jueves, 27 de marzo de 2014

Curaciones por intercesión de Juan Pablo II

Ante la inminente canonización de nuestro patrono -que se realizará el 27 de abril-, reproducimos los datos de curaciones atribuidas a Juan Pablo II.



Curación de Floribeth Mora


Esta es la curación elegida para la canonización de Juan Pablo II, que tendrá lugar el 27 de abril de 2014. La protagonista es una mujer costarricense que vive en la localidad de Tres Ríos de Cartago. El pasado 18 de junio de 2013, la Comisión Teológica de la Congregación para la Causa de los Santos aprobó esta curación, como ya lo hicieran en el mes de abril los médicos que reconocieron que, de forma inexplicable, Flory –como la llaman sus familiares y amigos–superó un aneurisma cerebral cuando ya estaba desahuciada por los médicos.

La propia Flory relata así su testimonio: Todo comenzó el 8 de abril de 2011 al despertar. «Me dio un dolor de cabeza tan fuerte que pensé que me reventaría la cabeza. Le pedí a mi esposo que me llevara al hospital porque me sentía bastante mal. Cuando llegué me encontraba muy mal por los vómitos y el dolor de cabeza», relata esta mujer en un testimonio escrito por ella misma hace un año, recogido ahora por "La Razón", y confirmado a ese diario español por uno de los partícipes del milagro.

En aquella primera visita al médico, le diagnosticaron estrés y presión alta. Al comprobar a lo largo de los días posteriores que su estado de salud no mejoraba, decidió acudir a un hospital en San José, la capital de Costa Rica.

«Tras varios exámenes me dijeron que tenía un pequeño derrame de sangre en mi cerebro, luego me hicieron un TAC y descubrieron que se trataba de un aneurisma cerebral en el lado derecho».

Los médicos desistieron

De inmediato la trasladaron a otro centro, mientras los facultativos se mostraban sorprendidos por su aguante. Tras varios intentos por cerrar el goteo de sangre que sufría en su cerebro, el equipo médico que la atendía tuvo que desistir al encontrarse la dilatación en un lugar de difícil acceso.

A partir de este momento, la situación empeoró sobremanera. Tras pasar unos días en observación, las limitaciones del sistema sanitario costarricense impidieron llevar a cabo una operación.

«Se cerraban así mis posibilidad de sobrevivir a tan fatal diagnóstico», recuerda esta madre de cuatro hijos, abuela de cuatro nietos y esposa de un exoficial de la Policía nacional.

Tal era la gravedad de su situación que regresó a casa con un aviso claro a su familia: sólo le quedaba un mes de vida. Sin embargo, a pesar de la desesperación que en un primer momento les generó pensar en el desenlace de la historia, «nos llenamos de mucha fe, pero no puedo negar el miedo tan grande que sentía al ver lo que me estaba sucediendo».

Juan Pablo II, beato

No se cumplía ni un mes de aquella mañana en la que su vida se truncó, cuando tuvo lugar otro giro inesperado. El 1 de mayo de 2011, en la plaza de San Pedro, más de un millón de personas participan en la beatificación de Juan Pablo II.

Benedicto XVI proclamaba beato al Papa polaco destacando en primera persona cómo vivió la santidad de su predecesor en la sede de Pedro: «Durante 23 años pude estar cerca de él y venerar cada vez más su persona. Su profundidad espiritual y la riqueza de sus intuiciones sostenían mi servicio. El ejemplo de su oración siempre me ha impresionado y edificado: él se sumergía en el encuentro con Dios, aun en medio de las múltiples ocupaciones de su ministerio». Cuando amanecía en Costa Rica, Juan Pablo II ya había sido beatificado.

Jesús Sacramentado, en procesión

Como todos los domingos, la familia de Floribeth acudió a misa a la parroquia. Con pocas fuerzas, pero de nuevo animada por su esposo, acudieron al centro del barrio porque se estaba celebrando una procesión.

«En ese momento estaba pasando una carroza con la imagen de Jesús Sacramentado y sentí un frío en el cuerpo. Me bajé del coche y fui hasta allí».

Entonces, el sacerdote que acompañaba a la procesión declamaba una oración: «¡Oh, Señor! Hay una sanación».

La mujer se detuvo y se puso a rezar: «Le pedimos a nuestro Papa Juan Pablo que nos ayudara a pedirle a Dios que me ayudara».

Y en ese preciso instante, algo empezó a cambiar. «Salí de ese parque con la fe de que yo fui la sanada», apunta esta madre de familia que desde entonces centra las miradas de sus vecinos y amigos. A partir de ahora, de todo el orbe católico.

Reliquias del Papa en un santuario

Unos días después de aquel hecho, Floribeth, consciente de que al Santuario de la Virgen de Ujarrás –cercano a su domicilio– había recibido unas reliquias del Papa polaco, decidió acudir a rezar. «De nuevo, un milagro», apostilla.

 Se trataba de un relicario que contiene muestras de sangre de Juan Pablo II, extraídas un día antes de morir.

 Sin embargo, a pesar del esfuerzo realizado, cuando llegó ya había terminado la exposición. Aun así, el padre Dónald Solano hizo una excepción.

«Me la enseñó y la toqué. Seis meses después me hicieron otro examen en el cerebro y me indicaron que el aneurisma había desaparecido para la honra y la gloria de mi Dios», subraya esta mujer, que ha hecho posible que Juan Pablo II sea proclamado santo el 27 de abril de 2014.

El neurocirujano, sin explicación

Según publicó el jueves 20 de junio el diario «La Nación» de Costa Rica, el neurocirujano Alejandro Vargas Román, que atendió a Floribeth Mora durante su enfermedad, confirmó estos días que no encontró explicación científica a la desaparición repentina del aneurisma que padecía cuando analizaron exámenes posteriores a aquel 1 de mayo de 2011.

