martes, 11 de febrero de 2014

Curso



CÁTEDRA JUAN PABLO MAGNO

CURSO DE FORMACIÓN DE DIFUSORES
DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA


FUNDAMENTOS
La Cátedra Juan Pablo Magno fue constituída en el año 2011, con el fin de contribuir al perfeccionamiento y actualización doctrinal de los laicos, y la difusión del Magisterio Pontificio. Para el año 2014 se ha programado el curso cuyo contenido se detalla en el anexo a la presente, destinado a formar personas que puedan difundir la Doctrina Social de la Iglesia (DSI).

La enseñanza y la difusión de la DSI forman parte de la misión evangelizadora de la Iglesia.  El Pontificio Consejo Justicia y Paz, en octubre de 2004, presentó el Compendio de Doctrina Social de la Iglesia, que estimula el conocimiento de esta disciplina al resumir en un solo tomo lo esencial de la enseñanza de la Iglesia en materia social. Pese a ello, y al tiempo transcurrido, la DSI es ignorada por la mayoría de los laicos; así lo manifiestaron los Obispos argentinos en el documento Navega Mar Adentro, y lo admitió el Cardenal Martino: la DSI es “el secreto mejor guardado de la Iglesia Católica(17-2-06).

La Cátedra ofrece a los interesados en esta actividad, un curso gratuito, basado en el citado Compendio oficial, con un esquema sencillo, que se desarrollará entre el 15 de marzo y el 24 de mayo. Para facilitar el estudio del Compendio, hemos seleccionado los párrafos de cada Capítulo que consideramos más importantes, y sobre los cuales se realizarán las Evaluaciones. De esa manera las 318 páginas se reducen a 83.

Se ha preferido la modalidad semipresencial, considerando que:
*facilita el cursado, al reducir a seis los encuentros presenciales, siempre en días sábados.
*estimula la lectura individual del Compendio, en los momentos de la semana que cada uno prefiera.


 Dr. Mario Meneghini                      P. José Cuesta sdb
Coordinador                                          Director



Anexo

Objetivo: contribuir a la difusión masiva de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) entre los católicos de Córdoba, en base al Compendio de dicha disciplina.

tenemos un instrumento muy adecuado en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, cuyo uso y estudio recomiendo vivamente.”

Papa Francisco, “Evangelii Gaudium”

Modalidad:
1. Se convoca a los interesados en estudiar los puntos esenciales de la Doctrina Social de la Iglesia, con vistas a su difusión posterior, en el ámbito de actuación de cada cursante.  El curso será gratuito y comenzará en marzo de 2014.

2. El curso estará basado en el Compendio oficial de la disciplina[1]. El Curso Virtual confeccionado por la Escuela de Dirigentes “Santo Tomás Moro”[2], puede ser utilizado como bibliografía de consulta.

3. Contenido del Curso:
Mod. 1:    Iglesia y Doctrina Social (Cap. 2 y 12)
Mod. 2:    Principios de la Doctrina Social de la Iglesia (Cap. 4)
Mod. 3:    Persona humana y sus derechos (Cap. 3)
Mod. 4:    La familia (Cap. 5)
Mod. 5:    El trabajo humano (Cap. 6)
Mod. 6:    La vida económica (Cap. 7)
Mod. 7:    Comunidad política (Cap. 8)
Mod. 8:   La comunidad internacional (Cap. 9)
Mod. 9:    El medio ambiente (Cap. 10)
Mod. 10:  La paz  (Cap. 11)

4. Los cursantes deberán leer los capítulos del Compendio, correspondientes a cada módulo del programa,  siendo  evaluados con un cuestionario sencillo cada quince días, en encuentros presenciales. A los inscriptos, se les indicarán los párrafos de cada capítulo que se tendrán en cuenta para las evaluaciones.

5. Los encuentros presenciales se realizarán los días sábados; de 10 a 12 horas, en Av. Colón 1067.
    15 de marzo:  Módulos 1 y 2
    29 de marzo:  Módulos 3 y 4
    12 de abril:     Módulos 5 y 6
    26 de abril:     Módulos 7 y 8
    10 de mayo:   Módulos 9 y 10
    24 de mayo:   coloquio final y entrega de Certificados

6. En  las evaluaciones, será necesario responder correctamente un 60 % de las preguntas formuladas. Quienes no alcancen dicho porcentaje o no asistan  a un encuentro, tendrán otra oportunidad para evaluar.

7. Mienbros del equipo docente de la Cátedra expondrán en los encuentros presenciales, sobre aspectos importantes del Compendio, y podrán aclarar las dudas e inquietudes que surjan.

8. Coordinador: Dr. Mario Meneghini – Asesor: P. José Cuesta sdb

9. Sede: Parroquia María Auxiliadora – Av. Colón 1067

10. Las inscripciones se receptarán hasta el 1 de marzo de 2014, mediante un correo electrónico, indicando nombre, profesión, y Parroquia o Comunidad a la que pertenece el interesado.

