jueves, 22 de agosto de 2019

Mons. Aguer


advirtió sobre el peligro de las redes sociales

Aica, 22 Ago 2019

Los padres cuidan de que sus hijos no salgan solos a la calle por los peligros con que se pueden encontrar allí indefensos, pero inexplicablemente los dejan salir solos e indefensos al mundo desde una pantalla informática, sin tener en cuenta los peligros que para ellos se esconden en las redes sociales, dijo en resumen el arzobispo emérito de La Plata, monseñor Héctor Aguer, en su intervención en el programa Claves para un Mundo Mejor, emitido el sábado 17 de agosto por el Canal 9 de TV.

“Hoy el mundo de la informática parece invadirlo todo", comenzó diciendo monseñor Aguer. Uno está tentado de pensar que el mundo real se ha pasado al orden virtual y a mí lo que me maravilla sobre todo es la facilidad con la que los chicos manejan la informática. Pareciera que es una cosa genética, como que nacieron hoy y ya vienen preparados para eso. Es admirable su capacidad con el telefonito, con las tabletas o la computadora con los juegos en los que se solazan horas.”.

El "grooming" o ciberacoso sexual
“A veces veo también que una cierta ingenuidad por parte de los chicos hace que se internen en un mundo en cierto modo peligroso. Quiero decir esto: hay degenerados que usan las redes y que se aprovechan de esa ingenuidad de los chicos. Hoy existe una conducta viciosa, horrenda, que se llama grooming [o ciberacoso sexual]. Este consiste en el hecho de que un degenerado a través de las redes sociales entabla conversación con un chico o con una chica, puede ser un niño o puede ser un adolescente, se hace pasar por otro cambiando de identidad como si fuera él un par de aquel con el cual se relaciona y comienza poco a poco, a medida que toma confianza, a pedirle cosas sobre todo de orden sexual, como que le dé fotos con desnudos u otras cosas. Es decir que se trata de un sistema de corrupción de menores y todavía no hay una legislación clara sobre esto pero existe una conciencia extendida de que algo hay que hacer”.

Los padres no pueden desentenderse
“Los chicos han nacido así y van a seguir usando esos instrumentos y es bueno que lo hagan, pero esta historia del grooming me parece que supone también que los padres no pueden desentenderse de eso, no pueden darle simplemente ese juguetito para que el chico haga lo que quiera sin saber quién está introduciéndose allí”.

“Esto tiene que ver -comentó monseñor Aguer- con la confianza que hay entre hijos y padres, entre padres e hijos, pero también deberíamos tener, no digo una morbosa vigilancia pero sí afectuosamente saber con quién se comunican los chicos. Una cosa es que se comuniquen con sus amiguitos o sus amigas y otra es que atiendan a esta gente que pide cosas que, lentamente, van convirtiéndose en delito. Este es, además, otro instrumento usado por los grupos que se dedican a la trata de personas”.

“Lamentablemente estas cosas ocurren en el mundo y ocurren en la Argentina. Cada tanto se ve un título en los medios sobre un caso de grooming. Esto tiene que ser un aviso para que los papás, que están tranquilos porque el chico aprende a manejar estos medios y es bueno que lo haga y se divierta con ellos, no se desentiendan de con quién se contacta ese chico, sobre todo si es muy pequeño, porque hay gente muy depravada que usa esto”.

“Uno puede pensar: ¿Cómo es posible? Y sí, es posible, así como antes se hacía por otros medios hoy se hace por estos. Ocurre en cualquier lugar del mundo y ocurre en nuestra Argentina. Pero es una advertencia para que las familias cumplan su verdadero papel de familia. Si los padres se desentienden de la vida de los chicos y los dejan allí librados a su suerte o a sus inquietudes eso puede ser muy peligroso. Uno no deja salir solos a los chicos a la calle pero los deja salir solos al mundo desde una pantalla informática”.