 Además, Vargas reveló que funcionarios de la Santa Sede le consultaron sobre los detalles del caso durante la fase diocesana del proceso de canonización, la primera antes de que los informes sean remitidos a Roma y examinados por las diferentes comisiones de la Congregación para la Causa de los Santos.

«Médicamente, en teoría, nunca les va a desaparecer un aneurisma a las personas porque es una dilatación. Científicamente, yo no tengo ninguna explicación del por qué desapareció», comenta el doctor, que vivió en primera persona lo ocurrido en el hospital Calderón Guardia.


Curación de Marco Fidel Roja

Marco Fidel RojasMarco Fidel Rojas fue alcalde de Huila. Es colombiano, sufría de Párkinson y fue curado por intercesión del Beato Juan Pablo II

Según relató el propio Marco Fidel, todo comenzó el 8 de diciembre del 2005 cuando sintió los primeros síntomas de la enfermedad. Luego de una serie de exámenes se determinó que tenía un accidente cerebrovascular. Posteriormente le indicaron que como consecuencia del infarto en el cerebro sufría de Párkinson.

Poco a poco la enfermedad fue empeorando. "En cualquier momento me podía desplomar. Varias veces me caí en la calle", indicó y relató que incluso como consecuencia de uno de estos desplomes casi es atropellado por un taxi.

Fueron pasando los años hasta que la noche del 27 de diciembre del 2010 recordó que en un viaje a Roma conoció al en entonces Papa Juan Pablo II en una Misa y que habló con él unos pocos segundos.

"Tengo un amigo en el más allá. Y tuvo Párkinson. ¿Por qué no lo había invocado antes? Venerable padre Juan Pablo II: venga y sáneme, ponga sus manos en mi cabeza", dijo esa noche en medio de su dolor.

Esa noche durmió profundamente y al día siguiente ya no tenía los síntomas de la enfermedad.

"Sí, Juan Pablo II me hizo el milagro de curarme", dijo el colombiano que ahora no duda en destinar su pensión para extender la devoción al Papa polaco comprando y regalando estampitas.

"Mi gran promesa con mi sanador, con el beato, es regar la devoción por donde vea que puedo", contó a El Tiempo. Según el diario, dijo que sería como volver a nacer si Juan Pablo II es proclamado santo gracias a su historia.

Según el diario colombiano, la sanación de Marco Fidel es certificada por "el prestigioso neurólogo Antonio Schlesinger Piedrahita", que en el certificado expedido el 26 de septiembre de 2011 señala que "actualmente encuentro al paciente en buenas condiciones de salud. Presenta temblor de reposo en manos. Resto del examen neurológico, normal".

Como se recuerda, el milagro que permitió la beatificación del Papa Juan Pablo II fue la sanación de la religiosa francesa Marie Simon-Pierre, que también padecía de Párkinson, la enfermedad que durante años padeció el extinto Pontífice.

Marie Simon PierreMarie Simon-Pierre, una hermana nacida en 1962, perteneciente a la congregación de las Hermanitas de las Maternidades Católicas, que trabaja actualmente en la maternidad de la Sainte Félicité, en el distrito número 15 de París, ha sido curada de parkinson por intercesión de Juan Pablo II.
A Marie-Simon-Pierre le diagnosticaron los trastornos neurológicos propios de esa enfermedad en junio de 2001, una enfermedad que también padeció Juan Pablo II. A continuación, podrán leer el testimonio de la Hermana Marie Simon Pierre:

<<Estaba enferma de Parkinson. Me fue diagnosticado en junio de 2001. La enfermedad me había afectado toda la parte derecha del cuerpo, causándome una serie de dificultades. Después de tres años, de una fase inicial lentamente progresiva de la enfermedad, se agravaron los síntomas, se acentuaron los temblores, la rigidez, los dolores y el insomnio.

Desde el 2 de abril de 2005, comencé a empeorar de semana en semana, me debilitaba de día en día, no conseguía escribir -soy zurda- y, si intentaba hacerlo, lo que escribía era difícilmente legible. No conseguía conducir el coche, salvo en trayectos muy breves, porque mi pierna izquierda se bloqueaba a veces durante mucho rato y la rigidez no me permitía conducir. Para desarrollar mi trabajo en el ámbito hospitalario necesitaba además siempre mucho tiempo. Estaba totalmente exhausta. Después del diagnóstico, me era difícil ver a Juan Pablo II en televisión; pero me sentía muy cercana a él en la oración, y sabía que podía entender lo que yo vivía. Admiraba su fuerza y su coraje, que me estimulaban a no rendirme y a amar este sufrimiento. Sólo el amor habría dado sentido a todo ello. Era una lucha cotidiana, pero mi único deseo era vivirla en la fe, y de aceptar con amor la voluntad del Padre.

Era la Pascua de 2005, y deseaba ver a nuestro Santo Padre en televisión, porque en mi interior sabía que sería la última vez que iba a poder hacerlo. Durante toda la mañana me preparé para aquel encuentro (él me mostraba lo que yo sería al cabo de algunos años). Era muy duro para mí, que era tan joven... Pero un imprevisto no me permitió verlo.

La tarde del 2 de abril de 2005, estaba reunida toda la comunidad para participar en la vigilia de oración en la plaza de San Pedro, transmitida en directo por la televisión francesa de la diócesis de Paría (KTO), cuando fue anunciada la muerte de Juan Pablo II se me vino el mundo encima. Había perdido al amigo que me entendía y que me daba la fuerza de seguir adelante.