Informes e inscripción: catedrajuanpablo@gmail.com   
  


[1] Pontificio Consejo Justicia y Paz. “Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia”; Conferencia Episcopal Argentina, 2005.

lunes, 10 de febrero de 2014

Datos preocupantes sobre los católicos

De la encuesta realizada por la empresa Bendixen & Amandi, entre 12.000 católicos de 10 países, de los 5 continentes, queda en evidencia que la mayoría no coincide en sus ideas y actos con las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia. 
Algunos datos:
-El aborto es aceptado por el 65 % de los consultados
-Los anticonceptivos son aceptados por el 90 % de los católicos de: España, Argentina, Colombia, Brasil, Francia.

Fuente: La Voz del Interior, 10-2-14

viernes, 7 de febrero de 2014

Entrevista



La mayor revolución política: la libertad de educación.

Entrevista al Arzobispo Giampaolo Crepaldi.

Stefano Fontana

Observatorio Van Thuan, 07-02-2014

Excelencia, es casi una obligación dedicar este Caminetto a la situación de la escuela, por dos motivos. Primero por el Mensaje que ustedes los Obispos del Triveneto han publicado recientemente sobre la educación (véase el número pasado de Vita Nuova). Y en segundo lugar porque la Iglesia italiana se prepara para un encuentro, el próximo 10 de mayo, con el Papa Francisco precisamente sobre el tema de la escuela. El aspecto central es el problema de la libertad de educación de las familias.

Sobre la escuela hablo con gusto. La emergencia educativa había sido señalada con gran preocupación por Benedicto XVI. En su origen —dijo— se encuentra la crisis antropológica: ya no sabemos quién es el hombre al que queremos educar. El Observatorio Cardenal Van Thuân, del que soy presidente, ha advertido que ya hemos excedido la emergencia educativa y ahora nos enfrentamos a la alarma educativa, ya que ha ingresado abruptamente en la escuela una ideología que pretende educar a un niño o un joven abstracto, ni varón ni mujer, privados de una identidad sexual natural con el pretexto de respetar todas las orientaciones sexuales. 

Finalmente hemos intervenido nosotros los obispos del Triveneto para señalar el grave problema y para poner en guardia frente a una ola que trae el riesgo de distorsionar el sentido de la educación de nuestros niños y jóvenes. Es lógico que, dado este contexto, regrese con una fuerza extraordinaria el problema de la libertad de educación de las familias.

Libertad de educación significa dar a las familias la posibilidad de ser realmente protagonistas de la educación de sus hijos, que no son súbditos de un Estado que impone un pensamiento único, sino personas abiertas a la verdad. ¿Cómo ve este gran problema?

Si la integración se lleva a cabo en la escuela estatal, como sucede hoy, su proyecto educativo debería perder fuerza y diluirse; sin embargo si la integración ocurre en la sociedad civil con la participación de la familia, entonces la integración ganaría fuerza, y así las familias espirituales de la sociedad podrían desarrollar propuestas educativas según sus legítimas aspiraciones. 
La mayor revolución a hacerse en Italia es la de la escuela. Y sería una revolución no sólo educativa, sino política en el sentido más profundo del término. Provocaría entusiasmo, participación, compromiso, adhesión a ideales, estimularía la comparación y, sobre todo, la capacidad de dar respuestas, que luego se extenderían positivamente a otros campos de la vida social. Se favorecería la iniciativa cultural, la expresión de ideas, la movilización popular, el asumir responsabilidades, el debate sano de ideas.

En Italia se sigue pensando que la síntesis debe realizarse en el Estado. En cambio usted propone la centralidad de la sociedad civil. Pero ¿la sociedad civil está lista? ¿Las familias son capaces de hacerse cargo responsablemente de espacios de subsidiariedad?

Nada en Italia será como antes si se implementa esta revolución educativa. Los modelos empleados ya en otros países y que pueden ser aplicados son muy diversos. Es la esencia lo que importa: la síntesis no se realiza en el Estado sino en la sociedad civil. De este modo también la sociedad civil se perfecciona. Para realizar una síntesis hay que estar en capacidad, pero si no se realiza, entonces nunca se podrá desarrollar esa capacidad. La sociedad civil seguirá estando siempre subordinada, presente en las palabras, pero realizando una función solo complementaria en relación al Estado y, por tanto, a la política estrictamente entendida. La liberación, y la mayoría de edad de la sociedad civil pasa, antes que nada y esencialmente, por la responsabilidad educativa. Es por la capacidad de dar una propuesta a nuestros hijos, para su futuro, que se evidencia la forma cómo asumimos la responsabilidad y se define nuestra propia identidad de familias y grupos sociales. Si la propuesta sólo la hace el Estado, las identidades culturales se debilitan y la sociedad civil pasa a ser fluida e inconsistente.

