de los problemas, pero en vez de eso se ha convertido en el problema.

¿De qué manera?

Enumero brevemente algunos puntos problemáticos relacionados con el carácter pastoral del Vaticano II. ¿Los concilios anteriores no fueron también pastorales? Eran concilios dogmáticos, pero ¿el dogma no tiene nada que ver con la pastoral? ¿Es posible un Concilio sólo pastoral que no replantee también la doctrina? Pablo VI tenía claro en su cabeza que no. Por tanto el Vaticano II también replanteó la doctrina. Entonces fue también doctrinal, aunque no dogmático. ¿Qué valor tiene la doctrina establecida por el Vaticano II, considerando que el Concilio reclama para sí la calificación de pastoral? El Vaticano II no quería principalmente replantear la doctrina, pero sí interrogarse sobre la pastoral, sin embargo las exigencias pastorales requerían replantear toda la doctrina y de este modo se tuvo un concilio que replanteó toda la doctrina, quizá más que los anteriores concilios que se pronunciaron sólo sobre particulares argumentos doctrinales. Estos son sólo algunos ejemplos.

Benedicto XVI dijo que el Concilio no es un superdogma, pero cuando fue electo Papa dijo inmediatamente que quería realizar el Concilio. ¿Cómo afronta en su libro esta cuestión?

El Concilio a menudo se ha convertido en un superdogma. Otra paradoja: un concilio pastoral, que se convierte en superdogmático. Da la impresión de que cuanto la Iglesia había hecho antes, todo estuviera equivocado. La celebración de la Misa en el rito antiguo fue considerada la principal herejía, pero eso era lo que la Iglesia siempre había celebrado. El catecismo de Pío X fue, de hecho, considerado herético. Y así cualquier contestatario del magisterio fue canonizado como "precursor" del Concilio. ¿Cómo se pueden evitar estas interpretaciones parcializadas y forzadas? Realizando el Concilio, como dijo Benedicto XVI. Pero para realizarlo es preciso comprenderlo en su verdadera realidad. Por eso no veo ninguna contradicción entre las dos frases de Benedicto XVI.

Usted dice "comprenderlo en su verdadera realidad". Y su libro se titula "El Concilio devuelto a la Iglesia": ¿Este es su significado?

Sí, es este. El mundo a menudo se ha apoderado del Concilio. La Iglesia lo debe recuperar para sí misma, ubicarlo de nuevo en su propia tradición. Superando las etiquetas. Todos dicen estar de acuerdo con esta afirmación, pero luego tienen concepciones distintas de la tradición y entonces el malentendido regresa de nuevo.

En este ámbito ¿cuáles son las principales concepciones sobre la tradición?

Yo diría que la de Ratzinger y la de Rahner. De acuerdo con la primera hay un núcleo de verdad inmutable que se transmite a pesar de la historicidad de la tradición. En el segundo caso, la interpretación y la recepción de la tradición son una parte integral del propio mensaje. En el primer caso la primacía la asume la doctrina, en el segundo, la pastoral.

¿Esto significa que el Vaticano II ha proclamado la supremacía de la pastoral sobre la doctrina?

De hecho hoy la pastoral ha tomado ventaja sobre la doctrina hasta hacerla desaparecer en muchos casos. En algunos capítulos de mi libro describo muchos comportamientos eclesiales que lo testimonian ampliamente. El problema es determinar si esta primacía de la pastoral estuvo presente en el Vaticano II mismo, o si se debe a su incorrecta aplicación. La tesis que expongo en este libro es que en el Vaticano II hubieron algunas "fisuras" por donde entró a la Iglesia la propuesta de la primacía de la pastoral. Fisuras no deseadas, pero fisuras al fin. No eran intención de los papas ni de los padres conciliares, aunque, históricamente, se puede probar que algunos padres conciliares habrían querido introducir formas de Modernismo en la doctrina de la Iglesia católica. Pero esto no ocurrió, gracias a la vigilancia doctrinal y pastoral del Pontífice y a la asistencia del Espíritu Santo.

En los años sesenta todas las teologías de moda proclamaban la primacía de la práctica sobre la teoría...