Notaba en aquellos días la sensación de un gran vacío, pero sentía la certeza de su presencia viva. El 13 de mayo, fiesta de Nuestra Señora de Fátima, el Papa Benedicto XVI anunció oficialmente el comienzo de la Causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios Juan Pablo II. A partir del 14 de mayo, las hermanas de todas las comunidades francesas y africanas de mi Congregación pidieron la intercesión de Juan Pablo II para mi curación. Rezaron incansablemente, hasta que llegó la noticia de la curación. Yo estaba de vacaciones en aquellos días. El 26 de mayo, concluido el tiempo de descanso, volví a la comunidad, totalmente exhausta a causa de la enfermedad. Si crees, verás la gloria de Dios: éste es el fragmento del evangelio de San Juan que me acompaña desde el 14 de mayo. Y el 1 de junio: «¡No puedo más! Debo luchar para mantenerme en pie y andar». El 2 de junio, por la tarde, fui a hablar con mi Superiora, para pedirle que me dispensara de toda actividad laboral. Me pidió que resistiese todavía un poco, hasta el regreso de Lourdes, en agosto, y añadió: «Juan Pablo II no ha dicho todavía la última palabra».

Seguramente, él estaba presente en aquel encuentro, que se desarrolló en la paz y en la serenidad. Luego, la Superiora me dio una estilográfica y me pidió que escribiera «Juan Pablo II». Eran las 17 horas. A duras penas, escribí «Juan Pablo II». Ante la caligrafía ilegible, permanecimos largo rato en silencio... Y la jornada prosiguió como de costumbre. Tras la oración de la tarde, a las 21 horas, pasé por mi oficina para volver después a mi habitación. Sentí el deseo de coger una estilográfica y escribir, como si alguien me dijera: «Coge tu estilográfica y escribe…». Eran las 21:30/45. La caligrafía era claramente legible, ¡sorprendente! Me tendí sobre la cama, estupefacta. Habían pasado exactamente dos meses desde el regreso de Juan Pablo II a la Casa del Padre... Me desperté a las 4:30, sorprendida de haber podido dormir. Me levanté de la cama. Mi cuerpo ya no estaba dolorido, había desaparecido la rigidez e interiormente ya no era la misma. Luego sentí una llamada interior y un fuerte impulso a caminar para ir a rezar ante el Santísimo Sacramento. Bajé a la capilla y permanecí en oración. Sentí una profunda paz y una sensación de bienestar, una experiencia demasiado grande, como un misterio, difícil de explicar con palabras.

Después, siempre ante el Santísimo Sacramento, medité los misterios de la luz, de Juan Pablo II. A las 6 de la mañana, salí para unirme a mis hermanas en la capilla, para un momento de oración, seguido de la celebración eucarística. Tenía que recorrer unos 50 metros y, en aquel instante, al caminar, me di cuenta de que mi brazo izquierdo se balanceaba, ya no estaba inmóvil a lo largo del cuerpo. Noté también una ligereza y una agilidad física desconocidas para mí desde hacía  mucho tiempo.

Durante la celebración eucarística, me sentí colmada de alegría y de paz. Era el 3 de junio, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Al salir de Misa, estaba segura de que estaba curada... «Mi mano ya no tiembla. Me voy de nuevo a escribir». A mediodía dejé de tomar las medicinas.

El 7 de junio, como estaba previsto, fui al neurólogo que me atendía desde hacía 4 años. Se quedó sorprendido, también él, al constatar la imprevista desaparición de todos los síntomas de la enfermedad, a pesar de que había interrumpido el tratamiento cinco días antes de la visita. Al día siguiente, la Superiora General confió a todas nuestras comunidades la acción de gracias, y toda la Congregación inició una novena de gratitud a Juan Pablo II.

He interrumpido todo tipo de tratamiento. He reanudado el trabajo con normalidad, no tengo dificultad alguna para escribir, y conduzco incluso larguísimas distancias. Me parece haber renacido; es una vida nueva, porque nada es como antes. Hoy puedo decir que el amigo que dejó nuestra tierra está ahora muy cercano a mi corazón. Ha hecho crecer en mí el deseo de la adoración del Santísimo Sacramento y el amor por la Eucaristía, que tienen un lugar de privilegio en mi vida de cada día.

Esto que el Señor me ha concedido vivir por intercesión de Juan Pablo II es un gran misterio, difícil de explicar con palabras... Pero nada es imposible para Dios. Realmente es cierto: «Si crees, verás la gloria de Dios».

Se trata del casos más impresionante de curación atribuído al difunto Papa, según declaró en Roma, Monseñor Slawomir Oder, encargado del proceso de canonización de quien se llamara Karol Wojtyla antes de ser elegido Santo Padre como Juan Pablo II en 1978.

CURACIÓN DE UN NIÑO POLACO PARALÍTICO

El cardenal de Cracovia, Stanislaw Dziwisz, secretario personal de Juan Pablo II durante más de 39 años, reveló la siguiente curación: se trata de un episodio ocurrido en 2009, unos días antes de la celebración del cuarto aniversario de su muerte. Un niño polaco de nueve años, de Danzica, enfermo de tumor, cáncer en el riñón, fue llevado en silla de ruedas porque no podía caminar', relató.

'Allí -agregó en declaraciones a la televisión italiana-, ante la tumba de Juan Pablo II, rezó y apenas salió de la Basílica de San Pedro dijo a los padres sorprendidos: yo quiero caminar, se alzó e inició a caminar'.

El también arzobispo de Cracovia (Polonia), señaló haber sido testigo personal de 'tantas gracias' a las cuales no quiso llamar milagros pero sí curaciones, sobre todo de enfermos de tumor.

CURACIÓN DE JORY AEBLY

En Cleveland, lo acontecido no fue menos extraordinario. Jory Aebly, de 26 años, sufrió una "herida letal" en la cabeza. Mal pronóstico, decían todos los médicos que le atendieron. Pero hete aquí que, según la cadena de televisión ABC, fue tener en sus manos un rosario bendecido tiempo atrás por Juan Pablo II y comenzar a sanar inexplicablemente.