¿En qué sentido el monopolio estatal de la educación es negativo?
¡Cuántas actitudes de cómplices, en lugar de protagonistas, están relacionadas con la persistencia del monopolio estatal de la educación! Burocracia, uniformismo y conformismo, inercia, esperas interminables, revanchismos, dependencia de las circulares y las clasificaciones, prevalencia de los aspectos cuantitativos sobre los cualitativos. En lugar de esto cuánta energía ciudadana se desplegaría a través de la libertad de educación. 

Se recompensaría el mérito y el compromiso, se vería revalorada la formación permanente y la actualización, se transferiría a las familias la evaluación sustancial de la enseñanza. Estrechamente ligado al monopolio escolar estatal hay una gran cantidad de grupos corporativos y de posiciones rentables. Cambiar esta situación es algo dificilísimo precisamente por esas enormes resistencias, pero los católicos deberán plantearse este objetivo, aunque difícil, como primario. Estas ideas mías no afectan a las personas individuales. Muchos dirigentes y profesores están fuertemente comprometidos en el plano personal, pero el sistema tiene estos límites.

Usted acaba de mencionar a los católicos. ¿Por qué los católicos deberían esforzarse por la libertad de educación?
Porque si no contamos con un lugar en el que la libertad de nuestros niños y jóvenes se encuentre con la verdad, se hará imposible que ellos puedan encontrarse con Cristo. Este lugar debe ser un lugar público porque la verdad es de todos y la libertad implica la relación. Público, pero no limitado a lo estatal. La escuela estatal no es propiamente pública, porque se ve obligada a reducir el alcance de su relación con la verdad. La primera libertad es la libertad de educar, cuando nos la quitan, nos quitan todo. Sin esta libertad también se ve comprometido el rol público de la fe católica, que sería admisible sólo en ámbitos restringidos o incluso privados.

Sin embargo entre los católicos todavía tiene mucho apoyo la escuela estatal única.
No se trata de desmantelar la escuela estatal, sino de buscar la manera en que ya no sea la única. Si la integración se lleva a cabo en la escuela estatal, como sucede hoy, su proyecto educativo debería perder fuerza y diluirse; sin embargo si la integración ocurre en la sociedad civil con la participación de la familia, entonces la integración ganaría fuerza, en la sana competencia y la planificación.

¿Mayor autonomía y libertad darían además una educación de calidad superior? ¿Por qué?
Todo el País tiene necesidad de esta revolución política. El retraso de nuestra escuela está bajo los ojos de todos debido a que afecta la capacidad de preparar y orientar a los jóvenes para las profesiones, y por la caída del nivel de calidad en lo estrictamente educativo. Una mayor flexibilidad, la creación de experiencias de excelencia que hagan de arrastre y piloto, incluso un reporte real sobre el territorio para una sana obtención de fondos, una mayor cautela en la administración manteniendo la autonomía, un acuerdo sindical diferente, son todos elementos de innovación que harían respirar al sistema educativo en nuestro país.
Las dificultades en la educación escolar también se deben a la fragmentación del conocimiento que se transmite. Los estudiantes son, a menudo, desorientados antes que formados.
Hoy tenemos una organización muy centralizada y una pluralidad muy amplia de líneas formativas tanto en la escuela superior como en la universidad. Se trata de revocar el esquema: pluralismo educativo y reorganizar la estructura mayormente unitaria del conocimiento, permitir la multiplicación subsidiaria de los temas educativos y la unión entre las disciplinas. 

La búsqueda de la microespecialización debe dejarse a las últimas fases de la educación universitaria y a la investigación especializada, para que el resto del marco del conocimiento pueda venir simplificado y reorganizado de una forma más homogénea. La excesiva especialización, la artificialidad de las líneas de instrucción, la libertad de enseñanza entendida de forma individualista provocan un desconcierto educativo ya que sí es cierto que el joven necesita de lo específico, pero dentro un marco de sentido unitario. Este marco de sentido unitario no puede ser otorgado por el Estado, sino que debe ser formulado por los distintos proyectos educativos libremente propuestos por los sujetos educativos de la sociedad civil dentro de un marco de referencia válido para todos que anteriormente habíamos llamado pacto constitucional esencial.

¿La universidad también necesita de subsidiariedad?
La universidad necesita, de manera particular, de esta autonomía y libertad, ya que está en el nivel de instrucción-educación de mayor potencial constructivo para el país, con repercusiones muy importantes, también sobre la economía y la vida social en general. El pluralismo educativo debe aplicarse también a ella para que libere muchas energías culturales e intelectuales en beneficio de toda la nación.
Sin embargo las revoluciones no se hacen en un día...
Se trataría de una verdadera revolución, de un impacto muy fuerte sobre las estructuras, la normatividad, los empleados, los usuarios. Esto necesita un proyecto de largo plazo y aplicación gradual que prevea intervenciones progresivas y el desplazamiento de recursos materiales y humanos del Estado hacia los nuevos actores de la sociedad civil, del ámbito privado y del sector privado-social.