De hecho fue así. Ni Juan XXIII y Pablo VI querían eso. Pero la insistencia sobre el carácter pastoral también podía prestarse a tales interpretaciones. Déjeme darle un ejemplo. Respecto al mundo, el Concilio expresa más aprecio que condena, por indicación explícita de Juan XXIII. Las teologías de esa época decían que Cristo ama al mundo y no a la Iglesia, eliminando con ello la misión salvífica de la Iglesia respecto al mundo. Las dos cosas son incompatibles, pero en el clima de los años sesenta la llamada "apertura al mundo" incluía las fisuras abiertas también a estas interpretaciones distorsionadas, que han dado frutos amargos hasta nuestros días.

Según usted ¿el Concilio desea expresar una completa doctrina sobre la relación con el mundo?

Este es otro problema que debe ser ubicado en su debido lugar y devuelto a la Iglesia. El Concilio no quería exponer toda la doctrina católica. Para ello hay que recurrir al Catecismo. Esto significa que, por ejemplo, la Gaudium et spes no pretendió exponer toda la doctrina acerca de la relación Iglesia-mundo. En esta constitución pastoral no se habla del comunismo. ¿Será posible establecer de forma completa la doctrina sobre la relación con el mundo moderno sin hablar del comunismo? Esta decisión fue por motivaciones pastorales. Sin embargo también tuvo consecuencias doctrinales. Y quienes, sobre esta base, concluyen que el comunismo ya no era más un problema para la Iglesia, solo porque la Iglesia no habló de él, malinterpretan este asunto. Sería como decir que el demonio no es un problema para la Iglesia solo porque el Vaticano II no habla de él. Pero sí se habla de él en el Catecismo. Es muy perjudicial atribuirle al Vaticano II el deseo de expresar la totalidad de la fe de la Iglesia, eso sería constituirlo como un superdogma superior incluso al catecismo y a la tradición apostólica. Sin embargo, no se puede negar que esto se ha hecho y se continúa haciendo.

En su libro, usted trata a fondo el problema del lenguaje de los documentos del Vaticano II. ¿Puede decirnos algo sobre esto?

Este es otro problema que enfrentamos en el momento de devolver el Concilio a la Iglesia. El Vaticano II no fue un Concilio dogmático por lo tanto no adoptó un lenguaje definitorio, más bien fue un lenguaje que alguno define como narrativo. Por lo tanto entender con precisión sus enseñanzas es algo a menudo difícil. Una frase de un documento obliga por la fuerza a relacionarla con otras frases del mismo y frecuentemente es necesario completar el marco con referencias a otros documentos del Concilio. Y con todo esto, a veces no se logra tener una visión completa sobre el tema. Tanto es así que el Magisterio posterior ha tenido que precisar muchas cosas. Si todo habría estado claro, esto no hubiera sido necesario. La famosa primera frase de la Gaudium et spes, siempre citada por todos, incluso por aquellos que del Concilio no han leído otra cosa, no transmite ningún preciso significado teológico, necesita ser completada por otras frases del documento y de otros documentos. Sin embargo, a menudo el Concilio se cita solo con frases efectistas, y centrándose en ellas se hacen definiciones de fe.

Benedicto XVI ha sido definido como anticonciliarista. ¿Qué es lo que él piensa?

Los papas no son ni conciliaristas ni anticonciliaristas, es decir ni dogmatizan el Vaticano II colocándolo por encima de la fe enseñada por los apóstoles, ni lo rechazan como un accidente en el camino. El Concilio se inserta en la tradición de Iglesia de donde recibe la luz.

¿Qué hacer entonces?

El trabajo por hacer es largo. Pasará mucho tiempo. Benedicto XVI ha trazado la línea. Del Concilio debemos hablar, pero no a partir de las propias posiciones ideológicas gangrenosas o de las frases hechas que nos llenan la boca. Benedicto XVI ha indicado un camino: un movimiento que desde abajo, y con la guía del Papa, vuelva a descubrir el Concilio viéndolo dentro de la tradición de la Iglesia y no en conflicto con ella. No es un redescubrimiento en el signo de la ruptura sino de la reforma en la continuidad, lento y progresivo, cada vez más consciente y extendido. Para esto espero que también pueda servir mi libro.



Benedetta Cortese


Osservatorio Internazionale Cardinale Van Thuân, 13-5-13

domingo, 12 de mayo de 2013

Primeras canonizaciones del Papa Francisco


El Papa canoniza a mártires de Otranto, primera santa de Colombia y Madre Lupita de México

VATICANO, 12 May. 13 / 09:52 am (ACI/EWTN Noticias).-

 Esta mañana el Papa Francisco presidió la Misa por la canonización de los 813 mártires de Otranto, de la Madre Laura Montoya, la primera santa de Colombia, y la Madre María Guadalupe García Zavala, Madre Lupita, de México.