Cuidar a los chicos que son el futuro
En la parte final de su columna editorial monseñor Aguer reflexionó: “Sin alarmar, sin asustar a nadie, los padres tienen que acercarse afectuosamente para enterarse qué hacen los chicos y con quiénes se vinculan a través de las redes sociales. No quiero alarmar a nadie pero creo que esto es una realidad y no podemos desentendernos de las cosas que existen porque esto, desgraciadamente, existe. Hay que cuidar mucho a los niños y a los adolescentes porque ellos son el futuro y tenemos que ayudarlos a que se formen bien, que se formen de un modo plenamente humano y también cristiano si son de familias cristianas”.+

martes, 13 de agosto de 2019

Sesenta años de guerra civil



Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Católicos on line, agosto 2019

George Weigel, uno de los más importantes escritores católicos norteamericanos, gran biógrafo de San Juan Pablo II, ha escrito un interesante y duro artículo sobre lo que ha ocurrido en el Instituto Juan Pablo II para el Matrimonio y la Familia, en Roma, con los cambios que en él se han producido. En el artículo, titulado “Los vándalos saquean Roma… de nuevo”, se refiere a la purga de profesores que eran fieles a la línea anterior del Instituto y a la supresión de algunas asignaturas tan importantes como la Teología Moral Fundamental.

Pero también en el artículo, Weigel habla de la guerra civil que surgió entre los teólogos reformistas a partir de la tercera y cuarta sesión del Concilio Vaticano II. Un sector de esos teólogos, que habían estado unidos en las dos primeras sesiones y en los trabajos preparatorios, defendía la renovación dentro de la fidelidad a la Palabra de Dios y a la Tradición; el personaje más significativo era Joseph Ratzinger. El otro sector, cuyo nombre más conocido era Hans Küng, defendía, por el contrario, la ruptura para comenzar con una nueva Iglesia, casi de cero. Durante la etapa en que estuvieron unidos se creó la revista Concilium, en la que todos participaron. Después, y como expresión de esa ruptura, los que querían una interpretación del Concilio en continuidad con la tradición abandonaron Concilium y crearon Communio.

Tras esto, dice Weigel, y después de quince años de lucha, fue elegido Pontífice uno hombre de la línea de continuidad, Karol Wojtyla, arzobispo de Cracovia, que no tardó en llamar a su lado al hombre más representativo de su corriente: Joseph Ratzinger, haciéndole prefecto de Doctrina de la Fe. La decisión que ambos tomaron con respecto al otro sector fue la de respetarles y dejarles en sus cátedras, salvo excepciones que por su notoriedad se habían vuelto clamorosas -Küng, Vidal, Boff-; no se hicieron purgas y los teólogos de la ruptura siguieron controlando la mayor parte de las cátedras de Teología. San Juan Pablo II creyó que había que dar tiempo al tiempo y se dedicó a promover nuevos institutos de Teología -entre ellos el dedicado a la familia. y también a los nuevos movimientos. Ahora ellos, que han llegado al poder, denuncia Weigel, están haciendo las purgas que no hicieron con ellos y la prueba es lo ocurrido en el Instituto Juan Pablo II para el matrimonio y la Familia.

El problema de fondo es la guerra civil postconciliar, que sigue abierta, sobre la interpretación o lectura del Concilio: la continuidad o la ruptura, la fidelidad a la Palabra y a la Tradición o la creación de una nueva Iglesia para la cual todo lo anterior es secundario y debe ser dejado de lado cuando no apoye las características de esa nueva Iglesia, hasta el punto de que ni siquiera la persona histórica de Jesús y el contenido de los relatos evangélicos o la fe en su divinidad son esenciales.

Lo primero que me ha venido a la cabeza al leer este artículo ha sido la constatación de que llevamos sesenta años de guerra civil dentro de la Iglesia, y el recuerdo de las palabras del Señor: Un Reino en guerra civil no puede subsistir, se derrumba casa tras casa. Eso es lo que nos está pasando. Luego me han surgido varias preguntas, a cual más acuciante.

Lo del Instituto es una batalla más dentro de esa guerra civil, porque la nueva Iglesia sólo puede surgir sobre las cenizas de la antigua. La cuestión es si esa nueva Iglesia seguirá siendo cristiana e incluso si seguirá siendo creyente. ¿Creen en Cristo como Dios y hombre verdadero? ¿Creen en las enseñanzas de los Evangelios como algo interpretable pero no traicionable? Más aún, ¿creen en la existencia de Dios, en la vida eterna, en el premio y el castigo final? Y la pregunta definitiva: ¿qué tendremos que hacer ante esta nueva Iglesia si, al final, decide proclamar su existencia jurídica?