martes, 4 de febrero de 2014

Mensaje del Papa para la Cuaresma de 2014



UNA INVITACIÓN A LA POBREZA EVANGÉLICA EN NUESTRA EPOCA

Ciudad del Vaticano, 4 febrero 2014 (VIS).-

“Queridos hermanos y hermanas:

Con ocasión de la Cuaresma os propongo algunas reflexiones, a fin de que os sirvan para el camino personal y comunitario de conversión. Comienzo recordando las palabras de san Pablo:"Pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza" . El Apóstol se dirige a los cristianos de Corinto para alentarlos a ser generosos y ayudar a los fieles de Jerusalén que pasan necesidad. ¿Qué nos dicen, a los cristianos de hoy, estas palabras de san Pablo? ¿Qué nos dice hoy, a nosotros, la invitación a la pobreza, a una vida pobre en sentido evangélico?

La gracia de Cristo

Ante todo, nos dicen cuál es el estilo de Dios. Dios no se revela mediante el poder y la riqueza del mundo, sino mediante la debilidad y la pobreza:"Siendo rico, se hizo pobre por vosotros…". Cristo, el Hijo eterno de Dios, igual al Padre en poder y gloria, se hizo pobre; descendió en medio de nosotros, se acercó a cada uno de nosotros; se desnudó, se “vació”, para ser en todo semejante a nosotros ). ¡Qué gran misterio la encarnación de Dios! La razón de todo esto es el amor divino, un amor que es gracia, generosidad, deseo de proximidad, y que no duda en darse y sacrificarse por las criaturas a las que ama. La caridad, el amor es compartir en todo la suerte del amado. El amor nos hace semejantes, crea igualdad, derriba los muros y las distancias. Y Dios hizo esto con nosotros. Jesús, en efecto,"trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros excepto en el pecado"

La finalidad de Jesús al hacerse pobre no es la pobreza en sí misma, sino —dice san Pablo—"...para enriqueceros con su pobreza". No se trata de un juego de palabras ni de una expresión para causar sensación. Al contrario, es una síntesis de la lógica de Dios, la lógica del amor, la lógica de la Encarnación y la Cruz. Dios no hizo caer sobre nosotros la salvación desde lo alto, como la limosna de quien da parte de lo que para él es superfluo con aparente piedad filantrópica. ¡El amor de Cristo no es esto! Cuando Jesús entra en las aguas del Jordán y se hace bautizar por Juan el Bautista, no lo hace porque necesita penitencia, conversión; lo hace para estar en medio de la gente, necesitada de perdón, entre nosotros, pecadores, y cargar con el peso de nuestros pecados. Este es el camino que ha elegido para consolarnos, salvarnos, liberarnos de nuestra miseria. Nos sorprende que el Apóstol diga que fuimos liberados no por medio de la riqueza de Cristo, sino por medio de su pobreza. Y, sin embargo, san Pablo conoce bien la"riqueza insondable de Cristo","heredero de todo" .

¿Qué es, pues, esta pobreza con la que Jesús nos libera y nos enriquece? Es precisamente su modo de amarnos, de estar cerca de nosotros, como el buen samaritano que se acerca a ese hombre que todos habían abandonado medio muerto al borde del camino Lo que nos da verdadera libertad, verdadera salvación y verdadera felicidad es su amor lleno de compasión, de ternura, que quiere compartir con nosotros. La pobreza de Cristo que nos enriquece consiste en el hecho que se hizo carne, cargó con nuestras debilidades y nuestros pecados, comunicándonos la misericordia infinita de Dios. La pobreza de Cristo es la mayor riqueza: la riqueza de Jesús es su confianza ilimitada en Dios Padre, es encomendarse a Él en todo momento, buscando siempre y solamente su voluntad y su gloria. Es rico como lo es un niño que se siente amado por sus padres y los ama, sin dudar ni un instante de su amor y su ternura. La riqueza de Jesús radica en el hecho de ser el Hijo, su relación única con el Padre es la prerrogativa soberana de este Mesías pobre. Cuando Jesús nos invita a tomar su “yugo llevadero”, nos invita a enriquecernos con esta “rica pobreza” y “pobre riqueza” suyas, a compartir con Él su espíritu filial y fraterno, a convertirnos en hijos en el Hijo, hermanos en el Hermano Primogénito.

Se ha dicho que la única verdadera tristeza es no ser santos ; podríamos decir también que hay una única verdadera miseria: no vivir como hijos de Dios y hermanos de Cristo.

Nuestro testimonio

Podríamos pensar que este “camino” de la pobreza fue el de Jesús, mientras que nosotros, que venimos después de Él, podemos salvar el mundo con los medios humanos adecuados. No es así. En toda época y en todo lugar, Dios sigue salvando a los hombres y salvando el mundo mediante la pobreza de Cristo, el cual se hace pobre en los Sacramentos, en la Palabra y en su Iglesia, que es un pueblo de pobres. La riqueza de Dios no puede pasar a través de nuestra riqueza, sino siempre y solamente a través de nuestra pobreza, personal y comunitaria, animada por el Espíritu de Cristo.