CURACIÓN DEL CARDENAL FRANCESCO MARCHISANO

Durante la segunda Misa de los novendiales en sufragio del Papa Wojtyla que se tuvo en la Basílica Vaticana el sábado 9 a las 17 horas el celebrante, cardenal Arcipreste de la Patriarcal Basílica Vaticana Francesco Marchisano, afirmó haber sido curado cinco años atrás por el desaparecido Pontífice.

“Había sido operado a las carótidas y por un error de los médicos la cuerda vocal derecha había quedado paralizada, obligándome a hablar casi imperceptiblemente. El Papa me acarició el lugar de la garganta donde había sido operado diciéndome que habría rezado por mí. Después de algún tiempo volví a hablar regularmente”, expresó el Cardenal Marchisano.

Son muchísimos los tipos de milagros que se vienen atribuyendo a Juan Pablo II en estos días. Miles de historias distintas, sobretodo curaciones de enfermedades, tumores, y abundantes historias de conversiones. Las miles de cartas llegan con la frase “gracias Santidad por el milagro que me ha concedido”.

Curación de Joe Amaral

«Miré la imagen de Juan Pablo II y, simplemente, me puse de pie». La frase no tendría mayor misterio si no fuera porque el que la pronunció, Joe Amaral, era paralítico desde hacía 30 años. Feligrés asiduo de la parroquia de San Antonio de Padua, en New Bedford, arrastraba una parálisis desde su juventud. «Recuerdo verle con frecuencia con sus muletas, tratando de subir las escaleras de granito de la iglesia», explicaba su párroco, el padre Roger Landry. «Me conmovía al ver la gran fe que poseía», agrega.

Un sábado del año 2008, Amaral fue a confesarse con el sacerdote. «Algo ocurrió», rememora el feligrés. «El domingo por la mañana me desperté y me sentía diferente», explica. Físicamente se encontraba igual, «pero estaba lleno de una gran paz». «Sentí que, en ese momento, necesitaba rezarle a Juan Pablo II», añade. Cuando terminó, encendió la televisión y apareció un documental sobre el anterior pontífice. Nada más verle, sus 30 años de parálisis quedaron para el recuerdo. Fue inmediatamente a visitar a su médico. «Me puse frente a él y le entregué mis muletas. Durante cinco minutos permaneció mudo», afirma. El médico, que conocía perfectamente su historial, musitó: «No hay ninguna razón médica para explicarlo».

Curación del antiguo peluquero de Juan Pablo II

"Los médicos me dijeron que no sabían cómo había sido, pero la hernia ya no estaba"

Gianni Vecchio trabaja en una peluquería de Roma desde hace más de 50 años. Por sus manos han pasado miles de clientes, entre ellos un futuro santo. Hablando de todo y de nada, transcurrían las esporádicas visitas de Karol Wojtyla a la peluquería en la que trabajaba Gianni en los años 70, muy cerca del Vaticano.

"En una de las ocasiones le dije "Padre, tiene que saber que yo soy comunista". Él me dijo: "No pasa nada, no te preocupes. Se ve que eres una persona buena". Tenía muy buena memoria. Cuando entraba en la tienda siempre decía: "¿Cómo está mi comunista?" En otras ocasiones hablábamos de mi familia, de mis hijas".

Así comenzó una amistad sin que Gianni supiera que ese sacerdote era cardenal y uno de los papables, es decir uno de los candidatos con más posibilidades de ser Papa.

Tras la muerte de Juan Pablo I, durante la elección del nuevo Papa, Gianni estaba en la plaza de San Pedro cuando Karol Wojtyla salió al balcón de la basílica. Entonces reconoció la voz de uno de sus clientes.

"Cuando lo vi en el balcón grité: "¡Yo lo conozco, le he cortado el pelo!" Corrí a casa a contárselo a mi mujer. "¡Han elegido Papa al sacerdote al que le cortaba el pelo! Fue un día muy alegre para mí".

Durante los 27 años de pontificado, Gianni se encontró con el Papa varias veces. Pero esta amistad se hizo aún más fuerte tras el fallecimiento de Juan Pablo II.

A Gianni le dolía mucho la espalda. Los médicos le diagnosticaron una hernia de disco, una enfermedad muy dolorosa que afecta a los nervios de la espalda y de la pierna. Aunque Gianni ya estaba en el hospital para ser operado, no tuvo que pasar por el quirófano. Fue un milagro de su amigo Juan Pablo II.

"Cuando entré en el hospital vi una foto de Juan Pablo II y Madre Teresa. Estaba esperando para que me operasen al día siguiente y el médico decidió hacerme otras pruebas, otra resonancia magnética. Durante meses había sufrido dolores muy fuertes. Cuando me dieron los resultados, compararon las dos resonancias y la hernia había desaparecido".

Ni Gianni ni los médicos podían creer que la hernia hubiera desaparecido. Pero así fue, Gianni ya no sentía ningún dolor ni en la pierna ni en la espalda. Se sentía como nuevo.
"Los médicos me dijeron que no sabían cómo había sido, pero la hernia ya no estaba, había desaparecido. Que todo estaba bien y así es. Sigo perfectamente".

Gianni no ha vuelto a sentir ningún tipo de dolor relacionado con la hernia. Lo considera un milagro de su amigo Karol Wojtyla. Por eso decidió escribir su curación en una web del proceso de beatificación de Juan Pablo II.
"Un mes después me llamaron de Radio Vaticana para pedirme que testimoniara, que contara mi curación"."Tengo todos los documentos, los informes médicos. Todo. Sé que cuando lo necesiten, se pondrán en contacto conmigo para que testimonie y poder formar una comisión que investigue mi caso".

