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lunes, 22 de abril de 2024
LOS LAICOS EN LA ACTUALIDAD
miércoles, 17 de abril de 2024
LOS ABORTIVOS
DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
NOTIVIDA, Año
XXIV, Nº 1353, 17 de abril de 2024
Siguiendo las
recomendaciones de la OMS Kicillof compra misoprostol y además mifepristona
Milei ha recordado
muchas veces que la administración de la salud es una de las competencias no
delegadas por las provincias al Estado Nacional. Si a eso le agregamos su
reiterado “no hay plata”, la expectativa de que envíe abortivos tiende a cero
aún antes de balancear su postura sobre el aborto.
Muchas son las
provincias que salieron a comprar misoprostol porque Nación desde diciembre
sólo envió el remanente que quedó del gobierno anterior, pero Kicillof compró
además mifepristona (el “pesticida humano”). Otros distritos optaron por hacer
los abortos con misoprostol solo porque es más barato. Desde una óptica
meramente economicista e independientemente del método empleado, eliminar al
niño por nacer siempre es menos oneroso que acompañar, proteger y cuidar a la
madre y al hijo.
En abril de 2020,
por primera vez el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, realizó
una compra centralizada de misoprostol (80.000 comprimidos) al laboratorio de
producción pública LIF de Santa Fe, con el objeto de abastecer a todos los
efectores del territorio bonaerense (Resolución nº 575 del 29/04/2020). Se
sucedieron otras adquisiciones y la última compra de misoprostol al LIF fue de
360.000 comprimidos en diciembre de 2022 (Resolución nº 6116 del 13/12/2022).
Cada vez que el Gobierno de la provincia de Buenos Aires habla de sus compras
de misoprostol, se jacta de los ahorros que hace adquiriéndolos en un
laboratorio de producción pública, en lugar de hacerlo en uno privado como es
el Laboratorio Domínguez.
Durante los
últimos años la provincia contó además -como todos los distritos- con los
abortivos enviados por Nación.
A partir de junio
2022, la Dirección Nacional de Salud Sexual y Reproductiva (DNSSR) del
Ministerio de Salud de la Nación sumó a los “tratamientos” de misoprostol que
mandaba a todo el país (12 comprimidos c/”tratamiento”); los combipack (1
comprimido de mifepristona 200 mg + 4 comprimidos de misoprostol 200 µg). La
provincia de Buenos Aires, por ejemplo, recibió en 2022 además de 21.652
“tratamientos” de misoprostol, 11.090 combipack.
Los primeros
combipack Argentina los obtuvo por donación de la IPPF y luego comprándolos
-como importación- a través del Fondo de Población de Naciones Unidas. El
combipack es considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el
tratamiento de primera elección para el aborto con medicamentos.
Siguiendo esas
directrices de la OMS, la provincia compró a fines del año pasado 10.500
comprimidos de mifepristona al
Laboratorio Domínguez a $17.865 la unidad (Orden de Compra 99-3729-OC23) y en
febrero adquirió otras 7.500 unidades (Orden de Compra 99-0183-OC24).
lunes, 15 de abril de 2024
SEMANAS SOCIALES
una respuesta a las fracturas de la sociedad
FRAN OTERO
Revista Ecclesia,
15-4-2024
La XLIV Semana
Social, en la que ya están implicadas más de 20 diócesis, pretender promover la
cultura del encuentro y el diálogo en un contexto social marcado por la
polarización y el enfrentamiento
Aunque la
polarización y la crispación en nuestro país se perciben claramente si uno se
acerca a los medios de comunicación o pone su mirada en el Congreso de los
Diputados un miércoles a las 9:00 horas, lo cierto es que hay otras realidades
que validan con datos esta situación. Por ejemplo, que la Fundación del Español
Urgente (FundRAE) eligiese como palabra del año 2023 la polarización, o que
entre los primeros puestos de los problemas de los españoles, según el CIS, se
encuentren «el mal comportamiento de los políticos», «lo que hacen los
políticos», «la crisis de valores» o «la falta de acuerdos».
Por eso, no es
baladí que la XLIV Semana Social, la segunda edición con una nueva
metodología, aborde la cuestión del diálogo. Un tema —El diálogo, camino para
la Iglesia— que da continuidad a la semana social precedente, la de 2021, que
abordó la regeneración de la vida pública con una llamada al bien común y a la
participación.