A imitación de nuestro Maestro, los cristianos estamos llamados a mirar las miserias de los hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar obras concretas a fin de aliviarlas. La miseria no coincide con la pobreza; la miseria es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin esperanza. Podemos distinguir tres tipos de miseria: la miseria material, la miseria moral y la miseria espiritual. La miseria material es la que habitualmente llamamos pobreza y toca a cuantos viven en una condición que no es digna de la persona humana: privados de sus derechos fundamentales y de los bienes de primera necesidad como la comida, el agua, las condiciones higiénicas, el trabajo, la posibilidad de desarrollo y de crecimiento cultural. Frente a esta miseria la Iglesia ofrece su servicio, su diakonia, para responder a las necesidades y curar estas heridas que desfiguran el rostro de la humanidad. En los pobres y en los últimos vemos el rostro de Cristo; amando y ayudando a los pobres amamos y servimos a Cristo. Nuestros esfuerzos se orientan asimismo a encontrar el modo de que cesen en el mundo las violaciones de la dignidad humana, las discriminaciones y los abusos, que, en tantos casos, son el origen de la miseria. Cuando el poder, el lujo y el dinero se convierten en ídolos, se anteponen a la exigencia de una distribución justa de las riquezas. Por tanto, es necesario que las conciencias se conviertan a la justicia, a la igualdad, a la sobriedad y al compartir.

No es menos preocupante la miseria moral, que consiste en convertirse en esclavos del vicio y del pecado. ¡Cuántas familias viven angustiadas porque alguno de sus miembros —a menudo joven— tiene dependencia del alcohol, las drogas, el juego o la pornografía! ¡Cuántas personas han perdido el sentido de la vida, están privadas de perspectivas para el futuro y han perdido la esperanza! Y cuántas personas se ven obligadas a vivir esta miseria por condiciones sociales injustas, por falta de un trabajo, lo cual les priva de la dignidad que da llevar el pan a casa, por falta de igualdad respecto de los derechos a la educación y la salud. En estos casos la miseria moral bien podría llamarse casi suicidio incipiente. Esta forma de miseria, que también es causa de ruina económica, siempre va unida a la miseria espiritual, que nos golpea cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor. Si consideramos que no necesitamos a Dios, que en Cristo nos tiende la mano, porque pensamos que nos bastamos a nosotros mismos, nos encaminamos por un camino de fracaso. Dios es el único que verdaderamente salva y libera.

El Evangelio es el verdadero antídoto contra la miseria espiritual: en cada ambiente el cristiano está llamado a llevar el anuncio liberador de que existe el perdón del mal cometido, que Dios es más grande que nuestro pecado y nos ama gratuitamente, siempre, y que estamos hechos para la comunión y para la vida eterna. ¡El Señor nos invita a anunciar con gozo este mensaje de misericordia y de esperanza! Es hermoso experimentar la alegría de extender esta buena nueva, de compartir el tesoro que se nos ha confiado, para consolar los corazones afligidos y dar esperanza a tantos hermanos y hermanas sumidos en el vacío. Se trata de seguir e imitar a Jesús, que fue en busca de los pobres y los pecadores como el pastor con la oveja perdida, y lo hizo lleno de amor. Unidos a Él, podemos abrir con valentía nuevos caminos de evangelización y promoción humana.

Queridos hermanos y hermanas, que este tiempo de Cuaresma encuentre a toda la Iglesia dispuesta y solícita a la hora de testimoniar a cuantos viven en la miseria material, moral y espiritual el mensaje evangélico, que se resume en el anuncio del amor del Padre misericordioso, listo para abrazar en Cristo a cada persona. Podremos hacerlo en la medida en que nos conformemos a Cristo, que se hizo pobre y nos enriqueció con su pobreza. La Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse; y nos hará bien preguntarnos de qué podemos privarnos a fin de ayudar y enriquecer a otros con nuestra pobreza. No olvidemos que la verdadera pobreza duele: no sería válido un despojo sin esta dimensión penitencial. Desconfío de la limosna que no cuesta y no duele.


Que el Espíritu Santo, gracias al cual"[somos] como pobres, pero que enriquecen a muchos; como necesitados, pero poseyéndolo todo" sostenga nuestros propósitos y fortalezca en nosotros la atención y la responsabilidad ante la miseria humana, para que seamos misericordiosos y agentes de misericordia. Con este deseo, aseguro mi oración por todos los creyentes. Que cada comunidad eclesial recorra provechosamente el camino cuaresmal. Os pido que recéis por mí. Que el Señor os bendiga y la Virgen os guarde”.

jueves, 30 de enero de 2014

Mensaje del Papa Francisco



 AL 13º INTERECLESIAL DE LAS CEB

"La evangelización es un deber de toda la Iglesia, de todo el pueblo de Dios"

                                  

La Intereclesial de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB), que este año se celebró su 13ª encuentro en Juazeiro do Norte (Ceará - Brasil), del 7 al 11 de enero, recibió un emotivo mensaje del papa Francisco. Se trata del primer mensaje que un papa envía a un encuentro de esta naturaleza, que congrega a los cristianos de base.