Un encuentro fortuito entre Karol Wojtyla, futuro papa Juan Pablo II, y Gianni Vecchio, peluquero comunista de Roma. Una amistad que ha cambiado la vida de Gianni para siempre.

Fuente: webcatolicodejavier.org



lunes, 24 de marzo de 2014

Encontrándonos con el Señor y contemplado anticipadamente su Gloria, sobrellevamos con paciencia las penalidades de este mundo


El apóstol san Pablo estando encarcelado en Roma escribe a su discípulo Timoteo, obispo de Éfeso, diciéndole “comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por el Evangelio” (II Tim.8b-10). Está afirmando que sus padecimientos se originan en la fidelidad a Jesús y a sus enseñanzas y, que todo discípulo de Cristo no puede esperar en este mundo más que persecución y olvido a causa de esa fidelidad al Señor y a su Palabra.

San Pablo deja estos pensamientos a Timoteo para que no se desanime en su misión, y nos ilumina también como enseñanza a cada uno de nosotros.
De este modo conocemos que a pesar de los sinsabores sufridos a causa del evangelio, no estamos solos, ya que contamos siempre con el auxilio divino, verdad ésta que Jesús devela en el monte Tabor delante de Pedro, Santiago y Juan, al transfigurarse.
En efecto, fue allí donde los apóstoles tuvieron la experiencia anticipada de lo que nos espera a todos en la vida eterna, ya que allí el Señor les mostró su gloria al modo que ellos pudieran captarla.

Fue tal el gozo experimentado que Pedro exclama: “¡Qué bien estamos aquí. Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías!” (Mt. 17,1-9), evocando así la experiencia del pueblo elegido cuando en el Antiguo Testamento se comunicaba con Dios en la carpa del Encuentro.
En este encuentro personal con el Señor está la clave de lo que san Pablo le dice a Timoteo y por extensión a cada uno de nosotros, ya que sólo es posible entusiasmarse por el evangelio, darlo a conocer, y jugarse totalmente por el Hijo de Dios y  la causa de la verdad revelada, si se ha tenido un encuentro personal con Él, ya que  eso es lo que abre totalmente el corazón en la fidelidad a quien se nos manifiesta.

De allí que el tiempo de cuaresma que transitamos, es un lapso temporal propicio para encontrarnos con el Señor y conocerlo, para lo cual es necesario salir de nosotros mismos, como hizo Abraham (Gn.12, 1-4ª) que es invitado a salir de su tierra, de sus cosas, de sus proyectos, de él mismo, para transitar el camino del seguimiento de Dios y de su voluntad.
Desatado de todo impedimento y seguridades, el Patriarca se dirige hacia la meta que Dios le indica, esperando contra todas esperanza el cumplimiento de las promesas que tardan en cumplirse,  movido sólo por la obediencia de la fe, con el convencimiento de que quien lo ha llamado le mostrará el camino, la meta y la gran descendencia ofrecida.
Como sucediera con Abraham, san Pablo, también en la obediencia de la fe, y confiado sólo en quien lo ha llamado, emprende su misión.

En este marco referencial, a su vez, nosotros somos convocados a encontrarnos con el Salvador, y desde ese encuentro, poder orientarnos a los demás, confortados con las palabras de Jesús que dirigiéndose a los suyos  y a nosotros exhorta: “Levántense, no tengan miedo”, vayan al mundo, encuéntrense con todos para llevarles la verdad.
Con la experiencia de la transfiguración y cercana ya la pasión de Cristo, los discípulos son fortalecidos para soportar las pruebas, fundados en la certeza de la gloria que tenían prometida, sin quedar atrapados por el miedo y el desconcierto, sino dispuestos a transmitir la experiencia del misterio pascual a todo hombre y mujer que bien dispuestos quisieran compartirlo. De esta manera los discípulos podrán soportar su propia debilidad y las persecuciones del mundo a causa de la transmisión del evangelio, contagiando con la esperanza de la gloria a todos los que  como ellos hagan realidad el mandato del Padre: “Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo”.

El Señor, por lo tanto, nos deja la seguridad que el encuentro con Dios no es algo de lo que podemos prescindir, sino que concede verdadero sentido a nuestra existencia. De allí que encontremos siempre al apóstol san Pablo llevando la Palabra de Jesús a todos los que han descubierto que fueron llamados a la salvación y están dispuestos a aceptarla de corazón.
Cuanto más profundo es el encuentro con Jesús, más fácilmente descubrimos los obstáculos que se presentan en nuestra vida no sólo en la persecución por causa de la fe, sino también cuando grupos aparentemente religiosos buscan atraparnos en la confusión de sus enseñanzas. Precisamente en estos días un grupo, con raíces brasileñas, sedicente seguidor de apariciones y mensajes marianos, ha confundido a no pocos católicos santafesinos atrayéndolos a una pseuda confesión religiosa a todas luces sincretista, que para engañar  toman elementos de la Iglesia católica y siembran el error en los corazones, prometiendo respuestas aparentes a los problemas que muchas veces aquejan a las personas.

Cuando hemos tenido la experiencia de encontrarnos con Jesús, dentro de la Iglesia, nos resulta más fácil descubrir cuando estos “comunicadores de mensajes de la Virgen” hacen su aparición para engañar, presentándose incluso como “sacerdotes” de no sé que culto. Nuestra pertenencia a la verdadera Iglesia nos debe llevar siempre a consultar con nuestros párrocos cuando estos fenómenos se presentan, de manera de poder discernir entre la verdad y la fantasía o la seducción de nuevas modas religiosas que no buscan más que confundir y alejar de la fe, y que casi siempre  buscan copiosas ganancias dinerarias en forma de donativos para la  “pretendida” buena obra religiosa.

“Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo”, nos dice el evangelio de hoy. Pongamos en práctica esta invitación escuchando también a la Iglesia que Él ha fundado y no seremos engañados. Imitemos a Abrahán saliendo de nosotros mismos y de la búsqueda de novedades religiosas, para encaminarnos por la obediencia de la fe a dónde Dios quiere conducirnos.

Padre Ricardo B. Mazza. 

Párroco de la parroquia “San Juan Bautista”, en Santa Fe de la Vera Cruz,  Argentina. Homilía en el segundo domingo de Cuaresma, ciclo “A”. 16 de marzo de 2014.- 
http://ricardomazza.blogspot.com; ribamazza@gmail.com.-





viernes, 21 de marzo de 2014

Sacerdotes destituidos por Benedicto XVI

Mariana Morales 
Yo Influyo, 20 Mar 2014.


A propósito del ahora Obispo Emérito de Roma, cabe destacar que, de acuerdo con un documento obtenido a principios de este año por la agencia noticiosa “The Associated Press”, el entonces Papa Benedicto XVI destituyó a casi 400 sacerdotes en dos años por abusar sexualmente de niños. Estas estadísticas corresponden a los años 2011 y 2012 y son mucho más que los 170 sacerdotes destituidos entre 2008 y 2009, cuando el Vaticano reveló por primera vez detalles sobre el número de sacerdotes despedidos.



El documento fue elaborado con base en datos recolectados por la Santa Sede para defenderse ante un comité de la ONU días antes en Ginebra. El arzobispo Silvano Tomasi, embajador del Vaticano ante la ONU en Ginebra, aludió a una sola de las estadísticas en una sesión de ocho horas en la que el comité de derechos humanos de la ONU lo sometió a un intenso interrogatorio con fuertes críticas a la Iglesia católica.

Las estadísticas fueron compiladas de los propios reportes anuales del Vaticano sobre las actividades de sus distintas oficinas, incluyendo la Congregación de la Doctrina de la Fe, que maneja los casos por abuso sexual. Aunque son públicos, los reportes anuales no están disponibles de primera mano ni se venden fuera de Roma y suelen encontrarse en oficinas del Vaticano y en bibliotecas de las universidades católicas.

La propia agencia AP, al revisar los libros de referencia, observó una evolución notable en los procesos internos de la Santa Sede para emprender acciones disciplinarias contra los pedófilos desde 2001, cuando el Vaticano ordenó a los obispos que enviaran a Roma los casos de todos los sacerdotes, cuya acusación parecía verosímil, para su revisión.

El Cardenal Joseph Ratzinger mucho, antes de ser Papa, tenía presente esta problemática tan fuerte dentro de la Iglesia Católica; por ello, durante el Papado de Juan Pablo II fue introduciendo la necesidad de atender este tema tan delicado. Con esta preocupación, emprendió acciones por considerar que los obispos del mundo no estaban siguiendo la ley de la Iglesia para enjuiciar a los clérigos acusados en los tribunales católicos. Los obispos solían simplemente cambiar a los sacerdotes problemáticos de una congregación a otra en vez de someterlos a juicios canónicos o entregarlos a la policía.

Por siglos, la Iglesia ha tenido sus propios procedimientos para lidiar con curas que abusan sexualmente de niños. Pero Ratzinger impulsó normas al respecto en 2001, y sus subsecuentes reformas, según las cuales, la Congregación para la Doctrina de la Fe revisa cada caso enviado a Roma y después indica a los obispos cómo proceder ya sea emprendiendo un proceso administrativo contra el sacerdote, si la evidencia es contundente, o un juicio clerical. El sacerdote se puede defender en todo momento.

La Congregación comenzó a compilar sus cifras en 2005, cuando comienzan los reportes de Tomasi. En 2005, la Congregación autorizó a los obispos abrir juicios clericales en contra de 21 sacerdotes acusados y reportó que su corte de apelaciones había llevado dos casos. No dijo cuáles fueron las sentencias, según los reportes anuales citados por el documento.

En 2006, la cantidad de juicios canónicos que fueron autorizados por el Vaticano se duplicó a 43 y se escucharon ocho casos en apelación. Y, por primera vez, la Congregación reveló públicamente el número de casos reportados a la misma: 362, aunque esa cifra incluye un puñado de casos no relacionados con el abuso sino con delitos que infringen el derecho canónico. En 2007 se reportaron 365, casi lo mismo que el año anterior, pero de nuevo la Congregación no especificó cuántos casos eran de abuso sexual.
Funcionarios del Vaticano, sin embargo, dijeron que recibieron entre 300 a 400 casos al año a finales de la década, a raíz del aumento de casos reportados de abusos sexuales ocurridos en Estados Unidos. En 2007, 23 casos fueron enviados a las diócesis para juicio. Para 2008, el tono del Vaticano había cambiado. Ratzinger, quien ya era entonces el Papa Benedicto XVI, viajó ese año a Estados Unidos, donde el escándalo por abusos había salido a la luz pública, y es citado en el reporte anual diciendo a reporteros en su viaje que estaba "mortificado" por la dimensión del abuso y que no podía comprender "cómo podían caer los sacerdotes de esa manera".

Ese año también es destacable porque por primera vez un documento oficial del Vaticano dejó en claro que nada en el proceso de la Iglesia impedía a las víctimas reportar el abuso con la policía. Y por primera vez el Vaticano reveló el número de sacerdotes cesados: 68. Otros 191 casos nuevos fueron reportados.
En 2010 fueron miles de casos reportados en los medios de comunicación del mundo. Unos 527 casos fueron finalmente reportados a la Congregación. Ese año no se revelaron cifras de sacerdotes cesados, pero la Congregación describió nuevas leyes para removerlos más fácil y rápidamente. Para 2011 con las nuevas leyes en vigor el número de sacerdotes destituidos aumentó bastante: 260 fueron cesados en un año y 404 nuevos casos de abuso contra menores fueron reportados.