Sigamos rezando, luchando y confiando. Honor a los mártires -a los que ven su honor destruido o su vida truncada- y a los confesores -los que, a pesar de todo, no renuncian a confesar su fe en la divinidad de Cristo-.

viernes, 26 de julio de 2019

Eucaristía


Sólo la mitad de los católicos en Estados Unidos sabe lo que es la Eucaristía

Juanjo Romero
Infocatólica,  el 25.07.19

Terrible. Esperable y terrible. Terrible y extrapolable, con poco margen, a otros países. Terrible, pero ayuda mucho a entender la situación de la Iglesia en estos momentos.

Elise Harris, da cuenta en Crux de la reciente encuesta del Pew Research Center (Pew) sobre lo que los estadounidenses conocen de su religión.  Consistía en 32 preguntas, incluidas 14 sobre la Biblia y el cristianismo, 13 sobre otras religiones del mundo: cuatro sobre el judaísmo, tres sobre la composición religiosa de países específicos, dos para el islam y el hinduismo, y una para el budismo y el sijismo. También había dos preguntas sobre el ateísmo y el agnosticismo, dos sobre el tamaño de las minorías religiosas en la población adulta de los Estados Unidos y una sobre la religión y la Constitución de los Estados Unidos.
Según la encuesta, el 50% de los católicos de los EEUU respondieron correctamente a la pregunta sobre la enseñanza sobre la transubstanciación. Tenían que seleccionar una de las dos siguientes opciones:

¿Qué enunciado describe mejor la enseñanza católica sobre el pan y el vino usado en la Comunión?
A. realmente se convierten en el cuerpo y la sangre de Jesús
B. son símbolos del cuerpo y la sangre de Jesús

Con ese dato es sorprendente que el 34% de todos los estadounidenses (en general, no solo católicos) «acertasen», y que el 54% supiesen la doctrina católica sobre el Purgatorio (y sólo el 71% de los católicos).

Los demás resultados, aunque sugerentes, no me interesan ahora. Que sólo la mitad de los católicos «sepan», «conozcan», la doctrina católica en un aspecto tan básico es demoledor.
¿Qué se les enseña a los chicos en la preparación para la Primera Comunión? (en realidad, ¿qué se les enseña?) ¿Dos-tres años recortando figuritas?

Si sólo es un símbolo para qué el sacerdocio, ¿no podría cualquiera?, ¿por qué no una mujer?, ¿por qué el celibato?… Por qué responder a la llamada del Señor, ¿para ser un hortera presidente de asamblea?, ¿para ser un animador sociocultural?, ¿para cuidar el medio ambiente?
¿Por qué no puede comulgar una persona en público adulterio?, ¿o un no-católico?, ¿alguien en pecado mortal? ¿Por qué cuidar el modo de recibir la comunión? Al fin y al cabo, no es más que un símbolo.

Conocer la realidad es sano. Me encantaría una encuesta así entre los católicos de mi patria, pero podemos asumir unos resultados similares. Y a partir de aquí, quienes tienen que actuar, que actúen. Los primeros, los padres, por ejemplo, preguntar a vuestros hijos estas cuestiones básicas. Y si no lo saben, por favor, además de acudir al catequista o al que se supone que lo es, denuncia al obispo. Denuncia formal. Los primeros, los padres. Nos jugamos el alma, podemos ayudar mucho, no deleguemos. No confiemos en que «van a un colegio de religiosos o religiosas».


lunes, 22 de julio de 2019

¿Nace la Teofísica?



Jorge Medina

Especialista en  Responsabilidad Moral en las Organizaciones

LA FISICA ESTA AYUDANDO A LA TEOLOGIA? 

 La física cuántica exhibe hoy algunas comprobaciones  asombrosas y que contribuyen a considerar más probables algunos dogmas o principios religiosos.
Empezaremos con el principio de incertidumbre, pilar de la física cuántica, que nos dice que en la micro escala atómica no es posible saber en qué posición está una partícula de materia y decir que sólo existen ondas de probabilidad, es decir en un estado de indeterminación total. Pero luego la influencia de las  masas, temperaturas, etc. producen un estado de determinación, donde sí es posible conocer el estado de una partícula. Es decir que el determinismo e  indeterminismo pareciera que pueden coexistir en el universo, a poco que se cumplan ciertas condiciones.
Los fenómenos cuánticos, si bien afectan a todo el universo, sólo ponen de relieve sus paradojas en tamaños muy pequeños, a nivel de átomos. Todo el azar y la incertidumbre que parece implicar la física cuántica comienzan a hacerse menos evidentes conforme más partículas entran en los cálculos. Para números de partículas importantes, como el del número de átomos de una célula neuronal, a efectos prácticos,  su comportamiento es determinista.