Queridos hermanos y hermanas,

Con mucha alegría dirijo este mensaje a todos los participantes del 13º Encuentro Intereclesial de las Comunidades Eclesiales de Base, que tiene lugar entre los días 7 y 11 de enero de 2014, en la ciudad de Juazeiro do Norte, en Ceará, sobre el tema "Justicia y Profecía al Servicio de la Vida".

Primeramente, quiero asegurarles mis oraciones para que este Encuentro sea bendecido por nuestro Padre del Cielo, con las luces del Espíritu Santo que les ayuden a vivir con renovado ardor los compromisos del Evangelio de Jesús en el seno de la sociedad brasileña. De hecho, el lema de este encuentro "CEB, peregrinas del Reino, en el campo y en la ciudad" debe sonar como una llamada para que éstas asuman siempre más su importantísimo papel en la misión evangelizadora de la Iglesia.

Como recordaba el Documento de Aparecida, las CEB son un instrumento que permite al pueblo "llegar a un mayor conocimiento de la Palabra de Dios, al compromiso social en nombre del Evangelio, al surgimiento de nuevos servicios laicales y a la educación de la fe de los adultos" (n.178). Y recientemente, dirigiéndome a toda la Iglesia, escribía que las Comunidades de Base "traen un nuevo ardor evangelizador y una capacidad de diálogo con el mundo que renuevan a la Iglesia", pero para eso es necesario que ellas "no pierdan el contacto con esta realidad muy rica de la parroquia local y que se integren de buen grado en la pastoral orgánica de la Iglesia particular" (Exhort. Ap. Evangelii Gaudium, 29).

Queridos amigos, la evangelización es un deber de toda la Iglesia, de todo el pueblo de Dios: todos debemos ser peregrinos, en el campo y en la ciudad, llevando la alegría del Evangelio a cada hombre y a cada mujer.


Deseo desde el fondo de mi corazón que las palabras de San Pablo: "Ay de mí se no predicara el Evangelio" (I Co 9,16) puedan encontrar eco en el corazón de cada uno de ustedes! Por eso, confiando los trabajos y a los participantes del 13º Encuentro Intereclesial de las Comunidades Eclesiales de Base a la protección de Nuestra Señora Aparecida, invito a todos a vivirlo como un encuentro de fe y de misión, de discípulos misioneros que caminan con Jesús, anunciando y testimoniando con los pobres la profecía de los "nuevos cielos y de la nueva tierra", al concederles mi Bendición Apostólica. 

Carta Final del 13° Intereclesial de las CEB al pueblo de Dios



"La vivencia comunitaria renovó nuestro creer"

La carta final del 13º Intereclesial de las CEB al Pueblo de Dios, recoge las experiencias y las reflexiones compartidas y celebradas por 2248 mujeres, 1788 hombres, 72 obispos, 232 sacerdotes, 146 religiosas y religiosos, 20 evangélicos, 35 miembros de otras religiones, 36 extranjeros, 68 asesores y asesoras, y 75 indígenas, que sumados a los equipos de servicio y a los visitantes, llegaron a ser 5046.


El Intereclesial no es un evento, sino un proceso que tiene un antes y un después. Por eso, les compartimos lo que fue vivido, reflexionado, celebrado en este encuentro para que continúe siendo parte de la vida de la gente. Esta es la carta del Intereclesial.

Hermanas y hermanos de caminada:

"María se puso en camino... entro en la casa y saludó a Isabel... bienaventurada tu que creíste... las criaturas se estremecieron de alegría en el vientre..." (cf. Lc 1,39-45).

En actitud peregrina, el pueblo de las Comunidades Eclesiales de Base de todos los rincones de Brasil se colocó en camino respondiendo a la llamada de la gran hoguera encendida por la diócesis de Crato (Ceará), convocando para el 13º Intereclesial. La luz de la hoguera iluminó tan alto que hizo llegar representantes de Iglesias hermanas evangélicas y de otras religiones. Hasta fue avistada en toda América Latina y el Caribe, Europa, África y Asia.

El Carirí se volvió la "casa" donde se encontraron la fe profunda del pueblo nordestino con la fe encarnada del pueblo de las CEB nacida del grito profético por justicia y de la utopía del Reino. Hubo un encuentro entre la religiosidad popular y la espiritualidad libertadora de las CEB. Las dos reafirmaron su seguimiento de Jesús de Nazaret, vivido en la fe y en el compromiso con la justicia al servicio de la vida. ¡Bienaventurado el pueblo que creyó!