En su homilía, frente a la multitud de fieles congregados en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre señaló que hoy “nos reunimos con alegría para celebrar una fiesta de la santidad. Damos gracias a Dios que ha hecho resplandecer su gloria, la gloria del Amor, en los Mártires de Otranto, la Madre Laura Montoya y la Madre María Guadalupe García Zavala”.

“Saludo a todos los que han venido a esta fiesta – de Italia, de Colombia, de México y de otros países – y les doy las gracias”.

El Papa pidió que “miremos a los nuevos santos a la luz de la palabra de Dios que hemos proclamado. Una palabra que nos invita a la fidelidad a Cristo, incluso hasta el martirio; nos ha llamado a la urgencia y la hermosura de llevar a Cristo y su Evangelio a todos; y nos ha hablado del testimonio de la caridad, sin el cual, incluso el martirio y la misión, pierden su sabor cristiano”.

Francisco indicó que “hoy la Iglesia propone a nuestra veneración una multitud de mártires, que juntos fueron llamados al supremo testimonio del Evangelio, en 1480”.

“Casi 800 personas, supervivientes del asedio y de la invasión de Otranto, fueron decapitadas en las afueras de la ciudad. No quisieron renegar de la propia fe y murieron confesando a Cristo resucitado. ¿Dónde encontraron la fuerza para permanecer fieles? Precisamente en la fe, que nos hace ver más allá de los límites de nuestra mirada humana, más allá de la vida terrena, hace que contemplemos ‘los cielos abiertos’ – como dice san Esteban – y a Cristo vivo a la derecha del Padre”.

El Papa exhortó a que “conservemos la fe que hemos recibido y que es nuestro verdadero tesoro, renovemos nuestra fidelidad al Señor, incluso en medio de los obstáculos y las incomprensiones”.

“Dios no dejará que nos falten las fuerzas ni la serenidad. Mientras veneramos a los Mártires de Otranto, pidamos a Dios que sostenga a tantos cristianos que, precisamente en estos tiempos y en tantas partes del mundo, ahora, todavía sufren violencia, y les dé el valor para ser fieles y para responder al mal con el bien”.

Al referirse a la primera santa colombiana, el Papa señaló que “Santa Laura Montoya fue instrumento de evangelización primero como maestra y después como madre espiritual de los indígenas, a los que infundió esperanza, acogiéndolos con ese amor aprendido de Dios, y llevándolos a Él con una eficaz pedagogía que respetaba su cultura y no se contraponía a ella”.

“En su obra de evangelización Madre Laura se hizo verdaderamente toda a todos, según la expresión de San Pablo. También hoy sus hijas espirituales viven y llevan el Evangelio a los lugares más recónditos y necesitados, como una especie de vanguardia de la Iglesia”.

Francisco subrayó que “esta primera santa nacida en la hermosa tierra colombiana nos enseña a ser generosos con Dios, a no vivir la fe solitariamente - como si fuera posible vivir la fe aisladamente -, sino a comunicarla, a irradiar la alegría del Evangelio con la palabra y el testimonio de vida allá donde nos encontremos”.

“La fidelidad hasta la muerte de los mártires, la proclamación del Evangelio a todos se enraízan, tienen su raíz, en el amor de Dios, que ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, y en el testimonio que hemos de dar de este amor en nuestra vida. Santa Guadalupe García Zavala lo sabía bien”.

La santa mexicana, señaló el Papa, “renunciando a una vida cómoda – cuánto daño hace una vida cómoda, el bienestar, el aburguesamiento del corazón nos paraliza – y ella renunciando a una vida cómoda para seguir la llamada de Jesús, enseñaba a amar la pobreza, para poder amar más a los pobres y los enfermos”.

“Madre Lupita se arrodillaba en el suelo del hospital ante los enfermos, ante los abandonados para servirles con ternura y compasión. Y esto se llama tocarla carne de Cristo”.