El determinismo está íntimamente relacionado no sólo con el hecho de cómo funciona el universo en sí, sino que tiene implicaciones prácticas muy inmediatas: si todo está determinado, ¿qué responsabilidad moral tengo? Quizás por ello, muchos filósofos y religiosos abrazaron entusiasmados la propuesta de que en la raíz misma de todo lo que existe, reina la indeterminación. Con el principio de indeterminación se encontraban espacios para la moral, el alma y Dios.
De hecho, nos encontramos con una curiosa mezcla de determinismo con indeterminismo, la misma que aparece en la paradoja del experimento  del gato de  Schrödinger. La pregunta del millón es, entonces, ¿cuándo y cómo toma el control el indeterminismo para producir un resultado concreto a partir de una superposición cuántica?
En términos religiosos el hombre siempre se preguntó qué grado de libertad poseen mis actos? y en consecuencia qué grado de responsabilidad moral?. Razonamiento muy ligado al determinismo o indeterminismo ontológicos y cuánto hay de predeterminación divina o deontológica.
 Ergo, podemos decir que resultaría posible una coexistencia entre un  determinismo divino y   una cuota de indeterminismo humano. Esto haría posible también comprender la responsabilidad y el mérito que tenemos sobre nuestros actos y entre otras cosas también la posibilidad de que existan los milagros. Es decir la injerencia divina en nuestro margen de determinación

 Otro interesante aporte de la física cuántica lo constituye la comprobación del llamado entrelazamiento cuántico. Es decir la “acción fantasmal a distancia “según Einstein,  de una partícula que ha estado entrelazada con otra, es decir vinculada, como puede ser el caso dos estructuras de pensamiento que han tenido un vínculo neuronal de contacto, o sea que se entrelazaron alguna vez. Esto nos lleva a deducir que dos entidades de pensamiento  pueden estar     conservadas como información en todo el universo. 
Esto permite  estimar la probabilidad de la existencia de una acción superior “Divina”, que colecta toda la holografía del universo, sin necesidad de que se tarden años luz para vincularse. Tengamos en cuenta que el concepto de eternidad puede interpretarse como tiempo infinito o  mejor quizás como  tiempo cero.

Vemos entonces cómo, comprobaciones científicas se pueden coligar con apotegmas religiosos de modo tal de dar origen a lo que podría llamarse una ciencia  Teofísica,  como unión de la física y la teología, ambas suplementándose.




lunes, 8 de julio de 2019

Aprobado el milagro


 atribuido al Arzobispo Fulton Sheen para su beatificación

Infocatólica, 6/07/19

El Papa Francisco aprobó el milagro atribuido al Arzobispo Fulton Sheen el viernes, haciendo posible la beatificación de los catequistas de la televisión estadounidense.
El milagro involucra la recuperación inexplicable de James Fulton Engstrom, un niño que aparentemente nació muerto en septiembre de 2010 de Bonnie y Travis Engstrom de la ciudad de Goodfield, en el área de Peoria. No mostró signos de vida cuando los profesionales médicos trataron de revivirlo. La madre y el padre del niño oraron al Arzobispo Sheen para curar a su hijo. Tras 61 minutos sin que le latiera el corazón y justo en el momento en que un médico iba a declararle muerto, el niño volvió a la vida. Tras unas semanas ingresado en un hospital, volvió a su hogar y ahora es un joven muchacho lleno de salud.

Un panel de 7 expertos de médicos que asesoraron a la Congregación Vaticana para las Causas de los Santos dio su aprobación unánime del milagro atribuido a la famosa personalidad de la televisión y al evangelista en marzo de 2014.

El arzobispo Sheen fue un catequista de televisión muy querido durante los años 50 y 60 en los Estados Unidos. Su programa de televisión ganador de un premio Emmy «Life is Worth Living» llegó a una audiencia de millones de personas.

Sheen fue ordenado sacerdote de la Diócesis de Peoria, Illinois a la edad de 24 años, y fue nombrado obispo auxiliar de Nueva York en 1951, donde permaneció hasta su nombramiento como Obispo de Rochester, Nueva York en 1966. Se retiró en 1969 y Regresó a la ciudad de Nueva York hasta su muerte en 1979.

El 27 de junio, los restos de Sheen fueron trasladados de la Arquidiócesis de Nueva York a Peoria, Illinois, luego de una larga batalla legal sobre el sepelio del difunto arzobispo que había puesto en espera la causa de la santidad de Sheen.