La Junta Nacional
de Semanas Sociales reconoce, en una guía de trabajo, esta realidad que,
además, tiene varias vertientes. Pues hay una polarización socioeconómica, «en
la que cada vez se abren fracturas dentro de nuestra sociedad»; otra de
naturaleza política y cultural, que divide a la sociedad en función de grupos e
identidades excluyentes; y también en el ámbito religioso, pues recogiendo el
documento de síntesis de la Conferencia Episcopal para la etapa continental del
Sínodo, señala que las mismas polarizaciones que se dan en la sociedad «laten
en el seno de la Iglesia».
Y esta
polarización, explica a ECCLESIA Jesús Avezuela, presidente de Semanas Sociales
y director general de la Fundación Pablo VI, tiene consecuencias sobre el mismo
diálogo, pues «o no se dialoga o se termina en un diálogo de sordos». En este
contexto, el documento plantea cuál debe ser el papel de la Iglesia en la
participación de una sociedad que dialoga. «Debería ir hacia el diálogo con el
mundo que le toca vivir. La Iglesia se hace palabra; la Iglesia se hace
mensaje; la Iglesia se hace coloquio», que diría Pablo VI, en palabras
recogidas en la guía.
Más de 20 diócesis
implicadas
Este planteamiento
será abordado en las diócesis —ya están implicadas más de 20, aunque las que no
lo hayan hecho están a tiempo de incorporarse— a través de seminarios de dos o
tres días en los que pueden participar agentes de la pastoral social de la
Iglesia y miembros de la sociedad civil. Las conclusiones serán presentadas en
un encuentro nacional, que se celebrará en Valladolid el 8 y 9 de noviembre de
este mismo año.
Así, los
participantes en estas jornadas diocesanas pondrán en práctica ellos mismos un
diálogo que exige condiciones y criterios para que sea real y verdadero. Por
ejemplo, según explica Jesús Avezuela, un diálogo que busca la verdad y el bien
común no exige la renuncia a la propia identidad, ejercita la escucha y se
produce con tiempo, confianza y paciencia. Un diálogo que debe llevarse a cabo
a nivel social, político, interconfesional, educativo y cultural, en el ámbito
de la paz y también dentro de la propia Iglesia.
En las diócesis
tendrán que responder a preguntas sobre las fracturas que se están abriendo de
cara a la participación de todos, las divisiones y desencuentros tienen también
su expresión en la vida cotidiana o el papel de la Iglesia para impulsar el
diálogo en los distintos ámbitos. «La Iglesia tiene que salir a dialogar. No
basta con tener seguridad en lo que decimos, debemos abrirnos. Es un lenguaje
que está en sintonía con la encíclica del papa Francisco Fratelli tutti, con
construir puentes en un mundo que vive entre la indiferencia y la
confrontación», subraya Fernando Fuentes, director de la Comisión Episcopal para
la Pastoral Social y Promoción Humana de la Conferencia Episcopal Española,
donde se integra Semanas Sociales.
Con esta nueva
edición se consolida la nueva metodología incorporada desde la última edición,
que incluye un trabajo previo a través de la Junta Nacional y de las diócesis,
que, finalmente, se plasma en el encuentro nacional. Un foro que permite
discernir, añade Fernando Fuentes, sobre cuestiones importantes, pero sin
olvidar que «no es una agenda de problemas», sino una ocasión para que la doctrina
social de la Iglesia los ilumine. Y para, concluye el presidente de Semanas
Sociales, ejercer el diálogo que se propone.
martes, 9 de abril de 2024
ELEMENTOS DE BIOÉTICA
EN LA DECLARACIÓN DIGNITAS INFINITA
Del Dicasterio de la Doctrina de la Fe
Aborto
Sobre el aborto,
el documento afirma:
La aceptación del
aborto en la mentalidad, en las costumbres y en la misma ley es señal evidente
de una peligrosísima crisis del sentido moral, que es cada vez más incapaz de
distinguir entre el bien y el mal, incluso cuando está en juego el derecho
fundamental a la vida. Ante una situación tan grave, se requiere más que nunca
el valor de mirar de frente a la verdad y de llamar a las cosas por su nombre,
sin ceder a compromisos de conveniencia o a la tentación de autoengaño. A este
propósito resuena categórico el reproche del Profeta: «¡Ay, los que llaman al
mal bien, y al bien mal!; que dan oscuridad por luz, y luz por oscuridad» (Is
5, 20).