El Santo Padre señaló que “los pobres, los abandonados, los enfermos, los marginados son la carne de Cristo. Y Madre Lupita tocaba la carne de Cristo y nos enseñaba esta conducta de no avergonzarnos, no tener miedo, no tener repugnancia de tocar la carne de Cristo. Madre Lupita había entendido que significa esto de ‘tocar la carne de Cristo’”.

“También hoy sus hijas espirituales buscan reflejar el amor de Dios en las obras de caridad, sin ahorrar sacrificios y afrontando con mansedumbre, con constancia apostólica (hypomon?), soportando, y con valentía cualquier obstáculo”.

El Papa señaló que “esta nueva santa mexicana nos invita a amar como Jesús nos ha amado, y esto conlleva no encerrarse en uno mismo, en los propios problemas, en las propias ideas, en los propios intereses, en ese pequeño mundito que nos hace tanto daño, sino salir e ir al encuentro de quien tiene necesidad de atención, compresión y ayuda, para llevarle la cálida cercanía del amor de Dios, a través de gestos concretos de delicadeza, de afecto sincero y de amor”.

“La fidelidad a Jesucristo y a su Evangelio, para anunciarlo con la palabra y con la vida, dando testimonio del amor de Dios con nuestro amor, con nuestra caridad hacia todos: son ejemplos luminosos de enseñanzas que nos ofrecen los santos que hemos proclamado hoy, pero que también cuestionan nuestra vida de cristianos: ¿Cómo es mi fidelidad al Señor?”.

El Papa exhortó a los fieles a llevar “con nosotros esta pregunta, para pensarla durante la jornada: ¿Cómo soy fiel a Cristo? ¿Soy capaz de ‘hacer ver’ mi fe con respeto, pero también con valentía? ¿Estoy atento a los otros? ¿Percibo quién padece necesidad? ¿Veo a los demás como hermanos y hermanas que debo amar?”.

“Pidamos, por intercesión de la Bienaventurada Virgen María y de los nuevos santos, que el Señor colme nuestra vida con la alegría de su amor. Así sea”, concluyó.

sábado, 11 de mayo de 2013

Programa de difusión del Concilio Vaticano II


GUARDIA DE HONOR



Objetivo: respondiendo a la exhortación de la Santa Sede, con motivo del Año de la Fe, de conmemorar los cincuenta años del Concilio Vaticano II, se realizará un ciclo de conferencias para promover el conocimiento de los principales documentos que produjo el  concilio.

Los padres sinodales han reconocido las enseñanzas del Vaticano II como una herramienta vital para transmitir la fe en el contexto de la nueva evangelización. Al mismo tiempo, creen que los documentos del Concilio deben ser leídos e interpretados correctamente. Por lo tanto, quieren mostrar su apoyo al pensamiento de nuestro santo padre, el papa Benedicto XVI, quien indicó el principio hermenéutico de la reforma en la continuidad, para estar en grado de descubrir en estos textos el verdadero espíritu del Concilio.
(Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización)
        
Constituciones
1.  Dogmática Lumen gentium, sobre la Iglesia
2.  Dogmática Dei Verbum, sobre la divina revelación
3.  Sacrosantum Concilium, sobre la sagrada liturgia
4. Pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual

Decretos
5.  Unitatis redintegratio, sobre el ecumenismo
6.  Apostolicam actuositatem, sobre el apostalado de los seglares

Declaraciones
7.  Dignitatis humanae, sobre la libertad religiosa y  Nostra aetate, sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas

Modalidad: se realizarán siete encuentros quincenales, en días martes, en el Centro Apostólico Santo Domingo. Los participantes deberán leer los documentos en forma previa a las reuniones, para poder efectuarse el análisis del contenido con mayor provecho.

Coordinador: Fray Rafael Rossi OP

Comienzo: 21 de mayo, 20,30 horas -  Entrada libre

Información: en Secretaría del Convento, o en: guardiadehonor@gmail.com




    






viernes, 10 de mayo de 2013

El ecumenismo del sufrimiento, instrumento eficaz de unidad




Discurso del Papa Francisco a Su Santidad Tauadros II, Papa de Alejandría y Patriarca de la Sede de San Marcos (10-5-2013)

«Jristós anéste – Cristo ha resucitado».