La diócesis de Peoria abrió la causa de la canonización de Sheen en 2002, después de que la Arquidiócesis de Nueva York dijera que no exploraría el caso. En 2012, Benedicto XVI reconoció las virtudes heroicas del arzobispo.

En septiembre de 2014, el obispo Daniel Jenky de Peoria suspendió la causa de Sheen alegando que la Santa Sede esperaba que los restos de Sheen estuvieran en la diócesis de Peoria.

La sobrina de Fulton Sheen, Joan Cunningham, presentó una queja legal en 2016 en busca de que los restos de su tío fueran trasladados a la Catedral de Santa María en Peoria. La Arquidiócesis de Nueva York apeló repetidamente el intento de transferir los restos de Sheen a Peoria.

El 7 de junio, el Tribunal de Apelaciones de Nueva York rechazó una nueva apelación de la decisión de la Corte Suprema de Nueva York confirmando la petición de Cunningham y, más tarde ese mes, los restos de Sheen fueron trasladados a Peoria.

No se ha dado fecha para la beatificación de Sheen. Otro milagro reconocido atribuido a Sheen conduciría a su canonización como santo.

Junto con Fulton Sheen, la Congregación Vaticana de las Causas de los Santos también reconoció las virtudes heroicas de 7 Siervos de Dios:

Patriarca libanés de Antioquía de los maronitas Elia Hoyek (1843-1931); El arzobispo italiano Giovanni Vittorio Ferro de Reggio Calabria-Bova (1901-1992); Fundador español del Instituto de Misioneros de la Caridad Ángel Riesco Carbajo (1902-1972); El padre polaco Ladislao Korniłowicz, un sacerdote diocesano (1884-1946); El franciscano italiano padre angelico lipani (1842-1920); Fundadora filipina de la Congregación de las Hermanas Dominicas de Santa Catalina de Siena Francisca del Espíritu Santo (1647-1711); y el fundador laico francés de la Congregación de las Hermanas de la Caridad Materna Etienne-Pierre Morlanne (1772-1862).

El Papa Francisco también aprobó la canonización equipolente del Beato Bartolomé de los Mártires, el arzobispo dominicano de Braga del siglo XVI portugués, inscribiéndolo en el libro de los santos.


domingo, 30 de junio de 2019

El Amazonas desemboca en Alemania



Católicos on line, 22 de Junio de 2019
Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Estamos ya acostumbrados, por desgracia, a que los “Instrumentum laboris” de los Sínodos sean polémicos, aunque luego lo que se apruebe no sea tan malo como se prometía. Quizá sea una estrategia bien planeada: se amaga con lo peor y así es más fácil que la oposición acepte cosas que no hubiera aceptado, conformándose con que el desastre no haya sido tan grande.

En este caso, lo que ha llamado más la atención es la posibilidad de ordenar hombres casados para atender a las comunidades que viven en sitios alejados y que, según indica el “Instrumentum”, reciben la visita del sacerdote cada dos o tres años. El hecho de que existan en la Iglesia católica ritos donde hay este tipo de sacerdotes -el rito oriental y el de los ex sacerdotes anglicanos- significa que eso es posible, con las debidas condiciones y limitaciones. Pero el problema no es ése y a nadie se le hubiera ocurrido alarmarse si sólo se tratara de eso. El problema es que se sospecha que esa aceptación de los sacerdotes casados en casos excepcionales y en lugares muy concretos, se generalice a otros países y a otras culturas. Los alemanes ya han anunciado que procederán a ello, diga lo que diga el Papa. Por lo tanto, se estaría utilizando como excusa para favorecer a los alemanes, la grave dificultad que tienen algunas zonas de la Amazonía para ser evangelizadas. Es, como sucedió con el aborto, la apertura de un resquicio en la puerta, que servirá para que ésta se abra de par en par más tarde.