Las palabras del obispo don Fernando Pânico en la celebración de abertura confirmaron este creer, proclamando: "las CEB son la forma de la Iglesia ser. Las CEB son la forma 'normal' de la Iglesia ser. Manera normal del pueblo de Dios responder hoy a la propuesta de Jesús: ser comunidad al servicio de la vida".

Al oír la proclamación de esta buena noticia, el vientre del pueblo que vino en peregrinación quedó de nuevo embarazado de este sueño, de esta utopía. La esperanza fue fortalecida. La perseverancia y la resistencia en la lucha fueron confirmadas. El compromiso con la justicia al servicio del bien vivir fue asumido. Y la alegría explotó como fuegos a la vista y del medio de la alegría escuchamos la memoria de la voz querida de don Helder Cámara, a hacerse oír: "¡No dejen la profecía caer! ¡No dejen caer la profecía!".

La profecía no cayó. Resonó en las palabras del indio Anastásio: "Robaron nuestros frutos, arrancaron nuestras hojas, cortaran nuestras ramas, quemaron nuestros troncos, pero no nos dejamos arrancar nuestras raíces". Raíces que penetran en la memoria de los ancestrales, en el sueño de vivir en tierras demarcadas, libres para danzar, celebrar y festejar la tierra que es Madre.

Emergió la memoria del padre Ibiapina y el protagonismo de la beata Maria Araújo canalizó los deseos más profundos de vida y vida en abundancia, lo que incomodó a los grandes. El P. Cícero y el beato Zé continuaron acogiendo los excluidos. Organizaron la comunidad movida por la fe, trabajo, abundancia y libertad. Esta forma de convivencia tiene continuidad en las CEB, en las pastorales y entidades comprometidas con los pobres.

La profecía se hizo eco en el análisis de la realidad, que llevó a constatar que Brasil todavía necesita reconocer que en el campo y en la ciudad, no es suficiente realizar grandes proyectos. El gran capital prioriza el agro e hidronegocio y las mineras, y continúa expulsando del campo para concentrar a las personas en las ciudades, volviéndolas objeto de manipulación y explotación, de concepciones dominadoras y productoras de profundas injusticias. El pueblo continua siendo despojado de su dignidad: sus hijos e hijas se consumen en el mercado de las drogas y en el tráfico de personas; el pueblo es despojado de sus derechos a sanidad, educación, vivienda, diversión; la juventud es exterminada, oscureciendo la posibilidad de proyectarse hacia el futuro por falta de oportunidades; todavía existen discriminaciones y otras violencias marcan las relaciones de etnia, raza, edad, género, religión. Percibimos que transformar los ciudadanos y ciudadanas en consumidores es una amenaza para el "Bien Vivir".

Ranchos (mini-plenarios) y sombreros (grupos) se volvieron espacios de compartir las experiencias, de buscando comprender la sociedad que es el suelo donde las CEB luchan y viven.

Y tras los pasos del P. Cícero, las CEB se volvieron peregrinas por las veredas conociendo comunidades; viviendo la firmeza de los mártires y profetas; experimentando el compartir y la fiesta de manera que el pueblo nordestino sabe hacer. La sabiduría de los patriarcas y matriarcas nos acompañó rescatando la memoria y orando: "Sólo Dios es grande", "Amaos unos a los otros".

La grandeza de Dios se revela en los peregrinos, pueblo sufrido que al asumir la organización de la peregrinación, en la práctica de la solidaridad, en el rezo y en el canto de los benditos se hace protagonista y re-significa el espacio de la vida diaria.

El amor es manifestado en la profecía de la mujer que en el acariciar, en el amasar del pan, en el liderazgo y revolución carga en su vientre nuestra liberación; en la profecía que por amor a la justicia se vuelve ecuménica; en Jesús de Nazaret que primeramente vivió la justicia y la profecía a servicio de la vida y nos desafía a ser CEB peregrinas del Reino en el campo y en la ciudad.

La vivencia comunitaria en el terreno semi-árido renovó nuestro creer. Exultamos de alegría como los niños que saltaron de alegría en el vientre de las madres vislumbrando lo nuevo. El Reino se hizo presente entre nosotros. Sus señales están presentes en la hermandad: oramos y reflexionamos, reavivamos en nuestra frente rostros de mártires y profetas de la caminada, reflexionamos y debatimos, formamos la misma fila para comer juntos la sabrosa comida del Carirí, en la misma pila lavamos nuestros platos. En la circularidad del servicio, del canto, del testimonio, reafirmamos el compromiso de ser CEB: Peregrinas del Reino, profetas de la justicia que luchan por la vida, al servicio del bien-vivir, semillas del Reino e de su Justicia, comunidades profetas de esperanza y de la alegría del Evangelio.