Además de los destituidos, otros 419 sacerdotes fueron sancionados por crímenes relacionados con abusos. En 2012, el último año del que se tienen cifras el número de destituciones se redujo a 124, y se reportaron 418 nuevos casos.


Como puede observarse, Benedicto XVl actuó siempre con energía y tomó medidas severas para desterrar este flagelo del seno de la Iglesia Católica.

jueves, 13 de marzo de 2014

El fundador de la iglesia pentecostal más influyente de Suecia, anuncia su conversión al catolicismo


ESTOCOLMO, 12 Mar. 14 / 07:05 pm (ACI/EWTN Noticias).-

Ulf Ekman, el fundador de la iglesia pentecostal más influyente de la Suecia moderna y toda Escandinavia, anunció ante el asombro de unos tres mil seguidores en plena asamblea dominical, que él y su esposa Birgitta se convertirán al catolicismo porque “nos dimos cuenta que nuestros prejuicios protestantes en muchos casos no tienen ninguna base”.

Ekman dedicó casi treinta años al servicio de la congregación “Palabra de Vida”, que él mismo fundó junto a una escuela bíblica que tiene mil alumnos, además tiene misioneros en Rusia,  Kazajstán y otras zonas ex-soviéticas, una ONG de ayuda a niños en la India, es autor de libros traducidos en 60 idiomas y conductor de un programa televisivo internacional.

El ex pastor señaló que luego de diez años dedicados a conocer más profundamente la Iglesia Católica, se vio atraído por el Catecismo, la Doctrina Social y el ejemplo de vida de los católicos carismáticos, con quienes compartió en muchas oportunidades en diferentes partes del mundo.

En Suecia sólo el 1,5% de la población es católica, y en su mayoría son inmigrantes.

Ekman señaló que la confirmación de su decisión fue al conocer del insólito video que el Papa Francisco grabó para el congreso de pastores pentecostales en Estados Unidos. Él, quien siempre ha sido la figura de referencia de la congregación a pesar de haber dejado de ser el pastor principal en marzo del 2013, destacó que creer en la unidad de los cristianos “tiene consecuencias prácticas”.

El ahora ex pastor ingresará a la Iglesia Católica en Pascua de este año y confirmó que ambos “hemos visto un gran amor por Jesús y una sana teología, fundada en la Biblia y en el dogma clásico. Hemos experimentado la riqueza de la vida sacramental. Hemos visto la lógica en tener una estructura sólida en el sacerdocio, que mantiene la fe de la iglesia y que la transmite a la generación siguiente”.

Ekman también expresó que en la fe Católica encontraron “una fuerza ética y moral y una coherencia que puede enfrentarse a la opinión general y una tendencia bondadosa hacia los pobres y los más débiles, y por último pero no menos importante, hemos estado en contacto con los representantes de millones de católicos carismáticos y hemos visto su fe viva”.

El Secretario General de la Alianza Evangélica Sueca, Stefan Gustavsson, expresó que "Ulf Ekman es sin duda el líder cristiano más dinámico e influyente que hemos tenido en Suecia en el último medio siglo. Su significación internacional va mucho más allá de lo que la mayoría de los suecos piensa; incontables personas de todo el mundo dan gracias a Dios por el servicio de Ulf Ekman".

En una entrevista concedida a la revista sueca, Varlden Idag, Ekman quien escribió artículos anticatólicos en 1989 durante la visita a Suecia del ahora Beato Juan Pablo II, afirmó que la figura de un Pontífice en este caso el Papa Francisco, es la máxima expresión de un Magisterio. Ahora reconoce y recomienda que para conocer el catolicismo se debe ir a las fuentes como el catecismo, el Magisterio y la Doctrina Social.

Al referirse a la unidad de los cristianos, dijo que “está muy bien tener una buena relación con personas de diferentes comunidades, superar las diferencias, dejar de enfadarnos. Incluso si no estamos de acuerdo, podemos tener una actitud conciliadora y objetiva. Eso es bueno y necesario. Pero no es suficiente”.

Frente a esta respuesta el entrevistador lo cuestiona si “¿No es suficiente que nos amemos unos a otros?, a lo que Ekman respondió: “¡Eso mismo dicen las personas que cohabitan y no se casan! Pero Jesús no tiene 20 mil esposas ni tiene una pareja de hecho, sino una relación interna y externa específica con una Esposa”, refiriéndose a la Iglesia.

Citando el Evangelio de San Juan 11,52 dijo: "Sí, Jesús no sólo iba a morir por el pueblo, sino también para Reunir a los hijos dispersos de Dios (…). Jesús murió por eso (…) Creo que está muy fuerte en el corazón de Dios el deseo de que nos unamos”.

“La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, una entidad estructurada. Es concreta, no es una nube de gas. El Cuerpo es visible. El modelo es Jesús, que tenía un cuerpo visible durante 30 años. Además, ¿cómo era al principio? A los carismáticos nos encanta decir que volvamos al cristianismo de Hechos de los Apóstoles… ¡y entonces sólo había una iglesia!”, enfatizó.

Ekman en su contacto con otros católicos descubrió “lo viva que es su creencia, los dones que tienen, lo bien informados que están, la fuerza de su fe. Los cristianos ‘de avivamiento’ creen que tienen el monopolio de ese ardor, así que para mí fue una experiencia aleccionadora darme cuenta de que no teníamos este monopolio”.

Indicó que también influenció su relación con el único Obispo Católico de Suecia, Mons. Anders Arborius y el Sacerdote y escritor, P. Wilfrid Stinissen.