Sin embargo, con ser esto preocupante, hay cosas aún peores en el “Instrumentum laboris”. Para entenderlas hay que remontarse a 1989, a la caída del Muro de Berlín y al posterior desmoronamiento de la Unión Soviética. Los grandes promotores de la Teología de la Liberación de inspiración marxista se quedaron, de repente, sin paradigma, sin modelo, sin “paraíso en la tierra”. No es que no supieran que todo aquello era una farsa y una dictadura, sino que ahora ya lo sabía todo el mundo. No podían seguir promoviendo el servilismo de la Iglesia a la causa marxista, porque ésta ya estaba desprestigiada. Entonces se reciclaron e inventaron un nuevo paraíso terrenal, con los mismos tintes marxistas, pero con otro lenguaje. Ese nuevo paradigma era la “pacha mama”, la “madre tierra”, y sus agentes era los pueblos indígenas, que por el hecho de serlo ya estaban libres de todo pecado, como antes lo estaban los obreros simplemente por serlo. Dejaron de hablar de la sociedad sin clases como utopía -para llegar a la cual había que pasar por la dictadura sangrienta del proletariado como un mal menor e inevitable-, para hablar del paraíso terrenal que era el mundo americano antes de la llegada de los torturadores españoles, primero, y de los explotadores norteamericanos, después. Por eso se incrementó tanto el rechazo a los actos del V Centenario del descubrimiento de América. Hay que volver a ese paraíso terrenal, que es la nueva sociedad sin clases. Por eso, un personaje tan significativo como Leonardo Boff empezó a publicar, uno tras otro, libros ecologistas-revolucionarios (“Ecología, grito de la tierra, grito de los pobres”, “Ética planetaria desde el Gran Sur” o “La voz del arco iris”, son sólo tres ejemplos). El actual “Instrumentum laboris” está impregnado de esta visión idealista de las sociedades primitivas, a las que les compete el papel histórico de fuerzas revolucionarias. Ahora resulta que el paleolítico es el paraíso en la tierra.

En este desvarío, se llega incluso a afirmar que la Amazonía, el territorio, es “un lugar teológico desde el que se vive la fe y también es una fuente especial de la revelación de Dios”. Surge así una tercera fuente de revelación divina, junto a la Escritura y la Tradición, que estaría incluso por encima de ambas en caso de colisión, puesto que “los pueblos amazónicos tienen mucho que enseñarnos”. La Iglesia en su conjunto debe adquirir un “rostro amazónico”, que implica “abandonar una tradición colonial monocultural, clerical e impositiva y saber discernir y asumir sin miedo las diversas expresiones culturales de los pueblos”. Y detrás de esto viene ya todo lo que se nos quiere imponer desde lugares tan alejados del Amazonas como es Alemania. Porque ser amazónicos significa que en un país se pueda dar la comunión a los protestantes u ordenar mujeres, en otro que se niegue la presencia real del Señor en la Eucaristía, en otro que se acepte la convivencia sin casarse, en otro que se permitan la eutanasia y el aborto y en otro -por ejemplo, Alemania-, todo eso junto. Para los promotores de estos cambios, ser amazónicos no es andar por la calle con un taparrabos y una pluma en la cabeza, sino entregarse de lleno al mundo y renunciar a todo lo que enseña el Evangelio, cuando está en contradicción con el mundo.

Por eso es tan importante lo que se apruebe en ese Sínodo, porque en realidad lo que menos importa es si se puede facilitar la evangelización a los indígenas que viven en lugares remotos; esa es la excusa, porque lo que de verdad interesa es preparar el camino para el Sínodo de Alemania, que es donde se van a proponer todas las reformas enunciadas, con la amenaza de llegar al cisma si no se las aprueban en Roma. Al final no sabemos si estamos hablando de los problemas de los nativos brasileños, colombianos o peruanos, o si estamos hablando de los problemas de los nativos alemanes, porque parece que de lo que se trata es de contentar a éstos usando a aquellos como excusa, lo cual es un claro abuso colonialista sobre aquellos a los que se dice querer respetar y ayudar. Ahora resulta que el Amazonas desemboca en Alemania y que los antiguos teólogos marxistas de la liberación se han puesto al servicio de la Iglesia más aburguesada que existe, una Iglesia que si no pagas un impuesto no te permite ni bautizarte ni celebrar un funeral por el alma de tu padre. A lo que hemos llegado.


Una crítica al Instrumentum laboris



 del Sínodo para la Amazonía
Autor: Walter BRANDMÜLLER, historiador y cardenal
Católicos on line, junio 2019
Realmente causa asombro que, en oposición a las asambleas anteriores, esta vez el sínodo de los obispos trate exclusivamente de una región de la tierra cuya población es la mitad de la población de Ciudad de Méjico, es decir, cuatro millones. Esto también levanta sospechas sobre las verdaderas intenciones, que se quieren poner en marcha de manera subrepticia. Pero lo que tenemos que preguntarnos, sobre todo, es cuáles son los conceptos de religión, de cristianismo y de la Iglesia que son la base del «Instrumentum Laboris» recientemente publicado. Examinaremos todo esto con la ayuda de elementos individuales extraídos del texto.