Santidad, queridos hermanos en Cristo:

Es para mí una gran alegría y un auténtico momento de gracia poder  recibiros aquí, al lado de la tumba del apóstol Pedro, en el recuerdo del histórico encuentro que hace cuarenta años unió a nuestros antecesores, el Papa Pablo VI y el Papa Shenuda III –recientemente fallecido–, en un abrazo de paz y de fraternidad, tras siglos de lejanía mutua. Doy, pues, con profundo afecto mi bienvenida a Vuestra   Santidad y a los distinguidos miembros de vuestra Delegación, y os doy las gracias por vuestras palabras. Por mediación vuestra hago extensivo mi cordial saludo en el Señor a los obispos, al clero, a los monjes y a toda la Iglesia copta ortodoxa.

La visita de hoy afianza los lazos de amistad y de hermandad que ya unen la Sede de Pedro y la Sede de Marcos, heredera de un legado inestimable de mártires, teólogos, santos monjes y fieles discípulos de Cristo que durante generaciones y generaciones dieron testimonio del Evangelio, a menudo en situaciones de gran dificultad.

Hace cuarenta años, la Declaración conjunta de nuestros antecesores constituyó un hito en el camino ecuménico, y a partir de ella se creó una Comisión de Diálogo Teológico entre nuestras Iglesias, que produjo buenos resultados y que preparó el terreno para el diálogo más amplio entre la Iglesia católica y toda la familia de las Iglesias ortodoxas orientales; diálogo que prosigue fructíferamente hasta la fecha. En aquella Declaración solemne, nuestras Iglesias reconocían profesar, con arreglo a las tradiciones apostólicas, «una sola fe en un solo Dios Uno y Trino» y la «divinidad del único Hijo encarnado de Dios, [...] Dios perfecto en su divinidad y hombre perfecto en su humanidad». Reconocían que la vida divina nos es dada y se alimenta  a través de los siete sacramentos, y se  sentían asociadas en la veneración común a la Madre de Dios.

Nos alegra poder confirmar hoy lo que nuestros ilustres antecesores declararon solemnemente; nos alegra reconocernos unidos por el único bautismo, del que es expresión especial nuestra oración compartida, que anhela llegue el día en que, cumpliéndose el deseo del Señor, podamos comulgar del único cáliz.

Ciertamente somos también conscientes de que el camino que nos aguarda tal vez aún sea largo, pero no queremos olvidar la dilatada senda que llevamos recorrida, y que se ha concretado en momentos luminosos de comunión, entre los que me complace recordar el encuentro, en febrero de 2000, en El Cairo, entre el Papa Shenuda III y el Beato Juan Pablo II, que peregrinaba, con ocasión del Gran Jubileo, a los lugares de origen de nuestra fe. Estoy seguro de que, bajo la guía del Espíritu Santo, nuestra oración perseverante, nuestro diálogo y la voluntad de construir día tras día la comunión en el amor recíproco, nos permitirán dar nuevos e importantes pasos hacia la plena unidad.

Santidad: Estoy enterado de los numerosos gestos de atención y de caridad fraterna que habéis reservado, desde los primeros días de vuestro ministerio, a la Iglesia copta católica, a su pastor, el patriarca Ibrahim Isaac Sidrak y a su antecesor, el cardenal Antonios Naguib. La institución de un Consejo Nacional de Iglesias Cristianas intensamente deseado por Vuestra Santidad constituye un importante signo de la voluntad de todos los creyentes en Cristo de mantener en la  vida diaria unas relaciones cada vez más fraternales y de ponerse al servicio de toda la sociedad egipcia, de la que forman parte integrante. Sabed, Santidad, que vuestro esfuerzo a favor de la comunión entre los creyentes en Cristo, así como vuestro interés vigilante por los destinos de vuestro país y por la misión de las comunidades cristianas en el seno de la sociedad egipcia, hallan un eco profundo en el corazón del Sucesor de Pedro y en el de toda la comunidad católica.

«Si un miembro sufre, todos sufren con él; si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Cor 12, 26). Esta es una ley de la vida cristiana, y en este sentido podemos decir que existe también un ecumenismo del sufrimiento: del mismo modo que la sangre de los mártires fue semilla de fuerza y de fertilidad para la Iglesia, la compartición de los sufrimientos diarios puede convertirse en instrumento eficaz de unidad. Y ello también es verdad, en cierto sentido, en el marco más amplio de la sociedad y de las relaciones entre cristianos y no cristianos: y es que del sufrimiento común pueden germinar, con la ayuda de Dios, el perdón, la reconciliación y la paz.