Los peregrinos y peregrinas siempre vuelven para su tierra, llenos de fe y esperanza. Nosotros también volvemos como peregrinos y peregrinas preñados de la utopía del Reino que es de las CEB. Volvemos a nuestra tierra, con un mensaje del papa Francisco, obispo de Roma e primado en la unidad. De él recibimos reconocimiento, coraje, convite a continuar con pisada firme la caminada de ser Iglesia Peregrina de la justicia e profecía al servicio de la vida.

Nos juntamos a la voz de María que aclamó al Dios de la vida que realiza sus maravillas en los humillados. Unamos nuestras voces a la suya para con ella derribar a los poderosos de sus tronos y elevar a los humildes, despedir los ricos de manos vacías y llenar de hartura la mesa de los empobrecidos.

Hermanas y hermanos, los abrazamos con "amorosidad". ¡Amén, Aleluya!


CELAM

miércoles, 22 de enero de 2014

Francisco: ni socialista ni liberal

                   
                                      Alberto Buela

En los primeros días de enero apareció un artículo firmado por el teólogo brasileño de la teología de la liberación, Leonardo Boff, hablando sobre el Papa Francisco y su concepción de la economía, vinculándolo con el economista socialista húngaro Kart Polanyi (1896-1964).
En principio pensamos escribir algo pero, preferimos guardar silencio, para no menear el asunto y así, la mentira a designio e  interesada de Boff, muriera por su propio peso.
Pero como nunca falta un buey corneta, apareció en estos días el artículo de un periodista canadiense, haciéndose eco del artículo de Boff y cantando loas a Polanyi  y haciendo aparecer a Francisco como su discípulo amado.

Si bien nosotros no somos “franciscólogos” como hoy aparecen tantos, pero conocemos de visu la trayectoria intelectual de Francisco, estamos obligados a afirmar que la crítica del Papa al liberalismo y a la economía del capitalismo salvaje no nace ni se apoya en el socialista Polanyi sino en el menos renombrado y más telúrico nacionalista argentino, el cura Leonardo Castellani (1899-1981).

Francisco conoció y trató al “Chesterton del castellano” según lo apodaron en España. Fue comilitón de él por ser también jesuita. Y castigado también como él por el superior de la orden. Hijo de “gringos” como él. A Francisco lo rescata de su ostracismo en Córdoba para llevarlo al arzobispado de Buenos Aires, el cardenal Antonio Quarracino, quien fue quien rescató públicamente al cura Castellani.

La crítica al liberalismo capitalista de Francisco encuentra su último fundamento en la realidad tal como es y como él la ve. Pero, el antecedente que hay que tener en cuenta es la crítica de Castellani, que es de donde se nutre Francisco.
Los trabajos de Jerónimo del Rey, tal uno de sus pseudónimos, sobre el liberalismo son inúmeros y así en su inmensa producción se suceden libros, artículos, folletos y conferencias. Sus críticas están hechas desde todos los ángulos: filosófico, político, teológico, económico, social y cultural.

La diferencia entre Castellani y Polanyi es abismal. Mientras que el santafesino propone restaurare omnia in Christo el húngaro propone un socialismo cristiano. Esto es, combatir al liberalismo capitalismo con pecesitos colorados nadando en agua bendita.

Leonardo Boff sabe esto y sabe de las graves limitaciones del socialismo cristiano para combatir al capitalismo, pero usa la figura de Polanyi para llevar agua para su molino: hoy los teólogos de la liberación se quieren salvar con Francisco. El que no sabe es el mamarracho canadiense (de apellido Rabilotta. Se presta para el versito) que quiere pegar a Francisco con socialismo cristiano sin haber estudiado, mínimamente, los pasos en la formación del Papa.

La periodista del diario La Nación de Argentina, Elisabetta Piqué, una especie de viuda intelectual del Papa Francisco, hoy 21/1/14 cuenta que “cuando fue creado (el verbo correcto designado) cardenal en febrero de 2001, prefirió mandar arreglar el hábito de su predecesor el arzobispo Antonio Quarracino, antes que degastar (el verbo correcto es malgastar) unos 1000 euros para mandarse hacer uno nuevo”.
Es que el principio de austeridad es el fundamento último para poder combatir con éxito la sociedad que consumo, pues como decía Hegel: el consumo es infinito.
Y la idea de vivir austeramente es lo que tiene metido Francisco hasta el tuétano, y en esto Polanyi está pintado, está demás, sobra. Esa austeridad raigal le viene de los gringos de sus padres que con una mano atrás y otra adelante vinieron a la Argentina ante la imposibilidad de ser plenamente hombres en Italia. Le viene del ideario de San Ignacio, Le viene, en definitiva, de la figura emblemática para él: San Francisco de Asís.

Ex cursus
El escrito de Boff es tan jodido que termina afirmando que “el Jesús histórico que actualiza Francisco, no tiene nada que ver con el cristianismo proselitista”, cuando, por el contrario, la lucha real y concreta de Francisco es, frente a la marea arrolladora del evangelismo en sus distintas variantes, recuperar los fieles para la Iglesia.