Y advierte:
«...en el caso del
aborto se percibe la difusión de una terminología ambigua, como la de
“interrupción del embarazo”, que tiende a ocultar su verdadera naturaleza y a
atenuar su gravedad en la opinión pública. Quizás este mismo fenómeno
lingüístico sea síntoma de un malestar de las conciencias. Pero ninguna palabra
puede cambiar la realidad de las cosas: el aborto procurado es la eliminación
deliberada y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en la fase inicial
de su existencia, que va de la concepción al nacimiento»
Vientres de alquiler
Respecto a la maternidad
subrogada se afirma:
«La Iglesia,
también, se posiciona en contra de la práctica de la maternidad subrogada,
mediante la cual el niño, inmensamente digno, se convierte en un mero objeto.
Y:
«La práctica de la
maternidad subrogada viola, ante todo, la dignidad del niño... el niño tiene
derecho, en virtud de su dignidad inalienable, a tener un origen plenamente
humano y no inducido artificialmente, y a recibir el don de una vida que
manifieste, al mismo tiempo, la dignidad de quien la da y de quien la recibe».
Y, además:
«La práctica de la
maternidad subrogada viola, al mismo tiempo, la dignidad de la propia mujer que
o se ve obligada a ello o decide libremente someterse. Con esta práctica, la
mujer se desvincula del hijo que crece en ella y se convierte en un mero medio
al servicio del beneficio o del deseo arbitrario de otros».
Eutanasia, suicidio asistido
La manera de
abordar la crítica a la eutanasia del documento es igualmente contundente:
«Hay un caso
particular de violación de la dignidad humana, más silencioso pero que está
ganando mucho terreno. Tiene la peculiaridad de utilizar un concepto erróneo de
la dignidad humana para volverla contra la vida misma. Esta confusión, muy
común hoy en día, sale a la luz cuando se habla de eutanasia. Por ejemplo, las
leyes que reconocen la posibilidad de la eutanasia o el suicidio asistido se
denominan a veces «leyes de muerte digna». Está muy extendida la idea de que la
eutanasia o el suicidio asistido son compatibles con el respeto a la dignidad
de la persona humana. Frente a este hecho, hay que reafirmar con fuerza que el
sufrimiento no hace perder al enfermo esa dignidad que le es intrínseca e
inalienablemente propia, sino que puede convertirse en una oportunidad para
reforzar los lazos de pertenencia mutua y tomar mayor conciencia de lo preciosa
que es cada persona para el conjunto de la humanidad».
Ideología de género
La teoría o
ideología de género recibe también una consideración muy negativa por parte del
documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe:
«Con respecto a la
teoría de género, sobre cuya consistencia científica se debate mucho en la
comunidad de expertos, la Iglesia recuerda que la vida humana, en todos sus
componentes, físicos y espirituales, es un don de Dios, que debe ser acogido
con gratitud y puesto al servicio del bien. Querer disponer de sí mismo, como
prescribe la teoría de género, sin tener en cuenta esta verdad fundamental de
la vida humana como don, no significa otra cosa que ceder a la vieja tentación
de que el ser humano se convierta en Dios y entre en competencia con el
verdadero Dios del amor que nos revela el Evangelio».
Se constata que la
ideología de género «pretende negar la mayor diferencia posible entre los seres
vivos: la diferencia sexual. Esta diferencia constitutiva no sólo es la mayor
imaginable, sino también la más bella y la más poderosa: logra, en la pareja
varón-mujer, la reciprocidad más admirable y es, por tanto, la fuente de ese
milagro que nunca deja de asombrarnos que es la llegada de nuevos seres humanos
al mundo».
Transexualidad
Dignitas Infinita
condena los procedimientos para el cambio de sexo:
«...toda operación
de cambio de sexo, por regla general, corra el riesgo de atentar contra la
dignidad única que la persona ha recibido desde el momento de la concepción.
Esto no significa que se excluya la posibilidad que una persona afectada por
anomalías genitales, que ya son evidentes al nacer o que se desarrollan
posteriormente, pueda optar por recibir asistencia médica con el objetivo de
resolver esas anomalías. En este caso, la operación no constituiría un cambio
de sexo en el sentido que aquí se entiende».