¿Por qué un sínodo sobre este región?

Para empezar debemos preguntarnos por qué un sínodo de los obispos tiene que tratar temas que, como mucho, tienen que ver con los Evangelios y la Iglesia sólo de manera marginal, como es ahora el caso con las ¾ partes del «Instrumentum Laboris». Obviamente, este sínodos de los obispos también está llevando a cabo una intrusión agresiva en los asuntos puramente mundanos del Estado y la sociedad de Brasil. Deberíamos preguntarnos: ¿qué tienen que ver la ecología, la economía y la política con el mandato y la misión de la Iglesia?

Y sobre todo, ¿qué experiencia profesional autoriza a un sínodo eclesial de los obispos a hacer declaraciones en estos ámbitos?

Si de verdad el sínodo de los obispos va a dar este paso, estaría sobrepasando los límites y sería una presunción clerical, que las autoridades estatales deberían, con motivo, rechazar.

Sobre las religiones naturales y la inculturación

Hay que tener presente otro elemento que se encuentra en todo el «Instrumentum Laboris», a saber: la valoración muy positiva que se hace de las religiones naturales, incluyendo las prácticas de sanación indígenas y similares; sí, incluso las prácticas y formas de culto mítico-religiosas. Se habla incluso del diálogo con los espíritus en el contexto de una llamada a la armonía con la naturaleza (n. 75).

No es sólo el ideal del «buen salvaje» tal como lo presentaron Rousseau y la Ilustración el que se está comparando con el decadente hombre europeo. Esta línea de pensamiento va más allá, hasta llegar al siglo XX, cuando culmina en una idolatría panteísta de la naturaleza. Hermann Claudius (1913) creó el himno del movimiento obrero socialista: «Cuando caminamos uno al lado del otro», una estrofa del cual dice lo siguiente: «El verde de los abedules y el verde de las semillas, que la anciana Madre Tierra siembra a manos llenas, con un gesto de súplica para que el hombre sea suyo…». Es llamativo que este texto fuera incluido más tarde en el libro de cantos de la juventud hitleriana, probablemente porque correspondía al mito de «la sangre y la tierra» del nacionalsocialismo. La proximidad ideológica es asombrosa. Este rechazo anti-racional a la cultura «occidental» que resalta la importancia de la razón es típico del «Instrumentum Laboris», que habla, respectivamente, de la «Madre Tierra» en el n. 44 y del «grito de dolor de la tierra y de los pobres» en el n. 101.

En consecuencia, el territorio -es decir, la junglas de la región amazónica- es incluso declarado “locus theologicus”, una fuente especial de la Divina Revelación. En él habría lugares epifánicos en los que se manifiestan las reservas de vida y de sabiduría para el planeta, que hablan de Dios (n. 19). Además, la consiguiente regresión del Logos al Mythos es elevada a criterio de lo que el «Instrumentum Laboris» llama la inculturación de la Iglesia. El resultado es una religión natural disfrazada de cristianismo.

La noción de inculturación es, aquí, literalmente pervertida, puesto que significa lo contrario de lo que la Comisión Teológica Internacional presentó en 1988, y de lo que había enseñado anteriormente el decreto “Ad Gentes” del Concilio Vaticano II sobre la actividad misionera de la Iglesia.

Sobre la abolición del celibato y la introducción del sacerdocio femenino

Es imposible esconder que este «sínodo» quiere implementar sobre todo los dos proyectos más deseados y que hasta ahora no han sido nunca puestos en marcha, a saber: la abolición del celibato y la introducción del sacerdocio femenino, empezando por las diaconisas. En cualquier caso, se trata de tener «en cuenta el papel central que hoy desempeñan las mujeres en la Iglesia amazónica» (n. 129a3). Y se trata también de «abrir nuevos espacios para recrear ministerios adecuados a este momento histórico. Es el momento de escuchar la voz de la Amazonía…» (n. 43).