Por su parte Birgitta recordó que “cuando descubrí todos esos aspectos positivos (de la fe Católica) pensé: ¿Por qué nadie me lo dijo? Pensé: ‘Alguien me lo ha ocultado, a mí y a todos los demás no-conformistas (refiriéndose a los protestantes fuera de la Iglesia luterana estatal).  Fue una experiencia repentina después de mucha lectura. La expiación, la sanación, la creencia en los milagros… todo esto está de una manera fuerte y bien articulada, y mucha gente ni siquiera lo sabe. Me sonrojé de vergüenza al descubrir nuestra ignorancia”.

Ahora los esposos Ekman quienes continuarán con el trabajo solidario con niños de la India, serán fieles de la Parroquia Católica de Sankt Lars, en Uppsala. “Nos sentimos, un poco, como Abraham y Sara: dos ancianos entrando en un país desconocido”, añade. Pero guiados por Dios (…).  Pero, eso sí, con ganas de hacer cosas por la evangelización, la unidad de los cristianos y su mejor entendimiento”, señalaron.


“Necesitamos lo que Jesús ha puesto en la Iglesia Católica. Necesito los sacramentos, necesito el Magisterio, necesito al Papa, necesito la tradición que gestionan. Tengo necesidad de la Iglesia para mi propia salvación”, declama Ekman.

lunes, 10 de marzo de 2014

El Papa nombra a los miembros del Consejo de Economía



Ciudad del Vaticano, 8 marzo 2014 (VIS).-

Procediendo en la Constitución de las nuevas Instituciones creadas mediante el Motu proprio “Fidelis dispensator et prudens”, del pasado 24 de febrero, el Papa nombró por un quinquenio a ocho Cardenales y a siete expertos laicos como miembros del Consejo para la Economía, a:

-Cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y Frisinga, Alemania (Coordinador);

-Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, arzobispo de Lima, Perú;

-Cardenal Daniel N. DiNardo, arzobispo de Galveston-Houston, E.E.U.U.;

-Cardenal Wilfrid Fox Napier, arzobispo de Durban, Sudáfrica ;

-Cardenal Jean-Pierre Ricard, arzobispo de Bordeaux, Francia;

-Cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo de México;

-Cardenal John Tong Hon, obispo de Hong Kong, China;

-Cardenal Agostino Vallini, Vicario General de Su Santidad para la Diócesis de Roma;

-Joseph Zahra F.X., Malta (Vice Coordinador);

-Jean-Baptiste de Franssu, Francia;

-John Kyle, Canadá;

-Enrique Llano Cueto, España;

-Jochen Messemer, Alemania;

-Francesco Vermiglio, Italia;

-George Yeo, Singapur.

El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Padre Federico Lombardi, S.I., ha informado esta mañana sobre el nombramiento de los miembros del Consejo de Economía:

“Los cardenales Cipriani Thorne, Napier, Rivera Carrera, Ton Hong, Vallini y Pell, eran todos miembro del Consejo de Cardenales para el estudio de problemas organizativos y económicos de la Santa Sede (el llamado Consejo de los 15), que ha dejado de existir. Los cardenales Marx y Pell son ambos miembros del Consejo de Cardenales para la reforma de la Constitución Apostólica Pastor Bonus (Consejo de los 8).

Entre las tareas del Consejo de Economía estará la aprobación de los presupuestos anuales de la Santa Sede. El Consejo no es un órgano consultivo de la Secretaría. Tiene la autoridad para establecer directrices y formular recomendaciones al Santo Padre, para ejecutarse una vez aprobadas por el Pontífice.


El origen de las diferentes áreas geográficas de los miembros designados refleja la universalidad de la Iglesia Católica. Los laicos, elegidos en base a su experiencia profesional y su capacidad, se convierten en miembros votantes de un dicasterio, uno de los órganos de gobierno de la Curia Romana. Los miembros laicos operan de manera totalmente voluntaria y gratuita, sólo con el reembolso de los gastos del viaje y el alojamiento en Roma.


La creación del Consejo de Economía es un paso clave hacia la consolidación de las actuales estructuras de gestión de la Santa Sede, a fin de mejorar la coordinación y supervisión de las cuestiones económicas y administrativas. Las instituciones de la Santa Sede que se ocupan de estas cuestiones dependerán del Consejo. Éste procederá a adoptar las mejores prácticas en uso por otras organizaciones públicas y a lograr una mayor transparencia y una gestión adecuada.



Las actividades del Consejo iniciará inmediatamente. Se prevé que la primera reunión se celebre en mayo”.

martes, 4 de marzo de 2014

Seminario catequístico especializado en Iglesia y Comunidad Nacional


Aica, 4 Mar 2014

La Comisión de Pastoral Social de la arquidiócesis de Buenos Aires ofrece un seminario catequístico especializado sobre “Iglesia y comunidad nacional”, en el que se desarrollarán aspectos de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) y de la dimensión social de la fe.

Las clases, que se dictarán en la Casa del Encuentro (avenida Rivadavia 1391, Buenos Aires), sede de la Pastoral Social arquidiocesana, comenzarán el 18 de marzo y se darán los martes, de 18.30 a 21.30.

“Es hora de saber cómo diseñar, en una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos, pero sin separarla de la preocupación por una sociedad justa, memoriosa y sin exclusiones. El autor principal, el sujeto histórico de este proceso, es la gente y su cultura”, se destaca en la convocatoria citando la exhortación apostólica “Evangelii Gaudium” del papa Francisco.

Se ofrece en una doble modalidad: Formación básica con especialización en DSI, dura tres años y otorga el título de Catequista parroquial especializado en Doctrina Social de la Iglesia, y Especialización mediante módulos temáticos de DSI, que se hace en un año y otorga título de Catequista especializado en Doctrina Social de la Iglesia.


El seminario está orientado a catequistas, agentes de pastoral, personas que deseen hacer un itinerario de formación, y los requisitos son tener como mínimo 16 años o estar cursando el 4to año de la escuela media.