Mientras aseguro de todo corazón a Vuestra Santidad mi oración para que toda la grey encomendada a vuestros desvelos pastorales pueda ser siempre fiel a la llamada del Señor, invoco la protección común de los santos Pedro apóstol y Marcos evangelista: ellos, que durante su vida colaboraron eficazmente a la difusión del Evangelio, intercedan por nosotros y acompañen el camino de nuestras Iglesias.

 Ecclesia, 10-5-13

(Original italiano procedente del archivo informático de la Santa Sede; traducción de ECCLESIA)

martes, 7 de mayo de 2013

La importancia de la educación en el futuro del país







Reflexión de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, en el programa "Claves para un Mundo Mejor" (4 de mayo de 2013)

¿Cómo se puede asegurar el futuro de una Nación? ¿Qué factores hay que poner en juego? Ante estas preguntas podríamos desarrollar una reflexión amplísima, pero yo quiero referirme solamente a un punto que es capital. Uno podría responder a esa cuestión diciendo que es necesario que nazcan muchos niños, hijos de esa tierra, y que puedan ser criados y educados dignamente por sus familias.

Quiero subrayar la importancia de la educación en el futuro de un país, y no me refiero solamente a la instrucción, sino a la educación entendida como la formación integral de una persona, que pueda capacitarse para un proyecto de vida y para colaborar con una inserción adecuada en la vida social, en la vida de la comunidad a la cual pertenece.

Todos sabemos los problemas actuales que afligen al sistema educativo en la Argentina. Ha habido progresos interesantes, como por ejemplo una aplicación presupuestaria muy importante y que, sin embargo, todavía por distintas razones que habría que examinar, no produce resultados seguros en materia de calidad de educación.

Por otra parte sabemos que existen grandes desigualdades y problemas que vienen “de arrastre”. Se ha logrado mejorar, por ejemplo, la inserción y la retención de niños en el sistema educativo pero se sabe que existen cientos de miles de chicos que no estudian ni trabajan. Pensemos sobre todo la problemática del secundario.

Luego, lo de la calidad no se refiere a exquisiteces, sino que se refiere a la transmisión en el plano de la instrucción de saberes elementales; como se decía antes: saber leer, escribir, calcular.

Hay mediciones al respecto: algunas que se hacen en el ámbito local y, por otra parte, se perciben simplemente con poner un poco de atención a los resultados, y otras que tienen que ver con proyectos internacionales de medición. Se sabe bien que hay muchos chicos que acaban su escolaridad primaria sin saber leer y escribir con corrección. En el Secundario esto es mucho más grave todavía; también muchos son los chicos y chicas que no terminan la escuela secundaria.

No es solo un problema del sistema educativo, aunque llama la atención que después de dos reformas consecutivas no se haya mejorado sustancialmente la calidad de la instrucción. Hay problemas que vienen del ámbito familiar, del ámbito social, de la situación de la cultura en el país. Lo de la familia es muy importante: el chico no se educa solamente en la escuela. Cuando comienza su escolaridad, el chico, ya lleva consigo un mundo familiar, con todos sus valores y también con todas sus deficiencias. Y luego la escolaridad no puede limitarse al horario curricular.

Hoy se habla con mucho interés acerca de la jornada extendida y hay proyectos nacionales importantes al respecto pero, sin embargo, todavía queda mucho por hacer. ¿Y que significa la jornada extendida? Significa tratar que la educación sea verdaderamente integral, como lo postula la Ley de Educación Nacional.

Esto concierne a toda la sociedad. No es un problema solo del Estado, sino también de las instituciones de la sociedad civil y de las familias, de cada uno de nosotros. La problemática socio-económica ya produce un handicap tremendo. Muchísimos chicos no están bien nutridos, muchos a los cuales su familia no puede acompañarlos; el hecho de que la madre no esté en la casa, por ejemplo, o que en la familia no se inicie esa formación en los valores fundamentales de humanidad. Todo esto influye negativamente en la educación integral.

Pues bien de esto depende en buena medida el futuro de la Nación. A veces uno toma en cuenta los índices económicos o la ubicación en la política internacional, pero la educación es como la infraestructura del futuro de una Nación. Sobre esto tenemos que pensar, y cada uno tiene que hacer su parte.


Agencia Informativa Católica Argentina, 7 May 2013