Pero aquí se omite el hecho de que no está en poder de la Iglesia administrar el sacramento del orden a las mujeres, tal como también declaró Juan Pablo II con la mayor autoridad magisterial. De hecho, en dos mil años la Iglesia nunca ha administrado el sacramento del orden a una mujer. La petición, que se opone de manera directa a este hecho, demuestra que la palabra «Iglesia» es utilizada exclusivamente como término sociológico por los autores del «Instrumentum Laboris», negando implícitamente el carácter sacramental-jerárquico de la Iglesia.

Sobre la negación del carácter sacramental-jerárquico de la Iglesia

De manera similar -aunque expresado de pasada-, el n. 127 contiene un ataque directo a la constitución jerárquico-sacramental de la Iglesia cuando se pregunta si no sería oportuno «reconsiderar la idea de que el ejercicio de la jurisdicción (potestad de gobierno) ha de estar vinculado en todos los ámbitos (sacramental, judicial, administrativo) y de manera permanente al sacramento del orden». Desde una visión tan equivocada deriva, en el n. 129, la llamada a la creación de nuevos ministerios que correspondan a las necesidades de los pueblos amazónicos.

Sin embargo, es en el ámbito de la liturgia, del culto, en el que la ideología de una inculturación falsamente comprendida encuentra su expresión de una manera especialmente llamativa. Aquí, algunas formas de las religiones naturales son asumidas positivamente. El «Instrumentum Laboris» no se echa atrás a la hora de pedir que «el pueblo pobre y sencillo» pueda expresar «su (!) fe a través de imágenes, símbolos, tradiciones, ritos y demás sacramentales» (!!) (n. 126e).

Esto, ciertamente, no corresponde a los preceptos de la Constitución “Sacrosanctum Concilium”, como tampoco a los del Decreto “Ad Gentes” sobre la actividad misionera de la Iglesia, y demuestra una comprensión meramente horizontal de la liturgia.

Conclusión

Summa summarum: el «Instrumentum Laboris» carga al Sínodo de los Obispos y, en última instancia, al papa, con una seria violación del “Depositum fidei”, lo que significa, en consecuencia, la autodestrucción de la Iglesia o el cambio del “Corpus Christi mysticum”, convertido en una ONG secular con una tarea ecológica-social-psicológica.

Obviamente, después de estas observaciones se plantean preguntas: ¿se puede deducir, sobre todo en lo que respecta a la estructura sacramental-jerárquica de la Iglesia, una ruptura decisiva con la Tradición Apostólica en cuanto constitutiva para la Iglesia? ¿O los autores tienen, más bien, una idea del desarrollo de la doctrina que es sostenida teológicamente con el fin de justificar susodicha ruptura?

Este parece ser claramente el caso. Estamos asistiendo a una nueva forma del Modernismo clásico de principios del siglo XX. En esa época se empezaba con un enfoque decididamente evolutivo y después se defendía la idea que, en el curso del continuo desarrollo del hombre a grados más altos, deben encontrarse en consecuencia también niveles más elevados de conciencia y de cultura, por lo que puede resultar que lo que era falso ayer puede ser verdadero hoy. Esta dinámica evolutiva se aplica también a la religión, es decir, a la conciencia religiosa con sus manifestaciones en la doctrina, el culto y, obviamente, también en la moral.

Aquí, por lo tanto, se presupone una comprensión del desarrollo del dogma que está en clara oposición a la comprensión católica genuina, que comprende el desarrollo del dogma y de la Iglesia no como un cambio, sino más bien como un desarrollo orgánico de un tema que permanece fiel a su propia identidad.

Esto es lo que los Concilios Vaticanos I y II nos enseñan con sus Constituciones “Dei Filius”, “Lumen Gentium” y “Dei Verbum”.

Hay que afirmar con determinación que el «Instrumentum Laboris» contradice la enseñanza vinculante de la Iglesia en puntos decisivos y que, por consiguiente, debe ser considerado herético. En la medida en que incluso la Divina Revelación es puesta en duda, o malinterpretada, se debe también hablar de apostasía.

Esto está aún más justificado a la luz del hecho de que el «Instrumentum Laboris» utiliza una noción meramente inmanentista de la religión, y considera la religión como el resultado y la forma de expresión de la experiencia espiritual personal del hombre. El uso de palabras y nociones cristianas no puede ocultar que estas son utilizadas sólo como palabras vacías, a pesar de su significado original.

El «Instrumentum Laboris» para el Sínodo de la Amazonia constituye un ataque a los fundamentos de la fe de una manera impensable hasta ahora, por lo que debe ser rechazado con la máxima firmeza.